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martes, 8 de septiembre de 2020

08/09/1626: Colocación de la primera piedra del monasterio concepcionista de Ágreda.

En 1615 doña Catalina de Arana decidió consagrarse a Dios y dedicar su casa familiar de la calle Agustinas en Ágreda para fundar allí un convento femenino en el que profesar ella y sus hijas María y Jerónima, y en 1619 dio por inaugurado aquel primitivo convento en la casa cuya fachada subsiste como parte de un edificio residencial, pero aquella casa de los Coronel Arana pronto se quedó pequeña y decidieron trasladarse y construir uno nuevo, algo que comenzó tal día como hoy de 1616 cuando se colocó la primera piedra del actual convento de la carretera de Vozmediano. al frente del cual se pondrá la hija de doña Catalina, una monja a la que seguimos conociendo como sor María de Jesús de Ágreda y, más corto y familiar, la Venerable.

Aquellas obras se alargaron durante siete años y según la tradición, ya ocurrieron algunos sucesos prodigiosos como accidentes graves sin trascendencia, incluso hay quien dice que sor María Jesús ya demostró entonces su bilocación pues sin salir del viejo convento de su casa familiar viajaba al nuevo y denunciaba los desperfectos que veía. También dicen que hubo dos obreros fabulosos que trabajaban bien, sin descanso y sin salario, lo que hizo que se corriera la voz de que eran ángeles del cielo que habían venido ayudar, aunque quizá lo más milagroso es que siendo un monasterio muy pobre y sin que consten grandes donaciones, cada semana se pagaba puntualmente a los proveedores y a los trabajadores.

El conjunto monacal no destaca por fuera. Se trata de una sólida construcción piedra de mampostería cogida a cal y canto, con sillería en esquinas, jambas y dinteles y fachada principal orientada de oeste a este y protegida por muro de piedra con rejas, en el que se abren los tres arcos de medio punto que permiten acceder al interior. El edificio consta de dos pisos y sus ventanas se cubren con rejas. Abundan los manantiales que favorecen los cultivos hortícolas y proporcionan el suficiente abastecimiento de agua para la comunidad. El interior del convento está encalado y embaldosado con la típica baldosa aragonesa que las monjas hacen brillar con cera desde hace siglos. En el exterior y muchos años después el abad de Sacromonte de Granada don Zotico Royo, donó la imagen de la Venerable esculpida en piedra blanca.

La iglesia desarrolla una planta de cruz latina con cúpula sobre pechinas, brazos cubiertos por lunetos y coro protegido por verja, todo ello construido según los cánones barrocos que imponen una decoración arquitectónica casi exagerada, realizada con molduras de escayola pintadas, y lleva retablos coetáneos así como elementos decorativos oriundos de Méjico o donados por el rey Felipe IV, si bien lo más llamativo es el féretro de cristal que guarda el cuerpo de sor María Jesús de Ágreda.

Convento concepcionista de Ágreda en 1886, publicado en la revista la Ilustración Católica.



lunes, 27 de enero de 2020

27/01/1867: El proceso de beatificación de la Venerable arranca de nuevo.

A mediados del siglo XIX el proceso de beatificación de la madre sor María de Jesús de Ágreda estaba paralizado desde tiempos del papa Clemente XIV, y, con tanto tiempo transcurrido, hacía pensar que su causa estaba retenida para siempre. Sólo un milagro podía volver a activar el proceso y, nunca mejor dicho, eso es lo que pasó.
En enero de este año, sor María Colette, una religiosa concepcionista belga del convento de Nivelles, padecía una enfermedad incurable, una inflamación de la médula espinal, que la mantenía encamada en estado muy grave al borde de la muerte por lo que, en esta jornada de 1867, sus compañeras del convento comenzaron a rezar una novena rogando la intercesión divina a través de la Venerable sor María de Jesús de Ágreda. El mismo día que terminaba la novena, el día 7 de febrero, sor Colette, de 32 años de edad, sanó milagrosamente de su enfermedad.
La hermana fue entrevistada por el médico que la atendía y por el capellán del convento que fueron los primeros en dar a conocer que la curación había sido de carácter milagroso. El eco del suceso se extendió y volvió a reabrir el debate de la canonización de la monja. Y, sobre todo, cuando la noticia se conoció en la villa de Ágreda. Su ayuntamiento elevó al papa Pío IX una súplica para que reabriese el proceso y, unos meses más tarde, el Postulador General de las Causas de Beatificación y Canonización de la Orden Franciscana, el R. Fr. Bernardino de Grotte di Castro, acudió a Pío IX portando una petición firmada por treinta y ocho obispos españoles y algunos extranjeros solicitando al Vaticano el mismo ruego.

Imagen de la Venerable sor María de Jesús en la parte delantera de su convento agredeño.
Fotografía: A. Arribas.


jueves, 23 de enero de 2020

23/01/1970: Francisco Coullaut Varela coloca ocho esculturas en la fachada de la Diputación.

Unos meses antes el ayuntamiento de Almazán se había puesto en contacto con el reconocido escultor Federico Coullaut-Valera con el fin de encargarle una estatua de tamaño natural de Diego Laynez para ser colocada en la plaza Mayor de la villa, entonces plaza del General Franco. Aunque los honorarios del artista eran muy elevados, finalmente y gracias a la colaboración económica de la Diputación Provincial de Soria, pudieron pagarse las 495.000 pesetas (2.975 euros) que costó la obra que fue inaugurada en septiembre de 1971.
El trabajo de Coullaut Varela debió gustar a las autoridades provinciales ya que, en la sesión de 23 de enero de 1970, se aprobó encomendar al escultor la tarea de ejecutar las ocho esculturas que ahora hay en la fachada del palacio provincial, por un presupuesto de 1.950.000 pesetas (11.719 euros). Constituyen una serie de ocho imágenes en bronce, de tamaño natural, sobre pedestal de granito, que representan a sorianos o personas vinculadas con Soria, de especial relevancia: Francisco López de Gómara, el Juglar del Cid, Santa Cristina de Osma, Alfonso VIII, a un lateral de la fachada; y al otro lado: Pedro de Osma, sor María de Jesús de Ágreda, Diego Laynez y san Martín de Finojosa.
Que, ni son todos los que están, está claro, ni están todos lo que son. Pero la provincia está llena de plazas y lugares emblemáticos donde poder honrar a todos lo que se consideren ausentes. ¿Creéis que sobra o falta alguien?

Obra de Francisco Coullaut Varela en la fachada principal de la Diputación Provincial de Soria.
Fotografía: A. Arribas (2014).


sábado, 10 de septiembre de 2016

10/09/1667 ~ Aparece sin descomponer el cuerpo de Sor María Jesús después de dos años enterrado.

Sor María Jesús de Ágreda falleció hacia las 9 de la mañana del 24 de mayo de 1664 a los 63 años de edad y fue enterrada en el cementerio común de su monasterio en el subterráneo de la iglesia. Desde ese momento muchos devotos de la monja invocaban su protección y su sepultura se convirtió en lugar de peregrinación pues recibía muchas visitas de los que la consideraban santa.

Veintiocho meses después de su muerte las monjas concepcionistas de Ágreda decidieron sacar el cuerpo de sor María Jesús de Ágreda para trasladarlo a un lugar menos húmedo y más adecuado para ser recibido por la multitud de personas que hasta aquí acudían atraídos por su fama de santidad. Fue el 10 de septiembre de 1667 cuando al sacar el cuerpo observan que después de dos años muerta el cadáver está incorrupto. El ataúd estaba inundado de agua, las tablas y la mortaja podridas pero el cadáver estaba indemne, lo que fue la prueba que se necesitaba para convencer a los que tenían dudas de que estaban ante una santa y que debía iniciarse el correspondiente proceso de beatificación que pese a las últimas noticias negativas sigue tramitándose, esperando confirmar lo que todos los devotos saben, que la Venerable sor María Jesús fue una santa.


Urna con el cuerpo incorrupto de la Venerable Sor María Jesús de Ágreda expuesto en la iglesia del convento concepcionista en Ágreda (Soria).

lunes, 11 de julio de 2016

11/07/1908: El malestar de la gente de Soria

Dos días antes, la infanta doña Isabel de Borbón había llegado en viaje privado a Soria para conocer la provincia y particularmente para desplazarse hacia Ágreda, villa que visitó el 11 de julio con la intención de rezar delante de los restos de la Venerable Sor María Jesús de Ágreda.

En la capital fue aclamada con una gran recepción y se quiso aprovechar la visita real para transmitirle el malestar de la gente de Soria por el aislamiento, el olvido constante y el abandono al que estaba sometida la provincia desde tiempo atrás. ¿Nos suena verdad? Y también nos sonará lo que pasó después, y es que algunos comerciantes, obreros e industriales se reunieron en la Cámara de Comercio con su presidente Pedro Llorente al frente para buscar la manera de hacer llegar a la infanta esas quejas, pero entre crear la comisión, elegir sus miembros, discutirlos y redactar el documento, la infanta pasó de largo.

En cualquier caso y ya que se habían organizado, los próceres sorianos de la política y de la sociedad decidieron seguir trabajando y crearon una Junta de Defensa Provincial cuyo objetivo básico sería luchar “por los intereses morales y materiales de Soria y su provincia”.

Esta organización, con José Morales Esteras como presidente y Luis Posada como secretario, recorrió la provincia, organizó actos informativos, mítines y poco más. Como tantas y tantas iniciativas parecidas que surgieron antes y después, tuvieron poca repercusión y muchos enemigos, la mayor parte sorianos.

Desde hace unos años es la plataforma Soria Ya la que tomó aquel testigo y que en general trata de reivindicar prácticamente los mismos objetivos, pero por aburrimiento y desidia de la sociedad soriana en general el proyecto se va desinflando sin más implicados que Goyo y sus cuatro compañeros incombustibles al desaliento.

Aquellos objetivos de hace más de cien años siguen siendo plenamente vigentes o quizá aún más pues desde entonces la provincia ha perdido mas de sesenta mil habitantes y la sangría parece imparable
¿Tomaremos conciencia algún día de que o nos implicamos todos o esto desaparece?


Imágenes de la visita real de 1908 por Aurelio Rioja de Pablo en la revista ilustrada Nuevo Mundo.