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miércoles, 14 de octubre de 2020

14/10/1907: El valor del solar numantino.

El 14 de octubre de 1907 se fecha la Real Orden del ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes por la cual se recogía la donación del vizconde de Eza al Estado de varias fincas de su propiedad en el cerro de la Muela, lugar donde estuvo Numancia, “á fin de que la Nación sea dueña de aquel glorioso lugar… La generosidad del Sr. Vizconde de Eza y el acendrado patriotismo que demuestra su desprendimiento merece ciertamente la gratitud de todo buen español amante de las épicas tradiciones de nuestra historia”.

Aquella donación resultó muy loable sobre todo por lo que significó en una época en la que se valoraba tan poco la trascendencia de Numancia. Esta superficie era empleada como terreno agrícola y su acción facilitó mucho los trámites expropiatorios ya iniciados en febrero por la Subsecretaría de Bellas Artes del Ministerio de Instrucción Pública y por la Real Academia de Historia, expropiación forzosa por lo que le habrían pagado poco, tarde y mal.

Más de un siglo después resulta complicado afirmarlo con toda seguridad pero, aunque el VIIº vizconde don Luis de Marichalar y Monreal conociera de primera mano los procedimientos administrativos expropiatorios, a través de la prensa provincial podemos hacernos la idea de que era un filántropo, un tipo usualmente generoso dispuesto a la caridad, y a buen seguro que si sus tierras en el cerro de la Muela se valoraron en unas cuantas pesetas, su honor no tenía precio, y donándolas obtuvo algo mucho más valioso que dinero, ganó dignidad para él y sus descendientes. Si es que ya lo dijo Quevedo primero y Machado después, «Sólo el necio confunde valor con precio».


Visita de la familia del Conde de la Puebla de Valverde a Numancia. Garray, en torno a 1910.
AHPSo, Archivo Fernando Villar.


viernes, 23 de septiembre de 2016

26/09/1936 ~ Creación del Batallón Numancia formado por voluntarios sorianos, riojanos y navarros.

Poco más de dos meses después inicio oficial de la Guerra Civil los antifascistas sorianos exiliados que estaban en el bando leal a la República se agruparon para luchar y en esta fecha quedó oficialmente constituido en Madrid el Batallón Numancia formado por voluntarios sorianos.

El principal promotor de esta iniciativa fue el diputado del Frente Popular Benito Artigas Arpón que huyó de Soria a Madrid el 21 de julio para salvar la vida. Al poco tiempo cuando ya se pudo comprobar que la guerra era inevitable, Artigas se unió a un grupo de paisanos residentes en Madrid o que habían escapado del bando sublevado, sorianos como el socialista Carlos García Benito o Miguel Ranz, de Izquierda Republicana, y en varias reuniones celebradas en el Café Cristina acordaron realizar una serie de acciones conjuntas. En primer lugar tomaron posesión oficial de la Casa de Soria en Madrid y se agruparon en un comité de milicias sorianas formado por un representante de cada uno de los partidos políticos de izquierda y de los sindicatos que había entonces en Soria. Para sufragar los primeros gastos obtuvieron un donativo de 2.000 pesetas (12 euros) donados por Epifanio Ridruejo Botija, un soriano de nacimiento residente en Madrid y republicano moderado que era entonces director del Banco Español de Crédito. También consiguieron unas 100.000 pesetas (600 euros) que obtuvieron por la venta de bienes incautados en Madrid al Vizconde de Eza de quien no se ha podido confirmar si estaba entonces en Madrid y si le sacaron dinero a la fuerza o si le incautaron sus propiedades mientras estaba a salvo en el otro bando.

Lo cierto es que con unos seiscientos voluntarios principalmente de Soria pero al que se le unieron otros doscientos voluntarios de La Rioja y Navarra, formaron un Batallón de unos ochocientos hombres que acabaron integrados en el Batallón nº 3 de la 66 Brigada Mixta del Ejército Republicano que pronto prestó sus servicios en el frente de Guadalajara. Uno de los integrantes más conocidos de esta fuerza fue el teniente Juan Antonio Gaya Nuño, y otro no más pero sí mejor conocido fue Baldomero Peralta, un albañil de la CNT fallecido en Soria hace pocos años, un hombre íntegro y fiel a sus ideales que más que un capítulo merecería un biografía para él sólo, pero eso lo dejamos para otra ocasión.


Juan Antonio Gaya Nuño a la izquierda con el uniforme de oficial del Batallón Numancia. A la derecha Baldomero Peralta (2009) junto al Casino de Soria.