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martes, 22 de diciembre de 2020

23/12/1906: Homenaje a los hermanos Bécquer.

Aquel otoño de 1906 nuestras autoridades municipales decidieron homenajear a los hermanos Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer con motivo del trigésimo sexto aniversario del fallecimiento del poeta.

Dispusieron colocar la lápida en la vivienda de la plaza de Herradores en la que ambos vivieron hacia 1860. La placa, que aún figura en la fachada de la casa de la plaza Herradores, obra del marmolista Emilio Molina Payés, fue descubierta en la mañana del domingo 23 de diciembre, y dice:

«A LA MEMORIA

DE

GUSTAVO Y VALEIANO

BÉCQUER

CONSAGRA ESTE RECUERDO

LA CIUDAD DE

SORIA

EN EL

SOLAR DONDE MORARON»

         El investigador Juan Antonio Gómez-Barrera en el artículo: El solar donde vivieron los Bécquer (HDS 11/02/2020), recuerda que aquella vivienda fue la de su tío abuelo Francisco Bécquer, “el tío Curro”, pero que no fue la original pues aquella se quemó en un incendio en 1886, y aquella en la que se colocó la placa volvió ser reducida a cenizas en el famoso incendio de la ferretería de Claudio Alcalde de 1922.

         En cuanto a los motivos para situar allí el domicilio de Francisco Bécquer, el tío “Curro”, que acogió a sus sobrinos, recuerda Gómez-Barrera que su emplazamiento concreto fue indicado por la tradición oral del médico soriano Guillermo Tovar de Pablo (propietario de los inmuebles 15, 16 y 17) y de Pascual Pérez-Rioja, coetáneos ambos y compañero de juegos en la niñez de los hijos de Valeriano, el segundo. Gómez-Barrera todavía no ha podido confirmar formalmente este dato en los documentos municipales de la época pero recuerda otras investigaciones como las de Víctor Higes Cuevas que ofrece otro emplazamiento para el domicilio del tío Curro, en la calle Zapatería de Soria donde viviría desde 1856, si bien Juan Antonio ha investigado los padrones municipales y ha demostrado que en 1867 el tío “Curro” llevaba al menos diez meses viviendo con sus empleados domésticos en el nº 6 de la plaza Teatinos.

Placa homenaje a los hermanos Bécquer en el edificio original de la plaza de Herradores donde residieron y que fue destruido por un incendio en 1922.
Fotografía de José Casado, tomada del libro de Tomás Pérez Frías “Gabinete fotográfico Casado. Soria (1887-1936). 50 años de fotografía y vida de Soria”. Ed. Diputación provincial de Soria, 2019.


lunes, 17 de febrero de 2020

17/02/1836: Nacimiento de Gustavo Adolfo Bécquer.


En este becqueriano año 2020, en el que celebraremos el 150 aniversario del fallecimiento de los hermanos Gustavo Adolfo y Valeriano, es preciso hacer mención a otras referencias biográficas de estos hermanos cuya genialidad también se inspiró o acrecentó en nuestros paisajes.

            El 17 de febrero de 1836 nació en Sevilla un niño llamado Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida, que será un reconocido poeta y narrador del movimiento del Romanticismo bajo el nombre de Gustavo Adolfo Bécquer. Probablemente sea uno de los autores más populares de la literatura hispana. Sus padres, José María Domínguez Insausti y Joaquina Mª Bastida y Vargas, tuvieron ocho hijos pero, aunque murieron cuando Gustavo apenas tenía doce años, comenzaron a inculcarles una valiosa educación que se continuó después con los parientes que se hicieron cargo de ellos. El padre, un pintor de cierto renombre en su época, recuperó el apellido Bécquer de un antepasado que acudió a Sevilla en el siglo XVIII
            Con 18 años Gustavo Adolfo marchó a Madrid para desarrollar su carrera literaria pero, lejos de ese ambiente bohemio y amable con el que a veces se ha descrito la vida cultural del Madrid de mediados del XIX, la ciudad le resultó fría y hostil, más pendiente de las revueltas políticas de la época que de las artes. Quizá este contexto acrecentó más su carácter solitario y taciturno y que, en parte, se paliaría al año siguiente con la llegada a la villa de su hermano el pintor Valeriano Bécquer, su imprescindible alter ego, alguien con quien tuvo una profunda relación más allá de la fraternal y que permitió a ambos derrochar creatividad. Gustavo comenzó a colaborar en la prensa de la época y poco a poco fue haciéndose un nombre propio que, aunque apenas le permitía vivir miserablemente, le facilitaba el escribir poesía, historia, libros de artes, narraciones, teatro,…
            En marzo 1861 se documenta la presencia de Gustavo Adolfo en Soria, donde su tío Curro residía y ejercía como médico, remitiendo cartas y escritos desde la casa familiar de la plaza de Herradores. Además de la relación familiar con su tío, parece que algo tendría que ver su relación amorosa con Casta Esteban que, aunque se conocieron en Madrid donde ambos residían, su familia pasaba temporadas en la casa de Noviercas. Los dos se casaron en Madrid el 19 de mayo de este año y, a los pocos meses, comenzó a publicar sus primeras leyendas sorianas en el periódico El Contemporáneo.
            De la presencia de Bécquer en la capital soriana apenas hay noticias que lo confirmen, pero sí de sus largas estancias en la casa familiar de Noviercas donde nacieron los hijos de la pareja. También Valeriano pasó en Soria algunas temporadas, lugar este que le inspiró para crear alguno de sus cuadros y dibujos más conocidos.

            Poco a poco iremos conociendo algunos acontecimientos que relacionan a Bécquer con Soria y, particularmente, con Noviercas, donde vivirá grandes pasiones y desencuentros con Casta.

Placa homenaje a los hermanos Bécquer en el edificio original de la plaza de Herradores donde residieron y que fue destruido por un incendio en 1922.
Fotografía de José Casado, tomada del libro de Tomás Pérez Frías “Gabinete fotográfico Casado. Soria (1887-1936). 50 años de fotografía y vida de Soria”. Ed. Diputación provincial de Soria, 2019.


jueves, 19 de mayo de 2016

19/05/1861: En esta jornada Gustavo Adolfo Bécquer y Casta Esteban Navarro se casarón en la parroquia madrileña de San Sebastián.

Hacia 1860 Gustavo Adolfo y su hermano Valeriano residieron en Soria durante algún tiempo en la casa de su Francisco “Curro” Domínguez Bécquer. Pero no fue aquí donde conoció a Casta sino en Madrid donde ella residía con su padre, un médico oriundo de Noviercas (Soria) que atendía a Gustavo de ciertas dolencias.
Suponemos que Casta quedaría prendada de ese varón prototipo del Romanticismo pero ahí acababan las coincidencias. Él, poeta bohemio y errante; ella una señorita de vida acomodada. El matrimonio tuvo dos hijos pero su relación, apasionada y tormentosa a partes iguales, fue deteriorándose lentamente.

Gustavo Adolfo vivía conforme a su estilo. Escribía artículos, poemas y relatos que publicaba en la prensa nacional, viajaba mucho junto con su hermano Valeriano y todavía le daba tiempo para otras tareas que nunca le agradeceremos suficiente como la de buscar financiación y concienciación para que el monasterio de San Juan de Duero no se arruinase del todo. Pero ese tiempo se lo quitó a su familia y mientras él viajaba y escribía, Casta quedaba sola con sus dos hijos, convenciéndose de que ese estilo de vida errante tan propio del Romanticismo no iba con ella, por lo que el deterioro matrimonial fue ya definitivo.

Casi a la par que se les rompía el amor estalló la revolución de 1868 y la familia se trasladó a Noviercas a salvo de los incidentes de la capital. Sin embargo, Gustavo Adolfo regresó a Madrid dejando sola a su esposa que aburrida y desencantada cayó en manos de un antiguo novio de Noviercas conocido como “el Rubio”. Enterado el poeta de esa relación decidió separarse de ella llevándose a sus dos hijos.

Dicen sus cronistas que la familia pasó penurias y dificultades. Mientras él viajaba con su hermano y sus hijos, ella dio luz a un tercer varón cuya paternidad fue puesta en duda por Gustavo Adolfo, quien murió el 22 de diciembre de 1870, al poco tiempo de haberse reconciliado con ella y sin ser consciente del éxito que tuvo su obra pues se le reconoció póstumamente. Ella murió el 30 de marzo de 1885 debido a una encefalitis crónica. Le sobrevivió catorce años, pero llevó una desafortunada vida que le llevó a perder a su familia y a arruinarse.

Retrato dibujado por Valeriano Bécquer de su familia jugando a la baraja en Veruela, el 12 de junio de 1862. A la izquierdo Gustavo Adolfo y a su lado Casta.
Fuente foto: “Rimas”. Edición de Francisco Torrecilla del Olmo. Ediciones AKAL, Madrid 2002.