Aunque actualmente parece que no hay en España más espectáculo de masas que el fútbol, hubo un tiempo en el que el público en general se interesaba por otros eventos como los toros, o por deportes como el ciclismo, el boxeo o el baloncesto que en los años 80 del siglo pasado alcanzó (esto es una percepción personal) su apogeo en España cuando había ligas provinciales de varias categorías, se practicaba en los colegios, había retransmisiones por la televisión y los principales jugadores (Fernando Martín, Romay, Epi, Biriukov, Bravender…) eran casi igual de famosos que los futbolistas de primera división. En ese ambiente tan proclive muchos sorianos no enteramos que el primero que lo introdujo en España fue un sacerdote soriano de La Quiñonería.
Fue
el 16 de diciembre de 1886 cuando en La Quiñonería nació Eusebio Millán Alonso,
hijo de la típica familia de labradores del pueblo que siendo él un niño se vio
obligada a emigrar para buscar una vida mejor. Sus padres eligieron la
Barcelona de finales del siglo XIX, una ciudad abierta al mundo, cosmopolita,
industrial y obrera, en la que toda mano de obra era bienvenida. Eusebio
estudió en la Escuela Pía de Sant Antoni. En septiembre de 1901 ingreso en el
noviciado de Moia de la misma orden, y acabó siendo ordenado sacerdote
escolapio en 1910. Al año siguiente su orden le envió a Cuba donde permaneció
hasta 1921, cuando regresó a Barcelona como profesor de colegio en una Escuela
Pía. Eusebio, además de enseñar a sus
alumnos Geografía e Historia, les encaminó a jugar un deporte de equipos que
había conocido en América y que consistía en introducir una pelota naranja por
un aro. Al principio no tuvo éxito, pues el fútbol acaparaba todos los recreos,
pero, poco a poco y por pura cabezonería del sacerdote, llegó a pactar con sus
alumnos una alternancia en los días para jugar a cada cosa. Así los niños
comenzaron a practicar y aficionarse a ese nuevo deporte.
En
1922, Eusebio fundó el primer club español de baloncesto, el Layetano Básquet
Club, formado por sus alumnos del colegio Sant Antoni. Pronto este deporte fue
extendiéndose y surgieron otros equipos en varias categorías y en otras
poblaciones catalanas cercanas a Barcelona con las que, en 1922, se celebró ya
el primer Campeonato de Cataluña convocado por el propio padre Eusebio. De ahí
el camino fue cuesta abajo pues comenzaron a surgir equipos en todo el país,
muchos vinculados a los escolapios y a otras escuelas católicas, y se fundó la
Federación Española de Baloncesto.
Durante
la Guerra Civil el padre Eusebio fue detenido en Barcelona, y pronto puesto en
libertad por las influencias de sus antiguos alumnos y de la federación
catalana de baloncesto. Acabada la guerra, el nuevo régimen promocionó la
actividad física y el deporte, ya sin la intervención directa del padre Eusebio
que alternaba la docencia con el cuidado a sus padres.
Su
salud empezó pronto a decaer y se retiró a la casa escolapia de Alella
(Barcelona), donde falleció en 1956. Pronto surgieron los homenajes: en el
Colegio de Sant Antoni de Barcelona donde había jugado el primer partido de
baloncesto; en su pueblo natal, especialmente en 1986 cuando se inauguró su
casa museo; durante la Olimpiada de Barcelona en1992; e incluso en Soria
capital donde el sacerdote da nombre al polideportivo del colegio de los
escolapios.
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Retrato de Eusebio Millán Alonso hacia 1950. Fuente: www.appcbjaa.es |
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