Una tradición soriana recogida en la obra de Miguel Martel “Canto tercero de La Numantina y su comento…”, repetida después por Mosquera de Barnuevo, Loperráez y otros posteriormente, recuerda que Osonilla, una aldea incluida entre las de la Tierra de Soria en 1270, fue concedida por el rey Sancho IV de Castilla al alcalde de Soria Pedro Martínez, un 24 de diciembre de 1286, en gratitud a que don Pedro le regaló la famosa espada “Colada” del Cid Campeador, una de las dos que poseía junto con la Tizona.
Además
de las fuentes bibliográficas provinciales, el conde de Valencia de don Juan es
autor del Catálogo Histórico-descriptivo de la Real Armería de Madrid (1898), y
en la página 198 de esa obra afirma que fue Sancho IV en 1280 (seis años antes)
quien por esta razón la cedió «á Pedro Martín de Soria, su Alcalde, el lugar y
señorío de Osonilla a cambio de la Colada, espada que fue del Rey de Aragón».
Sin
embargo y en justicia, hay que recordar que la tradición de atribuir al Cid las
espadas Tizona y Colada, no consta en ninguna fuente contemporánea a Rodrigo
Díaz el Campeador, y aunque esté feo decirlo se piensa que atribuir al Cid dos
espadas con nombre propio sería una invención del Cantar de mio Cid donde, ahí
sí, se cuenta que fue ganada como botín de guerra al conde de Barcelona Ramón
Berenguer, y que don Rodrigo regaló esta espada (junto a la Tizona) a sus yernos
los infantes de Carrión, dos personajes asimismo completamente legendarios.
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Espada Colada. Fuente: arteyacero.com |
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