sábado, 8 de febrero de 2020

08/02/1559: El obispo Acosta dona a la catedral el retablo de San Miguel en el trascoro.


La catedral de El Burgo de Osma es, sin duda, el principal tesoro artístico de la provincia tanto por su arquitectura como por la cantidad de obras que contiene de varios estilos y épocas. Una de sus joyas es el retablo de San Miguel Arcángel que el obispo Pedro Álvarez de Acosta (1539-1563) encargó nueve años antes y donó oficialmente tal día como hoy de 1559. Quizás una de las obras más destacadas del Renacimiento sacro de la provincia y que ha sido atribuida por algunos a Juan de Juni o a su taller, aunque hay especialistas que también lo relacionan con otros destacados escultores como: Juan Picardo, Miguel de Espinosa, Francisco Giralte, Francisco de Logroño, Isidro de Villoldo, o Manuel Álvarez.
            Arquitectónicamente consta de sotobanco de piedra, banco, único cuerpo con cinco calles divididas por columnas
 jónicas y ático. En el centro del banco aparece una escena de la Magdalena mirándose en el espejo que sostienen dos ángeles. A sus lados relieves con la rueda de Santa Catalina y cinco costillas, armas del obispo donante. En la calle central del cuerpo aparece un San Miguel de bulto y a sus lados las tallas de San Blas y San Nicolás de Bari, que están rodeadas por relieves que representan a San Cosme, San Damián, San Jorge y Santiago. Sobre ellos, unos tondos y relieves con los cuatro evangelistas. En la parte superior, ático en frontón que cobija al Padre Eterno.
Retablo de San Miguel o del trascoro en la catedral de El Burgo de Osma.
 Dibujo de Isidro Gil en “Soria” de Nicolás Rabal (1889).

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