Mostrando entradas con la etiqueta Comunidad de Villa y Tierra de Soria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comunidad de Villa y Tierra de Soria. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de mayo de 2020

05/05/1446: Hinojosa de la Sierra, villa eximida de la Tierra de Soria.

Recordemos, ya lo hablamos hace un par de meses, que la reina de Castilla y Señora de Soria, doña María de Aragón, esposa de Juan II, quiso premiar seis años antes al aposentador real don Rodrigo Vera, un miembro del linaje soriano de los Chancilleres, segregando de la jurisdicción de la Tierra de Soria el lugar de Hinojosa de la Sierra, algo a lo que los sorianos se opusieron desde el principio pues argumentaban que sólo eran súbditos del rey y no podían serlo de un señor, y que esa segregación en el corazón de la Tierra de Soria creaba un peligroso precedente que no estaban dispuestos a consentir.


     Tras varios años de negociaciones, el asunto estaba enquistado esperando que el paso del tiempo dejara todo en su sitio, pero don Rodrigo de Vera ansiaba tomar posesión de su señorío y, tal día como hoy de 1446, envió una carta al concejo de la ciudad en el que venía decirles que reconociesen la voluntad del rey y se quitasen del medio.
     Al rey no le quedó más remedio que dar la razón a su esposa y a don Rodrigo quitándosela a los de Soria que, si bien acataron la decisión real e Hinojosa de la Sierra llegó a ser durante algún tiempo villa eximida de la Tierra de Soria, los acontecimientos sólo acababan de empezar y, aún tendrían cabida otros personajes, dando lugar a un auténtico culebrón al más puro estilo de Juego de Tronos en el que no faltaron los asesinatos, las intrigas, los hijos bastardos, y hasta las gentes de Soria tomando a las bravas el castillo de Hinojosa. Pero eso, lo iremos viendo poco a poco.


Castillo de Hinojosa de la Sierra.
Autor Alberto Arribas.

jueves, 16 de enero de 2020

16/01/1270: El primer censo conocido y accesible es de Soria y cumple 750 años.


Tras la repoblación de Soria por parte de Alfonso I El Batallador en 1109, el territorio se organizó en forma de Comunidad de Villa y Tierra de forma que la villa de Soria, organizada internamente en 35 parroquias o colaciones, quedase como capital o centro administrativo de un gran territorio conocido como la Tierra de Soria y formado por los pueblos que hoy más o menos conforman la Mancomunidad de los 150 pueblos y que grosso modo, podemos decir que se corresponde con el sector central de la actual provincia.
En esa organización la célula principal era la parroquia entendida en un sentido demográfico mucho más amplio que el puramente religioso, pero a cuyo párroco debían los sorianos pagar el inexcusable impuesto religioso conocido como diezmo, generándose así el problema de que, mientras los clérigos de la villa se enriquecían por momentos, los clérigos de los pueblos prácticamente vivían en la indigencia pues sus parroquianos acudían a sus misas en la aldea pero pagaban sus diezmos en Soria. Ante esa situación los párrocos de los pueblos se organizaron casi sindicalmente y plantearon un pleito contra sus compañeros de la villa de Soria reclamando que en la villa pagasen los sorianos y en sus pueblos los aldeanos.

Tal día como hoy de 1270, el obispo oxomense don Agustín trató de dirimir el asunto y convocó las partes para que negociasen una solución. Y para saber exactamente de qué y de cuánto estamos hablando, el obispo pidió al rey castellano Alfonso X que mandase redactar un censo de Soria y su Tierra, que se ha convertido en el primer censo español accesible, apenas un librito escrito en pergamino con letra gótica y guardado en la Real Academia de Historia, pero que incluye una valiosísima información sobre los vecinos de la Tierra de Soria, sus nombres, sus oficios y sus lugares de residencia, algunos despoblados casi desde entonces.
El problema de los clérigos no se solucionó fácilmente, lo veremos, pero sirvió para que se elaborase ese documento que hoy se guarda en la Real Academia de la Historia en lo que no deja de ser un hurto, y de lo que también hablaremos un día. Ha sido estudiado en varias ocasiones por historiadores como Esther Jimeno, Enrique Díez o Máximo Diago, entre otros. Pero, ahora, llamamos la atención para que alguna institución pública dedique un escaso importe económico (menos de lo que cuesta una verbena o poco más que una comisión) y becar a algún investigador que lo analice, estudie y haga accesible al ciudadano toda la información que atesora.

Página 13 del Censo de Soria de 1270


miércoles, 8 de enero de 2020

08/01/1267: Certezas e incertidumbres sobre el Obispado de Soria.


Uno de los inconvenientes de escribir sobre la historia de Soria es que, a menudo, nos encontramos con sucesos mal narrados o directamente inventados, a saber con qué aviesas intenciones, fechas erróneas o contradictorias y que sucedieron cuando sus protagonistas ya habían muerto, o informaciones imposibles de documentar pero que se han repetido historiador a historiador y, muy a menudo, todo junto a la vez. Pero que pese a la dificultad no pierde interés pues dice mucho de los sentimientos de quienes lo escribieron.

Algo así puede pasar con los sucesos de los que hablaremos hoy y que para entenderlos, antes tenemos que introducirnos un poco en ese contexto de mediados del siglo XIII. Por aquel entonces, Soria era una villa importante y con aspiraciones dentro del obispado de Osma pero que crecía a la sombra de El Burgo donde estaba el obispo y su catedral. Aunque Soria era cabecera de una gran comunidad de villa y tierra, tenía muchos caballeros, ostentaba procuradores en Cortes y, quizás, más población que El Burgo. Le faltaba la catedral, el obispo y la categoría de ciudad, unos elementos que, para entendernos, hoy podríamos equiparar a que nos pusieran un Corte Inglés.

Así pues, en este contexto social de “pique” con los de El Burgo que se repetirá durante siglos, algunos historiadores clásicos de Soria nos dicen que estando en Viterbo el papa Clemente IV, tal día como hoy de 1267, allí mismo firmó la bula por la que elevó al grado de Catedral la entonces colegiata de San Pedro y la propia de villa de Soria a ciudad. Hecho que el papa rubricaría a instancias del rey Alfonso VIII que querría manifestar así su favor por los sorianos.
Los obispos de Osma no reconocieron jamás ese documento. Pero es que el texto al que hacen referencia esos historiadores no se conoce y probablemente se trate de un texto más falso que la partida de nacimiento de Retógenes. No se puede probar lo que no existió, pero sí podemos añadir que la documentación de la época seguirá hablando de la villa de Soria durante más de un siglo, aunque quizá la prueba definitiva es que cuando murió el rey Alfonso VIII, Clemente IV era poco más que un chaval que como mucho sería monaguillo.

Vista de la Soria vieja desde el monte de las Ánimas hacia 1988.
Fotografía de A. Arribas.



domingo, 13 de noviembre de 2016

13/11/1982 ~ Rejas de San Esteban declarada Conjunto Monumento Nacional.

La villa de Rejas de San Esteban fue declarada en su conjunto Monumento Nacional, categoría asimilable a la actual de Bien de Interés Cultural (BIC), según expediente cuya incoación se publicó el BOE de 13 de noviembre de 1982 y que finalmente fue declarado en 2007.

La localidad aparece ubicada entre dos cerros a unos diez kilómetros de la cabecera municipal, San Esteban de Gormaz a cuya comunidad de Villa y Tierra perteneció. A falta de investigaciones más profundas, su origen se fecha en la Edad Media, quizá como emplazamiento fortificado para el control y defensa de la frontera del Duero, y se ha dicho que Álvar Fáñez, uno de los caballeros del Cid, tenía aquí casa en la que hospedó a las hijas de su señor tras la afrenta de Corpes. Con seguridad, las primeras referencias a la villa se producen durante el obispado de Juan Díaz (1148-74), época en la que ya existirían las iglesias románicas de San Martín y de San Ginés, auténticas joyas de la arquitectura románica.

Además de esos templos, Rejas de San Esteban dispone de una interesante distribución urbana con un particular casco urbano en el que predomina una arquitectura popular caracterizada por viviendas de dos plantas construidas en piedra de mampostería, adobe, madera, teja árabe y chimeneas cónicas de tipo campana, aunque de esta última ya apenas queda algún ejemplar. Como muchos pueblos de la comarca Rejas tiene tradición vinícola y también tiene algunas bodegas y lagares de adobe y madera, muchos de ellos arruinados, y otras construcciones rurales no menos interesantes como palomares, corralones, colmenares…


Calle de Rejas de San Esteban (Soria). 
Fuente foto: jcyl.es

martes, 8 de noviembre de 2016

08/11/1836 ~ Una orden de Isaberl II acaba con el Común de Hombres Buenos, los Doce Linajes y el Concejo de la Mesta.

En pleno desarrollo de la primera guerra carlista y con una monarquía, la de Isabel II, en manos de una regencia, el 8 de noviembre de 1836 se fecha una real orden que resultó clave para la reorganización política y social del país y que inevitablemente en Soria causó profundos cambios de la vida diaria.

La real orden disponía una nueva organización política que pasaba por la eliminación de las instituciones clásicas del gobierno municipal lo que en Soria significó que en el Ayuntamiento desaparecieron instituciones como el Estado del Común de Hombres Buenos y los Caballeros de los Doce Linajes que desde esa fecha se convirtieron poco menos que en un club social, pero también dispuso la desaparición de las comunidades de Villa y Tierra y oficializó el fin del Honrado Concejo de la Mesta que en la práctica ya no existía por haberse arruinado como consecuencia de la Guerra de la Independencia, siendo sustituida por la Asociación General de Ganaderos.

Estos cambios propiciaron que los municipios se organizasen por medio de Ayuntamientos más o menos parecidos a lo que ahora tenemos y en los que, al menos teóricamente, todos pudiesen formar parte de ellos sin que fuese ser imperativo pertenecer a la nobleza local o no.

Una de las consecuencias de esa real orden fue que al desaparecer el Común como entidad propia fuese el Ayuntamiento quien asumiese la organización de los festejos sanjuaneros que hasta entonces había correspondiendo a los pecheros y que ahora sí que eran patrimonio y responsabilidad de todos los vecinos. Las cuadrillas dejaron de tener el papel organizativo y social que tenían hasta ese momento, por lo que también los libros de cuadrilla dejan de tener el valor histórico que había tenido y que ya solo recogerán comentarios festivos. La figura del Mayordomo va declinando hasta desaparecer y las de jurados y cuatros pierden su esencia anterior aunque retoman el protagonismo de las fiestas en detrimento de los primeros.

A nivel económico la real orden supuso que el Ayuntamiento de la ciudad uniese a su parte del Monte de Valonsadero la del Común de los Vecinos siendo así copropietario de dos tercios (de la parte que queda, la de los Linajes, se hablará en otra ocasión), y en compensación a las rentas que cobraban las cuadrillas por los tajones, ofrece quinientos reales a repartir entre todos.

Antigua casa de los Linajes, hoy sede del Ayuntamiento de Soria.