En la actualidad queda mucho por hacer para igualar los
derechos entre hombres y mujeres pero aunque el proceso sea lento ya nadie se
sorprende por ver una mujer ocupar cargos de responsabilidad pues es algo que
se ve con absoluta naturalidad. Sin embargo este gran avance ha sido un
objetivo reciente que en cuanto a la política municipal se originó en la fecha
de hoy de 1927 cuando por primera vez en la historia dos mujeres fueron
nombradas concejales del Ayuntamiento de Soria. En plena dictadura de primo de
Rivera, el Ayuntamiento de Soria en pleno presentó su dimisión al Gobernador
Civil por ciertos problemas y el 31 de octubre el gobernador civil cambió a
todos los concejales salvo a dos: Eloy Sanz Villa, que siguió siendo alcalde, y
el profesor Pedro Chico Rello. De entre los nuevos concejales, todos con título
académico y destacados profesores, médicos y farmacéuticos, se elige a dos
mujeres Victorina Asenjo García y Mari Cruz Gil Febrel. La primera fue
profesora en la Escuela Normal de maestros y la segunda era entonces Inspectora
de primera enseñanza. Antes fue una destacada alumna de Antonio Machado quien
le otorgó matrícula de honor, y al cabo de los años llegó a regentar la
Jefatura de Inspección de Enseñanza Primaria durante la IIª República, lo que
causaría el expediente de depuración de Franco y la correspondiente suspensión
de empleo y sueldo No conocemos detalles de la opinión pública sobre estos
nombramientos pero el análisis de la prensa de la época es, pues eso, de la
época o más allá, y aunque le suponíamos cierto machismo casi nos hemos quedado
cortos. Al leer comentarios en la de La Voz de Soria cuyos redactores aceptaban
con agrado su presencia esperando que se ocuparan de áreas propias de su sexo
como los temas escolares, limpieza, higiene, sanidad y el cuidado de la Dehesa,
vamos que lo que se esperaba de ellas es que les encomendaran los temas
domésticos pues “la firme y dulce tenacidad que la mujer sabe poner siempre en
el logro de sus aspiraciones”. Habrá que esperar casi cincuenta años, hasta
1974, cuando entre otra mujer en el consistorio de la capital, y hasta el siglo
XXI para ver una alcaldesa.
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lunes, 31 de octubre de 2016
31/10/1927 ~ Primeras concejalas en el Ayuntamiento de Soria.
martes, 26 de abril de 2016
26/04/1977: El alcalde de Soria, Fidel Carazo Hernández, abandonó
la alcaldía de Soria tal día como hoy de 1977.
Fidel Carazo (1919-2010) fue un polifacético personaje de esos que no
dejan indiferente a nadie. Hombre apasionado donde los haya. Se le amaba o se
le odiaba sin término medio. Principalmente fue periodista, director y
propietario de “Soria, Hogar y Pueblo” (predecesor de El Mundo/ Diario de
Soria), procurador a Cortes, concejal, alcalde, senador y hasta poeta, pero también
presumía de haber sido pastor, mozo de tren, seminarista, pintor de persianas,
jefe de estudios en el colegio San Saturio, administrativo y padre de ocho
hijos.
Fiel a sus ideas propias y consecuente con ellas, escribió artículos y
crónicas que le ocasionaron no pocos quebraderos de cabeza, demandas,
suspensiones por parte de la censura franquista y hasta expedientes militares,
y todo por decir lo que le dio la gana y por fidelidad a unos
principios que, generalmente, marchaban a contracorriente de la generalidad
pues si durante la dictadura fue un reconocido opositor del régimen, en
democracia defendió lo que consideraba hubo de bueno del régimen anterior.
Como
alcalde de Soria lo fue entre el 1 de febrero de 1976 al 26 de abril de 1977,
fecha en la que tuvo que dimitir para poder presentarse como candidato por
Soria al Senado. Cargo que ejerció como independiente, lo que le permitió
decidir en conciencia sin disciplinas de partido y, por ejemplo, ser el único
senador soriano que votó “No” a la Constitución , y uno de los cinco en total que no
lo hizo en la Cámara
Alta. Carazo presentó 31 alegaciones al texto constitucional
en el que pretendía reconocer que Dios era el principio de la democracia,
negaba la articulación territorial propuesta, la lengua y la enseñanza. También
se le recuerda por los feroces ataques que sufrió por ser de los pocos que se negaban
a que la viuda del general Franco cobrase una pensión extraordinaria.
Sin
embargo, la memoria colectiva le recuerda sobre todo por ser el principal
valedor del Centro de Investigaciones Nucleares de Lubia, un proyecto que hasta
el final de sus días lamentó que no se hubiera hecho realidad.
Falleció el 18 de marzo de 2010, a las
pocas horas de presentarse un libro que le consideraba uno de los periodistas
de Castilla y León más influyentes de su época junto con Miguel Delibes y José
Jiménez Lozano. Lo dicho un hombre criticado, comprometido, valiente y
admirable por ser consecuente con sus principios.
El alcalde Fidel Carazo presidiendo un acto municipal en el Salón
de Plenos de la Diputación provincial en la época en la que el ayuntamiento
estaba en obras.
Fuente foto: Revista de Soria, primera época nº 29 (1978).
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