Mostrando entradas con la etiqueta fiestas San Saturio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fiestas San Saturio. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de octubre de 2016

27/10/1901 ~ Bernardo Robles declarado Hijo Predilecto por la Diputación Provincial.

Bernardo Robles fue un soriano que emigró a Portugal donde desarrolló una exitosa carrera en el mundo de las finanzas que le permitió ocupar puestos relevantes y amasar una pequeña fortuna. Ya anciano y sin herederos cercanos, decidió dedicar su dinero a realizar obras filantrópicas para lo que decidió donar al ayuntamiento de Soria cincuenta acciones del Banco de Portugal que valían una cantidad de unos 150 euros, para que con parte del dinero producido se instituyese un premio para los niños estudiantes de Soria, ocho becas, para niños y para niñas de unas cien pesetas y medalla, premios que debían destinarse para los mejores estudiantes de cada curso entre los nacidos en la provincia o hijos de nacidos en Soria. Otra parte de la herencia la destinó para complementar el sueldo de un maestro y de una maestra auxiliar que se contrataría para las escuelas elementales de niños y niñas de la ciudad de Soria. Para administrar estas becas se fundó una fundación benéfica que quedó constituida en 1903.

El Ayuntamiento de Soria le agradeció el gesto con la concedió del título de Hijo Predilecto de la ciudad de Soria en 1901 y decidió cambiar el nombre a la antigua plaza de Teatinos que desde entonces pasó a llamarse de Bernardo Robles. La Diputación le honró también declarándolo Hijo Predilecto de la provincia de Soria según acuerdo de su junta de gobierno el 27 de octubre de 1901.

La concesión de los premios se realizaba como un acto de homenaje al Sr. Robles y a los estudiantes premiados y se desarrollaba los días de las fiestas de San Saturio como un acto festivo más.

Aún pudo disfrutar algunos años de sus títulos don Bernardo que falleció en 1905, pero algunos años más pudieron disfrutar los sorianos de su altruismo pues aunque se suspendieron durante algún tiempo parece que subsistieron al menos hasta los años previos a la Guerra Civil si bien algún lector de esta sección cree recordar que como premios a los alumnos más aplicados se les repartía algún dinero a mediados del siglo XX aunque parece que la fundación encargada del reparto de las becas subsistió al menos hasta 1960.


Retrato de Bernardo Robles en “Recuerdo de Soria” (1906).

sábado, 24 de septiembre de 2016

30/09/1943 ~ Inauguración de Teatro-Cine Avenida en la capital.

El 30 de septiembre, víspera de las fiestas de San Saturio, y con un gran concierto sinfónico ofrecido por la orquesta de “Educación y Descanso” de Madrid, los hermanos Carnicero inauguraron en el centro de Soria el Teatro Cine Avenida, un lujoso establecimiento con capacidad para mil ciento sesenta espectadores que fue ideado por el arquitecto Fernando Dampierre tres años antes, un teatro moderno, lujoso, cómodo y funcional calificado entonces como la envidia de España y que fue motivo de orgullo para los sorianos.

Según dice Joaquín Alcalde en su blog el acto de inauguración contó con la presencia masiva del público que acudió para escuchar un completo programa de música de Beethoven, Schubert, Carlis, Sibelius, Falla, Albéniz y Usandizaga, oferta que se completó al día siguiente con una representación teatral.

Sustituyó al Teatro Principal ubicado en el propio ayuntamiento de la ciudad, y complementaba la oferta cinematográfica ofrecida en Soria que disponía además de otros dos cines el Ideal, ubicado en un edificio del Collado que ya no existe más o menos sustituido por el que ahora alberga las oficina de Heraldo de Soria, y el cine Proyecciones, en los bajos del palacio de los Condes de Gómara.


Escenario del Teatro Cine Avenida de Soria en 1943. Fondos fotográficos de JCyL AHPSo 7051, archivo Saturio Carnicero.

sábado, 17 de septiembre de 2016

18/07/1684 ~ Concejo de la ciudad para determinar si se celebran festejos taurinos.

La situación económica en la ciudad de Soria de esos años era mala o muy mala. A varias epidemias consecutivas de peste le siguieron plagas y malas cosechas que hicieron que algunas personas murieran de hambre.

Ante esta situación el concejo de la ciudad se reunió tal día como hoy para debatir la conveniencia o no de celebrar festejos taurinos en San Saturio. Las deliberaciones debieron ser difíciles pues cuatro días después volvió a tratarse sobre este asunto pero finalmente por seis votos a cinco se acordó que hubiese toros y que los pusiera Juan de Santa Ana, arrendador de la nevera del Pozo de la Puente y propietario de la ganadería de Valonsadero. El interesado acordó ofrecer cuatro toros del lugar elegido por el Ayuntamiento, y otros dos de su propia ganadería, comentario que parece hacernos pensar que su ganado no sería de gran calidad taurina y quizá más bien fuese criado para carne.


Aunque no tenemos la seguridad plena de que se trate del mismo, la cercanía al puente y la ausencia de otros pozos neveros en las inmediaciones nos hace pensar que el de la imagen y que persiste parcialmente mutilado, sea el referenciado en el texto.


Vista general de Soria desde el Monte de las Ánimas.
Fotografía postal de Pío Mariano González Molina, edición de Las Heras, fecha estimada hacia 1920.

miércoles, 27 de julio de 2016

28/07/1926 ~ Discusión con resultado de muerte del torero Nacional II

El 28 de julio de 1926 comenzó a celebrarse, en la Audiencia de Soria, el juicio por la muerte del torero Juan Anlló, el Nacional II. Un juicio mediático que atrajo el interés de todo el país ansioso de noticias luctuosas y morbosas.

Todo comenzó unos meses antes, durante la corrida de toros de las fiestas de San Saturio cuando un grupo de jóvenes sorianos pitaron al torero Emilio Méndez que hacía lo que podía con su pésimo lote. Entre el público, vestido de calle, estaba Juan Anlló viendo torear a su compañero y salió en su defensa iniciándose una violenta pelea en la que alguien le dio un botellazo en la cabeza al torero y este se defendió a bastonazos. El torero y el espectador fueron reducidos por la policía y conducidos a la enfermería para ser explorados y atendidos. Se culpó de ello al soriano del público, aunque nunca quedó bien aclarado quien fue el que le dio el golpe.
En principio, el soriano fue remitido a casa por parecer su estado reservado y a Nacional se le dejó salir a la calle por no apreciarse lesiones de importancia. Pero al salir continuaron las broncas e incidentes entre los amigos de ambos con lo que al final Juan Anlló fue enviado al juzgado y de ahí a la cárcel provincial, hoy Palacio de la Audiencia.

Allí detenido, los guardias que le custodiaban en el calabozo afirmaron que el torero estaba muy nervioso, se arrancó los vendajes y se dio de cabezazos contra los muros del calabozo.  Pronto el torero solicitó asistencia médica pues no se encontraba bien. Los médicos le atendieron en la prisión y el juez no le permitió salir para ser examinado al hospital. Al día siguiente su estado empeoró, perdió el conocimiento y se permitió el traslado a su alojamiento en el Hotel Comercio donde fue operado de urgencia por un médico venido expresamente de Madrid que le practicó una trepanación para aliviar la presión intracraneal producida por una hemorragia cerebral consecuente a los golpes recibidos. Pero la medida no fue suficiente y el torero murió a primera hora de la tarde del 6 de octubre de hace ochenta y nueve años.

Al poco se inició la investigación judicial y los interrogatorios. La prensa nacional y escritores como Ernest Hemingway juzgaron y condenaron a todos los sorianos en general que quedamos como unos paletos, bárbaros y asesinos, los más brutos del país, iniciándose así una leyenda negra que perduró muchos años. Una de las medidas adoptadas por la Asociación de Matadores de Toros fue la de negarse a firmar contratos para torear en Soria, con lo que la plaza de Soria quedó vetada hasta 1927.

Como ejemplo de esta campaña de desprestigio, un año después del incidente el soriano de adopción y periodista don Antonio Zozaya escribía en la revista Mundo Gráfico que «… un grupo de devotos del torerismo y de la majeza quisieron presentarla (a Soria) á los ojos de los españoles de todas las provincias restantes como iracunda, brutal y homicida. Ante los Tribunales de Justicia la verdad ha resplandecido. La muerte de Nacional II (hay ya dinastías cirquenses) fue un suceso vulgar, lamentable por causar la muerte de un joven valiente y pundoroso como Anlló y fue consecuencia de una violenta riña tumultuaria, en que los verdaderos sorianos no tuvieron arte ni parte. Ni el fiscal, ni los acusadores, ni uno solo de los letrados que han intervenido en el proceso se han hecho eco de las miserables calumnias que ofendieron á la vieja Numancia». Continúa su artículo alabando el nivel cultural de los sorianos cuyo nivel de escolarización de niñas es el más alto de las capitales de España, y eso en una provincia ya entonces olvidada por las autoridades pues carece de muchos servicios públicos e infraestructuras necesarias, pero no de escuelas cuya construcción y dotación correspondía entonces a cada municipio pero que a menudo construían y dotaban los propios vecinos.

La sentencia se leyó el 19 de noviembre. En su día la comentaremos.


Fachada de los juzgados y cárcel de Soria, lugar donde se celebraron los juicios por los altercados en la plaza de toros. Instantánea del fotógrafo soriano José Casado publicada en las revistas ilustradas Mundo Gráfico y Nuevo Mundo.