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sábado, 14 de noviembre de 2020

14/11/1975: La voladura descontrolada del castillo de San Esteban de Gormaz.

El castillo de San Esteban de Gormaz lleva siglos arruinado y causando desprendimientos de piedras que rodaban hacia el pueblo produciendo graves problemas. En 1889 hubo uno especialmente grave que destrozó viviendas y bodegas y que a punto estuvo de causar la pérdida de vidas humanas, pero desde entonces poco se estaba haciendo, apenas algunas voladuras menores y obras de consolidación que no evitaban que de vez en cuando siguieran produciéndose desprendimientos.

En 1975, alguien decidió que aquel peligro había que erradicarlo definitivamente y se pensó que lo mejor sería una voladura controlada que fragmentase un inestable lienzo que amenazaba con caer sobre las casas. Se buscaron empresas especializadas que idearon un complicado plan que obligó a desalojar el pueblo, cortar el tráfico por carretera y ferrocarril, además del agua y la luz. Desde el principio se contaba con que la voladura ocasionaría unos pequeños e inevitables daños en los tejados adyacentes, pero nada, alguna teja y poco más.

El 14 de noviembre de 1975 se eligió como la fecha de la voladura en la que todo estaba controlado al milímetro, bueno casi todo, sólo hubo un error pero en lo fundamental: la cantidad de explosivo. Y es que, al parecer, algún ingeniero se equivocó en sus cálculos y puso más cantidad de lo necesario, provocando una gran explosión descontrolada que lanzó piedras de gran tamaño a una distancia mucho mayor de lo que se había calculado.

Afortunadamente no hubo daños personales pero los materiales y los disgustos fueron mucho más de lo esperado. Mejor que en la foto de abajo, el resultado de aquella explosión puede verse en youtube.com


Imagen en periódico ABC de 16/11/1975.




miércoles, 17 de junio de 2020

17/06/994: Almanzor toma Osma y San Esteban de Gormaz.


El cine y la literatura, a menudo, nos han mostrado un mundo medieval basado en esos ideales del honor y de la Caballería, tan propios del rey Arturo, un mundo con dragones de color rosa en el que caballeros de armadura brillante defendían damiselas en apuros y morían dando vivas al rey. Sin embargo la realidad no era ni parecida, especialmente a finales del siglo X en los conflictos entre moros y cristianos, cuando cualquier trampa valía para quitarle al enemigo un palmo de territorio o simplemente para humillarle.

      En aquel entonces Castilla ni siquiera se había emancipado y el nombre de Soria ni se intuía, pero la parte suroeste de la provincia era una de las zonas más conflictivas de la península, un territorio quemado de tanto batallar que pasaba continuamente de unas manos a otras. Eran entonces los principales protagonistas o responsables del conflicto el caudillo cordobés Almanzor y su archienemigo el conde de Castilla, Garcí Fernández, dos fieros guerreros sin escrúpulos ni principios que sólo pretendían ganar cada batalla a toda costa.
      Cierto es que el primero en usar trucos torticeros fue el castellano cuando unos años antes, en el 989, Garcí convenció a Abdallah, el hijo de Almanzor, para que se uniese a él traicionando a su padre, y que cuando el cordobés se enteró vino a tierras sorianas, que era entonces donde se cortaba el bacalo, y le apretó las tuercas al castellano. Garcí no se rindió porque no se lo pidieron, pero no dudo en entregarle a Abdallah que perdió la cabeza, literalmente, por orden de su padre.
      Aquello debió dolerle a Almanzor más de la cuenta, pues hasta en la guerra hay cosas como la familia que no se tocan, pero rotas las reglas se sintió liberado y quiso darle al castellano taza y media de la misma medicina. Cinco años después, en 994, Almanzor sedujo a doña Abda, esposa de Garcí Fernández, una mujer con fama de lujuriosa y ambiciosa a quien convenció de que por qué conformarse con ser condesa si a su lado podía ser reina, y como los cuernos no debían ser suficiente afrenta, ya puestos a humillarle del todo, Almanzor ofreció su apoyo militar a Sancho, el hijo de Garcí, para que se enfrentara a su padre.
      Según Pelayo Artigas y Corominas (Por tierras de gesta. San Esteban de Gormaz. Imp. Hauser y Menet, Madrid 1.931, página 9), fue el 17 de junio del año 994 cuando Almanzor aprovechó ese ardid que había hecho bajar la guardia a su enemigo, y sin demasiado esfuerzo penetró en el corazón de las tierras sorianas destruyendo Osma y San Esteban de Gormaz. No contento con la ofensa, al año siguiente le dio lo mismo pero en dosis mayor. Esto mejor lo dejamos para otro día, que aquella batalla aún dio mucho más de sí.
Castillo de Osma durante las obras de restauración en 2018.


jueves, 21 de mayo de 2020

21/05/1187: San Esteban de Gormaz, cuna del parlamentarismo.


En diciembre de 2017, y a propósito de la visita oficial de Mariano Rajoy a Theresa May, primera ministra del Reino Unido, el jefe del Gobierno español publicó un artículo en el diario británico The Guardian donde alababa el país que calificaba como la “cuna del parlamentarismo”, algo incierto y que provocó las iras de los políticos leoneses (algunos del PP) que protestaron argumentando que fue en 1188 y en la antigua capital del reino leonés cuando surgió el parlamentarismo, pues el rey de León y Galicia, Alfonso IX, convocó unos Decreta a las que acudieron ciudadanos, es decir, personas que no pertenecían a la nobleza ni al clero, lo que significa que allí nació el parlamentarismo.


     La metedura de pata de Rajoy le obligó a viajar a León a pedir disculpas y levantó ampollas entre algunos sectores leonesistas que argumentaban que la mismísima Unesco lo reconocía. Sin embargo parece que todos ellos están equivocados pues, además de existir dudas razonables sobre la existencia y composición de los Decreta de León, investigaciones como las desarrolladas por ejemplo por Inés deBenito Rodrigo ofrecen dudas sobre ellas, como también dudan de otras como las de Burgos (1169) y hasta de las que tratamos a continuación, aunque sean las que tiene mayor validez.
     Un año antes de aquellas de León, el 21 de mayo de 1187, el rey Alfonso VIII de Castilla tenía un problema de estado que no veía claro, la conveniencia o no de desposar a su hija mayor, la infanta Berenguela (que entonces tenía seis años y no tenía hermanos varones), con el príncipe germánico Conrado de Rothenburg, quinto hijo de Federico I Barbarroja, y que por entonces contaba con unos doce años. Para asesorarse el rey convocó en San Esteban de Gormaz la llamada “Quinta Curia”, una asamblea a modo de consejo de estado a la que convocó a los de siempre, a los nobles, al alto clero, a sus hombres de confianza, caballeros y demás, pero por primera vez quiso escuchar también la opinión del pueblo llano para lo que llamó a representantes de medio centenar de las poblaciones más importantes de Castilla.
     Historiadores como Julio Valdeón Baruque o el historiador norteamericano J. O´Callahhan consideran que a esa Curia de San Esteban de Gormaz se la puede considerar como las primeras Cortes castellanas y de Europa pues en otros países europeos, la burguesía no participó en las decisiones políticas hasta el siglo XIII: en Alemania, la burguesía se incorporó a la Dieta en 1232; en Inglaterra, el estamento popular alcanzó representación en el Parlamento por primera vez en 1265; y en Francia, lo hizo más de cien años después, en 1302. Por cierto, el compromiso fue aceptado y se firmó un acuerdo que dejó de ser interesante para los germánicos cuando Berenguela tuvo un hermanito y le quitó la posibilidad de reinar.

Vista de San Esteban desde el Rivero en 2018. Autor Alberto Arribas.


miércoles, 13 de mayo de 2020

13/05/1203: Primer convento femenino en Soria.


En estos inicios del siglo XIII la entonces villa de Soria era un lugar próspero que crecía día a día aumentando su población y servicios, pero bajo aquel punto de vista medieval, aún le faltaba algo que la engrandecería mucho más, la presencia de un convento de monjas, algo que hoy apenas consideramos pero que entonces daba categoría a la población pues era la única forma por la que las mujeres podían vivir plenamente su fe. Habría ya un buen número de iglesias, el convento de monjes benitos en la actual plaza de toros, y los propios canónigos de San Pedro que allí vivían bajo regla monástica, pero las mujeres sólo podían ser beatas y en su casa.


     Ante esta situación el obispo de Osma Diego Acebes (1201-1207) promovió la fundación de algún monasterio para mujeres que financió convenciendo a los vecinos de Soria, Martín Burvano y su esposa María Vicente, para que colaborasen en el mantenimiento de las monjas donando varias fincas con viñas y otras para su cultivo.
     Con esta donación bajo el brazo, el obispo Diego Acebes se presentó en San Esteban de Gormaz ante el rey Alfonso VIII para que le diera el visto bueno a la obra, lo que el monarca aprobó tal día como hoy de 1203, añadiendo su autorización para que además las religiosas pudieran comprar treinta yugadas de heredad y cincuenta aranzadas de viña.
     Poco más sabemos de esta fundación que no duró mucho tiempo. Loperráez decía que el monasterio fue puesto bajo la advocación del Sancti Spiritus pero no se conoce con seguridad la orden que profesaron y ni siquiera el emplazamiento pues, mientras algunos investigadores lo han situado cerca de Soria, en Tardesillas, otros apuntan que estuvo en la zona del que después fue convento de San Agustín, en las traseras del Augusto, para entendernos.

Solar de San Agustín en 2008, posible ubicación del monasterio. Autor Alberto Arribas.


sábado, 25 de abril de 2020

25/04/1875: Nacimiento de Pelayo Artigas y Corominas (1875-1933).


Pese a haber nacido en El Escorial, tal día como hoy, y ser hijo de catalanes, este soriano pasó a la historia local por ser uno de los intelectuales que, entre el XIX y XX, mejor conoció y contó la historia de la ciudad y de la provincia, y que recogió en muchos trabajos de investigación que hoy seguimos empleando regularmente en esta sección.

        Doctor en Ciencia Físico-Matemáticas por la Universidad Central de Madrid (1899), se dedicó a la docencia y por oposición (1911) obtuvo la cátedra de Matemáticas del Instituto General y Técnico de Soria, del que llegaría a ser vicedirector y en el que ejerció el resto de su vida. Pero, pese a su formación académica en ciencias, fue un gran aficionado a la historia, dedicando su tiempo libre a la investigación de archivos y bibliotecas y que le sirvieron para publicar algunos trabajos. Fue nombrado cronista de Ayllón (Segovia); Hijo Adoptivo de San Esteban de Gormaz; correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando; vocal y vicepresidente de la Comisión Provincial de Monumentos de la Provincia de Soria; delegado regio de Primera Enseñanza (1922); y concejal del Ayuntamiento de Soria durante la II República, cargo que no pudo acabar de desempeñar pues le sorprendió la muerte en mayo de 1933.
        Entre sus iniciativas, las dos más recordadas fueron: la de promover el homenaje a Antonio Machado, que acabó brindándole el título de Hijo Adoptivo de Soria en 1932, y la segunda, mucho más controvertida, consistió en cambiar el nombre a la provincia de Soria por el de provincia de Numancia, un debate que acaparó el tema provincial del año durante 1922.

Retrato de Pelayo Artigas Corominas en torno a 1900.
Imagen de autor desconocido en XXXX.
 


lunes, 7 de noviembre de 2016

07/11/1599 ~ Nace Pedro de Cicarte Pérez, artista del barroco soriano.

En el día de hoy nació en El Burgo de Osma Pedro de Cicarte Pérez, uno de los polifacéticos artistas del barroco soriano especializado en el diseño y construcción de retablos, sillerías, puertas, escultura de imágenes y construcción de mobiliario eclesiástico general empleado todavía en muchos templos sorianos.

Su padre, con el mismo nombre y profesión, estaba casado con Marina Pérez y como todas las sagas de arquitectos y entabladores de retablos, formaban familias de carácter casi endogámico pues las hijas del maestro acostumbraban a casarse con los aprendices, y muchas veces de carácter nómada pues era común residir temporalmente en los lugares en los que conseguían trabajo. En este contexto, Pedro de Cicarte Pérez se formaría inicialmente de la mano de su padre aunque el análisis comparativo de su obra muestra una clara influencia del también artista entallador Mateo Olmos, lo que se explica pues este último estaba casado con Clara Cicarte Pérez, hermana de Pedro.

Con el taller familiar, Cicarte Pérez trabajaría en la construcción de retablos e imágenes de Cortos, Blacos, Paresdesrroyas o Almajano. Con su cuñado construyó el retablo mayor del convento de San Francisco en San Esteban de Gormaz y el retablo mayor de la parroquial de Hontoria del Pinar. En solitario trabajó en el retablo mayor de la iglesia de Canos, y en el retablo mayor de la parroquia de Deza. En la capital trabajó en el desaparecido retablo mayor de El Espino y elaboró las trazas del retablo de la capilla de San Saturio de la Concatedral de San Pedro donde también construyó las puertas. Probablemente a su mano se deben total o parcialmente muchas más obras en la que se intuye su personal estilo pero la desaparición de muchos archivos y la escasez de investigadores no nos permiten identificar con seguridad más ejemplos de la obra de este artista fallecido en 1666 y enterrado en la Concatedral de San Pedro.


Retablo mayor de la iglesia parroquial de Deza (Soria).

martes, 7 de junio de 2016

Iglesia Santa María del Rivero

07/06/1996: El Boletín Oficial del Estado, de 7 de junio, recogió la declaración de Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento de la iglesia de Santa María del Rivero en San Esteban de Gormaz.

El templo del Rivero se encuentra situado en la parte más alta del pueblo convirtiéndolo, además, en un mirador ideal para contemplar el paisaje de la comarca.
Destaca por su sobria belleza y por ser uno de los ejemplos más típicos del románico soriano. Aunque posteriormente se le añadieron diferentes elementos que rompieron la pureza del románico original.

El templo consta de una sola nave cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos que se abre en arco apuntado al presbiterio cubierto con cañón apuntado, ábside en sillería cubierto con cuarto de esfera y una larga galería porticada orientada al sur. En los muros internos del ábside han aparecido restos de pinturas románicas de transición al gótico de la segunda mitad del XIII, que representan al Pantocrátor sobre fondo azul y estrellado con los símbolos de los cuatro evangelistas.

La iglesia se abre por el lado sur a través de puerta sin tímpano con tres arquivoltas cuyos capiteles van decorados con figuras antropomorfas que parecen de inspiración musulmana. Toda esta parte se cubre con una galería porticada de la que conocemos al artista que la realizó, el maestro Pedro "PETRVS MA(G)ISTRVS", pues es uno de los pocos autores conocidos gracias a que dejó su firma sobre un capitel.

A los pies del templo se encuentra el coro de mediados del XVI con un bello sotocoro de madera que se decora con rico artesonado y friso de influencia mudéjar. Financiado por el obispo Acosta en 1558 tal como aparece en el escudo de la balaustrada.
La espadaña se le añadió en 1856. Fue construida en parte gracias a una onza de oro que entregó la Real Academia de Historia como compensación del almaizar o turbante de Hixem II. Y es que durante unas obras de consolidación realizadas a mediados del siglo XIX se encontró una caja empotrada en la pared. Dentro de ella un almaizar o turbante perteneciente al califa de Córdoba, Hixem II quien a finales del siglo X fue derrotado en la batalla del Vado del Cascajal. La pieza está realizada en seda y en su parte superior se decora con unos medallones de forma hexagonal que llevan figuras humanas y animalísticas, acompañados de una leyenda escrita con caracteres cúficos que podría traducirse como "En el nombre de Allah, clemente y misericordioso, la bendición y la prosperidad estén con el califa Hixem, favorecido por Allah y príncipe de los creyentes". El turbante destaca sobre todo por ser una de las pocas muestras bien conservadas de esa época de un tejido musulmán.

En tiempos posteriores a la obra original, se le añadieron otras dependencias como la sacristía, la capilla de los Calderones y un sepulcro. Este último, correspondiente a un tal Vidas Pascual (primer tercio del XVI) en cuya lápida figura una inscripción que recuerda el milagro de que sus armas lucharon solas contra los moros cuando él estaba oyendo misa.


Postal de la iglesia del Rivero de San Esteban de Gormaz (Soria).

lunes, 16 de mayo de 2016

16/05/1454: Los obispos de la antigüedad solían ser personajes de su época. Hidalgos o nobles de alta cuna. A menudo padres de familia con menos vocación religiosa que política lo que hacía que fueran bravos señores feudales que lo mismo repartían hostias… consagradas en la catedral que mandobles para defender sus posesiones.

Un claro ejemplo lo tenemos en Pedro de Montoya. Hombre de origen noble, había sido capellán mayor del rey Juan II y uno de sus hombres de confianza que participó en todas las intrigas palaciegas que consideró oportuno apoyando a unos o a otros en función de su fidelidad al rey y de sus propios intereses. Lo que hizo que tomara partido en contra del conde Juan de Luna a quien le rey Juan le había hecho merced de algunas posesiones que habían sido propiedad del obispado de Osma.

El obispo Montoya no acató esta decisión real pues consideraba que esos terrenos pertenecían al obispado y que se los habían usurpado aunque fuese por una orden real. Por lo que acompañado de sus gentes de armas se presentó en Osma para tomar posesión de su castillo llegando a nombrar en el día de hoy a un alcaide de su confianza, Ruy González de Izana.

Juan de Luna protestó pero se quedó sin el apoyo del rey Juan, ya que este murió en junio. Y como no estaba bien visto levantar su espada contra un obispo se la tuvo que enfundar y se retiró a sus posesiones en San Esteban de Gormaz; dedicándose, eso sí, a hostigar y luchar con los vasallos del obispo y volviendo a tomar Osma cuando el obispo se marchaba.

Al final, tuvo que intervenir en rey Enrique IV que decidió que el castillo de Osma quedase en manos del obispo y la ciudad de Osma en la Casa de Luna.

En cualquier caso Pedro Montoya no omitió sus obligaciones episcopales donde permaneció hasta su muerte en 1475. Promovió importantes obras y donaciones en la catedral y ordenó escribir el “Breviario de Osma” que incluye un leccionario de Pedro de Bourges, el texto más antiguo conocido sobre la vida y milagros de San Pedro de Osma.

Castillo de Osma.
Dibujo de Isidro Gil en la “Soria” de Nicolás Rabal (1888).

domingo, 3 de abril de 2016

03/04/1982: La villa de San Esteban de Gormaz fue declarada en su conjunto Monumento Histórico, categoría asimilable a la actual de Bien de Interés Cultural (BIC), según el correspondiente expediente publicado tal día como hoy de 1982 y resuelto trece años después.

Las iglesias de San Miguel, la del Rivero o la parroquial de San Esteban, el parque temático del Románico, el Molino de los Ojos, sus lagares y bodegas, el castillo, murallas y puertas, su particular desarrollo urbano… San Esteban tiene motivos sobrados para que todo el pueblo sea considerado un monumento rodeado de viñedos, palomares e historia, pues es ésta tierra habitada por celtíberos y romanos por donde cabalgaron Almanzor y después el Cid abriendo senderos que después recorrerían los maestros canteros que construyeron edificios como la primera iglesia porticada de Castilla, coexistiendo con trazas árabes y ecos de un pasado medieval espléndido. Pero nada de eso resulta importante comparado con la amabilidad de los sanestebeños que es lo que mejor representa al pueblo.


Foto: Vista de San Esteban de Gormaz (Soria).

Fuente foto: www.codigopostal.org