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lunes, 18 de mayo de 2020

18/05/1953: El monumento a los caídos en la Dehesa.


Pasado lo más duro de la postguerra y en medio de un innegable desarrollo económico, las autoridades locales y provinciales de todo el país comenzaron a adoptar acuerdos e iniciativas que honraran las bondades del régimen y de su generalísimo, así como a los caídos por Dios y por la Patria.


     En Soria, la decisión de construir un monumento en honor a los caídos se tomó ya en 1940, pero había otras necesidades más urgentes y aquel proyecto quedó en suspenso. En 1952, un par de semanas después de la llegada del gobernador civil Luis López Pando -algo que conociéndole hace suponer que tuvo mucho que ver en el asunto y quien nada más llegar sustituyó al alcalde Mariano Íñiguez por Eusebio Fernández de Velasco- el Ayuntamiento soriano se propuso retomar el proyecto de construcción de este monumento, eligiéndose la ubicación de la plaza de Ramón y Cajal así como la convocatoria de un concurso público para elegir el mejor.
     Finalmente se decidió cambiar su ubicación al Alto de la Dehesa, donde entones estaba la Fuente de los Leones, y el 18 de mayo se acordó nombrar ganador del concurso al proyecto presentado por Manuel y José Romero Aguirre, con un coste de 287.835,45 pesetas, unos 1.750 euros, y que al final se incrementaron en algo más.
     Las obras de construcción comenzaron en marzo del año siguiente y se programaron de forma que estuvieran listas para su inauguración, el 19 de noviembre de 1954, en medio de un ceremonial muy al gusto de la época.
     Prácticamente desde su inauguración el monumento fue abandonado y su lugar empleado para otros usos mucho menos heroicos pero mucho más humanos. Ya en democracia y por iniciativa del PSOE municipal, se decidió cambiar la leyenda que llevaba haciendo mención únicamente a los caídos sublevados de forma que hiciera referencia a los caídos de los dos bandos, pero aquello no mejoró el entorno que fue degradándose y convirtiéndose en la zona menos recomendable del parque, por lo que en noviembre de 2003, y a punto de cumplir cincuenta años, el equipo de gobierno de la alcaldesa Encarnación Redondo decidió derribar aquel monumento ante la indiferencia prácticamente generalizada de la ciudadanía que aprobó el derribo.
     Curiosamente la única persona que se lamentó por el derribo fue un anciano, antiguo excombatiente soriano del bando republicano, que se lamentaba de que aun sucio, en mal estado y pese a haber sido un símbolo franquista, ya había dejado de serlo y en la práctica era el lugar donde sentía que se había prestado un mínimo reconocimiento a sus compañeros republicanos caídos.

Inauguración del monumentos a los caídos del Alto de la Dehesa.
Fotograma del NODO, Filmoteca Nacional.


sábado, 19 de noviembre de 2016

19/11/1954 ~ Ceremonia al estilo Roma Imperial para inaugurar el monumento a los caídos en la capital.

Al poco de la finalización de la Guerra Civil el Ayuntamiento de la ciudad pretendió emular lo que el dictador hacía en el Escorial y quiso también construir su propio monumento en honor “a los caídos por Dios y por España” pero por alguna razón el proyecto quedó prácticamente paralizado sin apenas noticias hasta que volvió a tratarse el asunto en el pleno municipal celebrado, ¡Qué casualidad! justo a los veinte días de que el inefable López Pando se hiciera cargo del gobierno civil en la provincia.

Al Ayuntamiento capitalino le urgieron entonces las prisas y se tomó el acuerdo de construirlo mediante un concurso de ideas y que se erigiría en la plaza de Ramón y Cajal aunque al poco se decidió que no era el lugar conveniente y se eligió ubicarlo en el alto de la Dehesa para lo cual hubo que desmontar la Fuente de los Leones que se llevó a la plaza de San Pedro primero y después al Castillo.

El concurso del proyecto lo ganaron los hermanos arquitectos Manuel y José Romero Aguirre -los mismos que poco tiempo después proyectaron también en la Dehesa la cafetería Alameda- tuvo un coste de 312.000 pesetas (1.875 euros) y fue inaugurado el 19 de noviembre de 1954 con un ceremonial inspirado en la Roma Imperial tan al gusto de los aires fascistas del régimen. El monumento que llevaba en grandes letras de bronce la inscripción “Gloriosos caídos por Dios y por España” pronto fue abandonado y su ubicación en la parte más alejada del parque convirtió sus inmediaciones en lugar habitual para los escarceos secretos de los enamorados, amén de otras actividades humanas mucho más fisiológicas.

Con la llegada de la democracia el monumento quedó todavía en mayor abandono hasta que en 1989 el concejal socialista Luis Cabrejas propuso que se cambiase la inscripción del monumento por la de “Soria por la paz. Recuerdo a los muertos de la Guerra Civil”. La propuesta fue aceptada y el monumento se convirtió entonces en el único monumento erigido en Soria en reconocimiento a todos los que cayeron en aquel enfrentamiento. En 2003 el monumento estaba muy sucio y abandonado, por lo que el equipo de gobierno municipal formado entonces por PP e IDES decidió derribar el único monumento existente en Soria y dedicado a la memoria de los caídos.
 

Ceremonia de la inauguración del Monumento a los Caídos en Soria. Fotograma del NODO.