sábado, 24 de septiembre de 2016

29/09/1633 ~ Tirso de Molina comendador del convento la Merced de Soria.

En esta fecha fray Gabriel Téllez (1583-1648) fue nombrado comendador del convento de la Merced en Soria, cargo que ejercerá durante dos años. Así dicho la noticia puede resultar un tanto anodina pero si decimos que fray Gabriel era escritor y que firmaba con el seudónimo de Tirso de Molina, la noticia adquiere otro cariz.

Y es que, efectivamente, el genial dramaturgo del siglo de oro era en esa época ya un reconocido autor de comedias y fue precisamente en estos dos años cuando se publica la mayor parte de su obra, lo que puede hacernos pensar que parte de su prolífica obra literaria la escribió en los muros del convento soriano.

Escribía fundamentalmente comedias al gusto de la época, con enredos, de costumbres en las que alternaba temas populares con dosis de humor en las que manifestaba su vasta cultura.

No tenemos la seguridad de que realizase grandes aportaciones al convento que dirigía pero Nicolás Rabal afirmó que suya fue la responsabilidad de construir el camarín de la Virgen y las bóvedas de la iglesia, si bien es posible que su proyecto se quedase en esa fase o que se iniciase y se realizase muy lentamente pues sabemos con seguridad que las pinturas del camarín -obra de Juan Zapata, el pintor de las pinturas murales de la capilla de San Saturio- fueron realizadas entre 1700 a 1704.

En febrero de 1648 fray Gabriel fue llamado por sus superiores a Madrid a donde partió, probablemente enfermo, pues tuvo que detenerse enseguida, a su paso por Almazán donde se cobijó en el convento que tenía su orden en la villa. Allí su estado de salud empeoró. Se calcula que fue el 12 de febrero cuando murió y fue enterrado en el cementerio monacal.

Alguna vez hemos pensado en la conveniencia de poder identificar la sepultura del escritor para dotar a Almazán de un atractivo turístico más, pero después de comprobar lo que ha pasado con los supuestos restos de Cervantes pensamos que lo más acertado será dejar los restos de Tirso reposar para siempre.


En la sala Cervantes de la Biblioteca Nacional se conserva este retrato de Tirso de Molina que, al parecer, se trajo desde el convento soriano de la Merced por lo que cabe suponer que pudo ser coetáneo y realizado por alguien que le conoció. 

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