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lunes, 9 de marzo de 2020

09/03/1538: La desaparición de la iglesia de Santa Cristina de Somport y de la ermita de Santiago en Soria.

Algunos antiguos historiadores de Soria como Miguel Martel o Diego Marrón refieren que, en el siglo XVI, hubo en la capital hasta veintitrés ermitas, una cifra elevada pero posible pues de la mayor parte hemos perdido la memoria y ni siquiera tenemos documentación de todas. Dos de ellas, ubicadas sin duda al otro lado del puente del Duero y de las que prácticamente se ha perdido todo recuerdo, eran la ermita de Santiago (no confundir con la parroquia del mismo nombre en las inmediaciones de la iglesia de El Espino), y otra la de Santa Cristina de Somport que en algún momento se ha identificado erróneamente con los restos que se han excavado recientemente junto a la carretera que sube al Castillo desde el Soto Playa.
En 1537 ambos templos debían haber perdido el culto y parece que se usaban para otros fines mucho menos místicos ya que el obispo de Osma Pedro González Manso se interesaba por "las deshonestidades, delitos e pecados que se cometían en otra iglesia e ermita de Santa Cristina". Si servían para esas deshonestas actividades cabe suponer que no estarían en tan mal estado pero, como lo que sobraban en Soria eran sitios para rezar, el obispo ordenó el derribo de los dos templos y atender la solicitud del concejo de la ciudad que quería reutilizar sus piedras para reparar el puente, aunque también había comprometido la piedra a los frailes de la Merced que querían emplearla para reformar su viejo convento. Pero, liquidado el asunto del derribo, el obispo se desentendió del problema creando un conflicto entre ambos peticionarios de la piedra de los templos.
Los mercedarios comenzaron a traer las piedras de sillería a su convento, hoy Aula Magna, y causaron alguna queja municipal que fue atendida por el capítulo de frailes tal día como hoy de 1538. Se resolvió finalmente la disputa con la cesión del "despojo de la ermita e piedra e suelo e sitio della…" al concejo de la ciudad que, por no acabar pleiteando con los frailes, acabó recibiendo "todo el derecho útil y directo, que tenían a la ermita, para que todos sea e quede por público e de dicha ciudad", y colaborando con los frailes prestándoles nueve ducados de oro para que los emplearan en sus reformas.

Emplazamiento aproximado del lugar donde estarían estos templos.
Fotografía aérea de autor desconocido, fechada hacia 2008 tomada de 
https://www.facebook.com/ayuntamientodesoria/ 


sábado, 9 de julio de 2016

09/07/1597: Frailes mercenarios en Soria

Los frailes mercedarios se instalaron en Soria en 1397, originalmente en el templo que dedicado a San Andrés existió en nuestra Dehesa. Tras no llegar a un acuerdo con los propietarios, en 1417 se trasladaron al viejo monasterio femenino del Sancti Spiritus abandonado por las monjas desde unos años antes; pues ubicado junto al río era lugar frío y húmedo. Los frailes estuvieron allí asentados sesenta años hasta que lo abandonaron, no se sabe si por las mismas razones que les hicieron a las monjas irse o por un incendio, pero en 1478 pasaron a alojarse en las dependencias monacales que el cabildo de San Pedro tenía sin uso en la hoy concatedral.

Hacia 1525, allí los canónigos expulsaron a sus compañeros frailes quizá por miedo a que se asentaran y ya no pudieran echarlos por lo que de la noche a la mañana los frailes se vieron en la calle. Dice una tradición popular que sin saber donde ir los frailes iniciaron una sencilla procesión que llamó la atención de una señora que conmovida les cedió su palacio para que lo empleasen como convento. Palacio que estaba ubicado junto a la iglesia parroquia de San Martín de Canales.

Los frailes aprovecharían el edificio como convento y emplearían la parroquia como iglesia monacal desarrollando obras y ampliaciones que culminarían con la unión física de ambos edificios eliminando la calle que los separaba.
Tal día como hoy de 1527 los frailes firmaron un contrato con el maestro cantero Francisco del Collado por el que el segundo se comprometía a construir un suntuoso arco de sillería que uniera ambos edificios.

Los frailes se marcharon en el siglo XIX y la Diputación se hizo cargo del edificio empleándolo como hospital, hospicio, almacén… Hoy sus instalaciones se han convertido en aulas, residencia estudiantil, despachos y la que fue iglesia monacal es conocida como Aula Magna “Tirso de Molina”.

Desconocemos si ese arco persiste visible o embutido en construcciones posteriores pues el conjunto artístico es tan interesante como desconocido para el público soriano, ya que solo puede acceder a él parcialmente durante la celebración de eventos culturales o cursos estivales. Vale la pena conocerlo y dentro de unos meses cuando se acaben las obras de restauración del camarín su visita será tan imprescindible al turismo como San Juan de Duero o San Saturio.


Claustro del antiguo convento de mercedarios de Soria.