domingo, 26 de junio de 2016

El toro enmaromado

26/06/1948: Uno de los elementos festivos más controvertidos de las fiestas de San Juan ha sido el de los toros enmaromados. Una costumbre que consistía en sacar el toro cuadrillero, ensogarlo por los cuernos y recorrer con él las calles del barrio para que arremetiese lo justo pues quedaba prácticamente inerme ya que enseguida se tiraba de las maromas. Tras un tiempo indeterminado el agotado novillo quedaba sin fuerzas, siendo apuntillado para ser descuartizado, repartido y subastado en Los Agés.

De tanto haberlo oído y asociado a nuestras fiestas parece que hemos desdramatizado el recuerdo colectivo de lo que aquella forma de sacrificar al animal significaba. A pesar de ello, cuesta poco imaginar el tremendo sufrimiento del animal cuando decenas de personas tiraban de cada lado de su cornamenta por lo que ya en el siglo XIX muchos sorianos criticaban abiertamente esta costumbre abogando por la supresión o al menos la sustitución del toro enmaromado por una lidia al uso en el albero. La fiesta, generalizada en muchos pueblos y ciudades de España, fue erradicándose a partir de los inicios del siglo XX por decisión legislativa; siendo en 1907 cuando se celebró por última vez en Soria.

Con todo, en 1948, las autoridades sorianas decidieron recuperar aquella costumbre que recordarían de su niñez.
En un ambiente social y festivo muy diferente, la madrugada del Sábado Agés 22 de junio de ese año y fuera del programa oficial de fiestas -pues se celebraba al margen de la normativa legal-, los sorianos volvieron a celebrarlo. A juicio de la versión oficial y de las notas en prensa, parece que el festejo fue un éxito de participación y que gustó, e incluso se le compuso una sanjuanera por lo que al año siguiente se volvió a celebrar. Sin embargo, la versión oficial parece que distaba mucho de la realidad, ya que los testigos recordaban que fue un desastre y una brutalidad. Se corrieron dos toros por el centro que causaron no pocos heridos. Los de mayor consideración fueron los propios animales que sufrieron lo indecible y que sangraban por la nariz, boca y oídos antes de morir bruscamente. Nunca más se ha vuelto a celebrar y ya ni siquiera se plantea su recuperación en Soria.


Toro enmaromado en 1949 delante del Casino (Soria). 
Fotografía de Luis Romera “Gorrión” en el blog de Joaquín Alcalde.

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