martes, 15 de noviembre de 2016

15/11/1993 ~ Las hermanas Garrapincha se jubilan.

Lo de hoy más que una efeméride es una añoranza sentimental, una evocación infantil dedicada a todos aquellos niños de los años setenta y ochenta que conservan en su memoria recuerdos de tardes de domingo con sabor a regaliz, maíz tostado o chicle Cheiw, aromas a banderillas picantes, pipas “El Pilar” y a cigarrillos sueltos; un montón de recuerdos sensoriales contenidos en un puesto metálico de color azul con globos de colores. Efectivamente, hoy queremos hablar de las Garrapinchas y de su puesto de chucherías en el Collado pues tal día como hoy de 1993 las hermanas Duro Gómez decidieron que llevaban muchos años aguantando el frío soriano y que ya era hora de jubilarse, dejándonos a todos los sorianos un poco huérfanos.

Para los más jóvenes hay que explicar que las Garrapinchas, en singular primero y luego en plural, fueron las titulares de un puesto de venta de golosinas que se encontraba en el Collado y la plaza de San Esteban. El puesto era metálico, pintado de azul y decorado al frente con dibujos de globos y sombreros. El puesto estaba anclado al suelo pero había que poner y quitar la mercancía cada vez que se abría. Allí en una superficie de poco más de un metro cuadrado las dos hermanas surtían de chucherías y de unas golosinas que siguen siendo las mismas que consumen nuestros hijos, pero también vendían globos, juguetes de plástico, petardos, e incluso cigarrillos sueltos pues aunque ahora nos llevemos las manos a la cabeza horrorizados, en aquella época el tabaco se vendía con normalidad en cualquier lugar y a quien lo demandase, y no era extraño que un padre comprase unas pipas para sus hijos y un cigarrillo para él.

Eso sí, para comprar en la Garrapincha había que aceptar una condición y era la de la rapidez en pedir y pagar pues la infinita paciencia que demostraron montando y desmontando el puesto se les acababa en cuanto llegaba el primer cliente y comenzaba a dudar entre pipas o cacahuetes. En cualquier caso y pese a los pellizcos, las dos fueron y siguen siendo dos mujeres entrañables, muy queridas y apreciadas por el público soriano que pasado el tiempo y aunque alguna de ellas ya falte, seguimos acordándonos con cariño de ellas, al igual que nos acordamos de tantos personajes de aquella Soria de los pantalones de campana y de las chaquetas con hombreras: el Cerrada, el Jesús del carrillo rojo, las hermanas de la Bollera…

No hemos podido encontrar una buena fotografía de época del puesto de las Garrapinchas pero con lo que teníamos disponible y la magia del Photoshop hemos recreado el puesto sobre una fotografía actual.


Fotomontaje: Puesto de La Garrapincha en la calle El Collado (Soria).


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