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martes, 10 de noviembre de 2020

10/11/1905: Soria despide a Schulten.

Unos meses antes el arqueólogo alemán Adolf Schulten había venido hasta Soria para excavar en Numancia donde fue recibido con los brazos abiertos, al menos oficialmente, pues extraoficialmente parece que la presencia de un extranjero que investigase un yacimiento que era el orgullo nacional de los españoles, a alguno le causó sarpullidos en su conciencia patriótica. 

Es cierto que poco ayudó el hecho de que Schulten afirmase haber descubierto la Numancia celtibérica, algo que estrictamente es cierto pues demostró lo que Eduardo Saavedra había sospechado, y empeoró radicalmente cuando el abad Santiago Gómez Santacruz -una autoridad religiosa y cultural en la Soria de la época- fue testigo de cómo algunos cajones con piezas arqueológicas desenterradas de Numancia por el alemán habían partido hacia Alemania sin darles la oportunidad de observarlas e inventariarlas a los arqueólogos españoles.

Al final de la campaña arqueológica los apoyos locales del alemán se habían reducido a un puñado de
personas que quisieron homenajear a Schulten y a su ayudante Konen con una cena banquete en dependencias de la Diputación provincial, pero servida por la fonda de El Comercio, y que consistió en sopa, fritos variados, merluza con guisantes, pollo asado, ensalada, entremeses, postres café y licores. Entre los asistentes se encontraban Felipe Las Heras, director de facto de El Avisador Numantino, Mariano Íñiguez, Blas Taracena, Mariano Granados…, que tras la cena acompañaron a los homenajeados hasta la estación del ferrocarril pues esa misma noche partieron hacia su país con la intención de regresar al año siguiente para continuar sus investigaciones, algo que realmente sucedió pero no exactamente como ellos deseaban. Lo veremos en otro momento.


Schulten, sentado en el centro, durante las excavaciones en Numancia.
Foto del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid en 
elmundo.es 


martes, 19 de mayo de 2020

19/05/1911: Don Santiago Gómez Santacruz es nombrado miembro de la Comisión Provincial de Monumentos.


Don Santiago Gómez Santacruz fue abad de la colegiata de San Pedro, pero también un hombre culto que defendió vehementemente, a capa y espada, todo lo soriano, incluido su honor como cuando lo sintió desacreditado por Schulten y escribió un libro refutándoselo, y con la misma intensidad la propia vida de algunos sorianos “rojos” cuando en los comienzos de la Guerra Civil dio la cara por ellos enfrentándose a las autoridades militares. Hoy, sin embargo, queremos traerlo a esta sección por su faceta de protector del patrimonio histórico artístico de la provincia, ya que por su condición eclesiástica (la Iglesia diocesana era y sigue siendo la institución con mayor patrimonio artístico de la provincia), como por sus conocimientos y sensibilidad, especialmente hacia Numancia, fue uno de sus principales defensores y por lo tanto, tal día como hoy de 1911, fue nombrado miembro de pleno derecho de la Comisión Provincial de Monumentos.


     Don Santiago nació en Arguijo en 1869 y falleció en Soria en 1949. Los que le conocieron dicen de él que tenía un gran vozarrón de fumador empedernido, y mientras unos lo recuerdan como un tipo mal encarado, con muy mal genio y carácter soberbio, otros lo describen como recto pero con muy buen corazón siempre con la mano abierta para dar un cachete al que blasfemaba o una limosna a todos los pobres que se encontraba.
     Estudió Bachillerato en el seminario de Sigüenza y se graduó por Teología en Guadalajara, de donde pasó a recibir clases en el seminario de El Burgo de Osma y en el seminario Metropolitano de Toledo, licenciándose en Sagrada Teología con la máxima calificación. Fue consagrado sacerdote en 1893 y destinado a las parroquias de Castrillo de la Vega (Burgos), Pozalmuro y Abejar, aunque finalmente y tras una dura oposición, obtuvo el cargo de abad de la colegiata de San Pedro en 1903, cargo que ejerció hasta su fallecimiento en 1949.
     Como abad y sacerdote se dedicó a sus obligaciones, particularmente las encaminadas a extender la devoción al patrón San Saturio. Fue capellán y consejero espiritual de personas, familias e instituciones, y también se dedicó a recuperar el patrimonio artístico de la colegiata de San Pedro promoviendo obras de restauración o recuperando cuadros y lienzos abandonados durante siglos, aunque otros recuerdan que en esas tareas de limpieza mandó quemar muchas otras cosas que no consideraba valiosas y que sin duda lo eran. Acérrimo defensor de Numancia, fue amigo y albacea de Ramón Benito Aceña, por lo que en su nombre ratificó los compromisos adquiridos por el ya fallecido senador en la fundación del Museo Numantino.
     Pero, coherente con sus ideas, don Santiago también destacó por su faceta política, económica, social y reivindicativa en la provincia, y de esta forma fue uno de los inspiradores del movimiento agrario y de los sindicatos católicos, miembro del Consejo de dirección de la Caja de Ahorros, de la Sociedad Económica Numantina de Amigos de País, y un consumado articulista que desde las páginas de periódicos como El ideal Numantino, no se amilanaba en dar su opinión, algo que le costó no pocos problemas.
     En definitiva, con sus luces y sus sombras, don Santiago Gómez Santacruz fue un personaje clave de la primera mitad del siglo XX que cometió errores, sin duda, y también algunos aciertos, pero lo que es innegable es que su compromiso por defender Soria hace que hoy aún se eche en falta una figura como la suya.

Retrato al óleo de Santiago Gómez Santacruz,
obra de Enrique García Carrilero. Colección del Museo Numantino.


domingo, 10 de mayo de 2020

10/09/1906: Constitución de la Comisión de excavaciones en Numancia.


El año anterior el arqueólogo alemán Schulten había iniciado su campaña de excavaciones en Numancia. Pero, la falta de acuerdo con los propietarios de las entonces fincas de labor que obligó a cubrir lo excavado, unido a cierto resentimiento chovinista contra el alemán y al hecho de que mandase a Alemania algunas piezas para su mejor estudio, hizo que el asunto de las excavaciones numantinas llegara al Gobierno que tuvo que intervenir para proteger el patrimonio y decidió crear la Comisión de excavaciones en Numancia con el fin de “dirigir los trabajos, estudios y excavaciones para el descubrimiento de las ruinas de la ciudad de Numancia, así como de la conservación de las ruinas y de los objetos que se encuentren”.


     Aquella Comisión se constituyó tal día como hoy de 1906 y estuvo formada Eduardo Saavedra Moragas, como presidente, y Juan Catalina García, como vicepresidente, ambos miembros de la Real Academia de la Historia; Manuel Aníbal Álvarez, como secretario, y Mariano Granados Campos, como vicesecretario y representante de la Comisión de Monumentos de Soria.
     Schulten regresó a Soria aquel verano y, aunque devolvió algunos materiales que se había llevado para estudiar a Alemania, se le prohibió volver a excavar en Numancia por lo que decidió continuar sus investigaciones arqueológicas en los emplazamientos de los campamentos romanos de Escipión. La Comisión se reservó la investigación arqueológica de Numancia y se dedicó a extraer grandes cantidades de materiales que pronto colmataron la caseta del yacimiento y que pasaron a guardarse en una habitación cedida en el domicilio el alcalde de Garray, lo que constituyó el primitivo germen de un futuro Museo Numantino de cuya conveniencia ya se empezaba a hablar.

Excavaciones de Numancia hacia 1920, fotografía de Wunderlich, col. particular.


viernes, 1 de mayo de 2020

01/05/1906: Constitución de la Comisión de Excavaciones de Numancia.


El año anterior, el arqueólogo alemán Adolf Schulten había comenzado a excavar en Numancia, pero la falta de acuerdo con los propietarios de las entonces fincas de labor hizo que se volviesen a tapar las excavaciones, lo que, unido a cierto resentimiento chovinista contra el alemán y al hecho de que mandase a Alemania algunas piezas para su mejor estudio, hizo que el asunto de las excavaciones numantinas llegara al Gobierno que tuvo que intervenir quizá más para proteger el honor patrio que el patrimonio histórico.


     A finales de marzo de 1906 y por una Real Orden se decidió que las investigaciones arqueológicas de Numancia se desarrollaran únicamente desde un organismo creado específicamente para ello, la Comisión de excavaciones en Numancia, con el fin de “dirigir los trabajos, estudios y excavaciones para el descubrimiento de las ruinas de la ciudad de Numancia, así como de la conservación de las ruinas y de los objetos que se encuentren”, y que estaría formada por dos miembros de la Real Academia de la Historia (Eduardo Saavedra Moragas y Juan Catalina García López), uno de la de Bellas Artes de San Fernando (José Ramón Mélida Alinari), tres de la Comisión de Monumentos de Soria (Teodoro Ramírez Rojas, Mariano Granados Campos y Juan José García García) y un arquitecto elegido por el propio ministerio (Manuel Aníbal Álvarez).
     La Comisión de Excavaciones de Numancia quedó formalmente constituida el 1 de mayo de 1906 y, diez días después, se nombraron los cargos quedando Eduardo Saavedra Moragas, como presidente; Juan Catalina García, como vicepresidente; Manuel Aníbal Álvarez, como secretario; y Mariano Granados Campos, como vicesecretario. A partir de esta fecha los estudios, excavaciones e investigaciones arqueológicas en Numancia se desarrollaron de forma más o menos interrumpida, pero casi constante, hasta la actualidad, siendo aquellos primeros hallazgos los que sensibilizaron a los sorianos de la conveniencia de disponer de un Museo Numantino.

Vista aérea de Numancia hacia 1917. Autor Gallarza y Victoria, recogida en el libro de Tomás Pérez Frías Fotógrafos y fotografías (Soria 1860-1936), Soria 2013, ediciones de la Excma. Diputación Provincial.