sábado, 15 de octubre de 2016

16/10/1498 ~ Los vecinos de Caracena denuncian la situación de opresión ejercida por su Señor.

El cine y las novelas nos han hecho pensar que las relaciones feudales entre los señores y sus súbditos eran siempre parecidas a la esclavitud pero no sería justo generalizarse a la totalidad pues ha habido señores que se han ocupado del bienestar de sus siervos tanto como del propio. Sin embargo y aunque han sido menos frecuentes, son más conocidas las situaciones injustas como las que hoy queremos traer al recuerdo.

A finales del siglo XV era señor de Caracena con Alonso Carrillo de Acuña, un déspota señor que disfrutaba del señorío de Caracena y la aldea de Inés desde que le fue concedido pocos años antes por los Reyes Católicos en agradecimiento a sus favores y conspiraciones en la Corte a favor de Isabel y Fernando. En sus posesiones de Caracena debió pensar que era amo y señor de la vida de sus vecinos pues emprendió una serie de actuaciones que ocasionaron las quejas de sus súbditos que, a diferencia de los esclavos, tenían una serie de derechos como el de quejarse y trasladarlo a la Corte. Aunque para el caso que se les hizo—.

En esta fecha los vecinos presentaron un informe en el que recogían los agravios, fuerzas y sinrazones a los que le sometía su señor quien había llegado a amenazarles si acudían a la justicia real. Los Reyes, imaginamos, harían poco más que darle un tironcillo de orejas pues las quejas y reclamaciones volvieron a repetirse en otras ocasiones, pero poco más podrían hacer pues además de los problemas internos con la nobleza de la época no querrían agraviar o enfrentarse a uno de los pocos que habían apostado por su boda y que tanto les estaba ayudando entonces en la guerra contra Granada.


Castillo de Caracena (Soria) reconstruido por Alonso de Carrillo a finales del XV.

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