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martes, 12 de mayo de 2020

12/05/1933: Explosión de una bomba en el viaducto.

En estos conflictivos primeros años de la década de 1930, el anarcosindicalismo era la principal fuerza proletaria de defensa de los trabajadores en la provincia de Soria, principalmente de los obreros y peones no cualificados, un fenómeno social que como tantas cosas tardó en llegar a la provincia y que en este caso vino sobre todo de la mano de los trabajadores que acudieron de todas partes a La Muedra para trabajar en las obras de construcción del embalse y que trajeron con ellos sus ansias reivindicativas.


     La CNT convocó una huelga obrera entre los días 8 a 10 de mayo que apenas fue seguida en la provincia en general, pero sí entre los trabajadores de la presa que paralizaron las obras. En la capital estaba entonces construyéndose el nuevo viaducto del ferrocarril sobre el río Golmayo que serviría para enlazar las líneas Soria-Torralba con la Santander-Mediterráneo pero sus trabajadores apenas la secundaron por lo que, presumiblemente, algunos elementos aislados vinculados a la CNT decidieron castigar a la patronal y a sus compañeros, y el 12 de mayo colocaron una bomba en esta obra.
     Los daños se valoraron en unas 45.000 pesetas (270 euros) pero sobre todo obligó a dejar de trabajar a los más de 250 obreros que estaban allí colocados y que de momento dejaron de cobrar, lo que causó algunos incidentes con los compañeros afiliados a la UGT y entre los propios del sindicato cenetista, así como la detención de veintisiete afiliados de éste y la suspensión de su órgano de expresión, el periódico Trabajo. Los detenidos se declararon en huelga de hambre y se negaron a abandonar la cárcel aunque fueran liberados, situación que se alargó durante varios días.      Finalmente no pudo demostrarse la implicación de ninguno de ellos en la explosión, fueron puestos en libertad sin más incidentes y el asunto quedó archivado.

Obras de construcción del viaducto hacia 1932.
Fotografía de Manuel Blanco Sampedro “Blanko”. JCyL AHPSo 7108 (Félix Alfredo Alonso). 

domingo, 19 de enero de 2020

19/01/1885: El proyecto de ley del ferrocarril Soria-Torralba se hace realidad.


El proyecto del ferrocarril de Soria-Torralba venía fraguándose desde hacía muchos años. En 1872 el diputado soriano Basilio de la Orden ya había iniciado los trámites ante el Gobierno presentado una proposición de ley pero, como tantos asuntos que incumben a los sorianos, el proyecto avanzaba muy despacio o, como en este caso, estaba totalmente detenido por falta de financiación pública pero, más si cabe, por la falta de interés de los gobernantes.
Ante esta situación el diputado conservador por Soria don Ramón Benito Aceña decidió que, como ya estaba bien de tanta tomadura de pelo, tomárselo como algo personal y volvió a presentar en el Congreso una proposición de Ley del Ferrocarril de Torralba a Soria por Almazán. Al mismo tiempo, lejos de limitarse a hacer la gestión como habían hecho tantos otros, don Ramón inició sus propias negociaciones en los pasillos extracamerales y tanto dio la lata que finalmente consiguió la palabra del presidente del Gobierno y de su partido, Antonio Cánovas del Castillo, de que el proyecto contaría con una subvención de 10 millones de pesetas (60.000 euros).
La propuesta de ley fue tratada en el Congreso de los Diputados el 19 de enero de 1885, una sesión en la que don Ramón transmitió una vez más a sus señorías la gran desigualdad que sufrían los sorianos por no contar con éste u otros proyectos imprescindibles para el desarrollo de la provincia, un discurso que podría volver a emplearse hoy más de cien años después. El proyecto de ley salió adelante con el beneplácito del Gobierno, lo que permitió la aprobación de la Real Orden, de 30 de mayo de 1885, por la que se permitía la concesión en pública subasta.
El proyecto del ferrocarril para Soria desde Torralba ya era una realidad, al menos documentalmente, aunque el siguiente paso, la subasta, aún tuvo que esperar dos años más, pero seguro que don Ramón durmió a pierna suelta con la conciencia bien tranquila.

Antigua locomotora de la línea Soria-Torralba bautizada como “Ramón Benito Aceña” en homenaje al interés del personaje.
Fotografía atribuible a Agapito Casado, publicada en Recuerdo de Soria 1892, nº 3, segunda época.

jueves, 13 de octubre de 2016

14/10/1883 ~ Nace el propulsor del Museo Numantino: Ramón Benito Aceña.

El 14 de octubre nació en Valdeavellano de Tera don Ramón Benito Aceña, un personaje al que nos hemos referido en varias ocasiones y del que seguiremos hablando pues sus logros políticos y aportaciones personales perduran en la actualidad, y el hecho de que tenga dedicada a su memoria una plaza cuyo nombre oficial nadie recuerda pues todo el mundo la llama por el nombre popular, plaza de Herradores, nos parece muy poco homenaje.

Don Ramón nació en una familia acomodada de grandes propietarios ganaderos. Estudio Derecho, fue miembro de varios consejos de administración en varias sociedades, sobre todo ferroviarias, realizó inversiones en sociedades hipotecarias, fue funcionario de la administración pública en varios ministerios y se le llegó a ofrecer la alcaldía de una población en Cuba, cargo que rechazó para dedicarse a los negocios pues además de dedicarse a las empresas agrícolas y ganaderos de su familia también se dedicó a comprar tierras y cortijos en la provincia de Córdoba además de fincas desamortizadas en la zona de Santa María de Huerta.

A una edad tardía, con 41 años, en 1871 decidió dar un vuelco a su vida y sin abandonar los negocios se dedicó a la política presentándose a las elecciones de 1871 como candidato del partido Conservador por el distrito de Soria al Congreso de los Diputados. Fue elegido y representó a Soria en el Congreso durante ocho legislaturas como diputado y como senador desde 1899 y hasta su muerte en 1916.

Aunque residió en Madrid y en Sevilla, acudía a Soria con frecuencia y conocía sus problemas de primera mano. Pese a ser un terrateniente y hasta un cacique, a diferencia de otros políticos provinciales de la época don Ramón supo ganarse el cariño y la confianza de sus electores que, con independencia de su ideología, le votaban mayoritariamente pues demostraba su activo papel en las Cortes trabajando y reivindicando los intereses de la provincia.

Quizá su mayor logro político fue que el ferrocarril Soria-Torralba llegase a ser una realidad pues, en principio, no contaba con el interés de los gobernantes nacionales ni de las grandes empresas, pero don Ramón supo hacer que el proyecto fuese interesante. También intervino en la redacción de proyectos legislativos para el desarrollo de la agricultura y la ganadería, consiguió la construcción de la carretera del Zarranzo al Valle, consiguió una subvención del Estado para edificar la Escuela de niñas y en parte el nuevo juego de pelota. Otros grandes logros que consiguió aportando dinero de su propio patrimonio fue la construcción de carreteras y caminos en su pueblo, legó edificios para que se instalase el ayuntamiento y el juzgado.

Sin embargo las donaciones más destacadas fueron la construcción de un monumento en honor a los héroes de Numancia y la construcción del Museo Numantino que donó al Estado.

Don Ramón murió en Madrid en diciembre de 1916, muy pronto hará un siglo, lo que convertirá la efeméride en la ocasión idónea para honrarle y reconocer su filantrópica labor.


Retrato de Ramón Benito Aceña, obra de Maximino Peña, en el Museo Numantino perteneciente a los fondos del propio museo.