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jueves, 17 de diciembre de 2020

18/12/1500: El origen de los tajones de las fiestas de San Juan.

Los tajones son, eran, unas fincas de cultivo que existieron en la zona este del monte de Valonsadero junto al río Duero, formando parte de él pero ya cerca del barrio de las Casas, cuya explotación servía para financiar parte del gasto de las cuadrillas ocasionado por las fiestas de San Juan, otra parte del gasto la pagaba el mayordomo de su bolsillo y otra parte correspondía a los vecinos.

Como ya hemos comentado varias veces, la propiedad de Valonsadero era de todos y cada uno de los sorianos pero su gestión y explotación era compleja pues los Linajes pretendían controlarlo todo. A finales del siglo XV los caballeros de los Doce Linajes se negaron a que los vecinos pecheros del Común labrasen una parte de la dehesa ya que estos preferían dejarla para pastos, por lo que los pecheros acudieron a los tribunales que, el 18 de diciembre de 1500, dictaron sentencia a su favor si bien y por alguna razón, nos dice Máximo Diago Hernando en el artículo, “La participación de los pecheros en la vida política de las ciudades castellanas: el Común de los Pecheros de Soria entre los siglos XIV y XVII” (Celtiberia nº 98, 2.004, página 73), la ejecutoria no fue retirada por el Común hasta 1512.

Esta ejecutoria puede ser el origen de los tajones pues dice el investigador que a partir de entonces a cada cuadrilla se le asignó una finca o tajón en un sector de la dehesa de Valonsadero y que las cuadrillas solían cederlo en arriendo a algún labrador de la ciudad, generalmente casinos, que solían pagar en especie, si bien el término “tajón” no aparece documentado hasta algo más tarde, concretamente hasta 1536, fecha en la que según José Antonio Martín de Marco en: Diccionario de términos sanjuaneros. Glosario del vocabulario festivo (Soria 1.999, página 134), trataron de imponerse unas ordenanzas festivas en las que ya aparece ese término como fuente para financiar parte del gasto festivo.

Al cabo de los siglos los Linajes desaparecieron, el Común se transformó, y los tajones o la financiación de las fiestas cambiaron, pero la esencia de las fiestas de San Juan como celebración que surge de las asambleas vecinales de las cuadrillas y que los vecinos pagan parcialmente a escote, sigue manteniéndose, si no igual más o menos, pero hay que reconocer que sin la inevitable participación del Ayuntamiento de la ciudad las fiestas habrían desaparecido.

A tres kilómetros al norte de Las Casas aún persiste el topónimo “Tajones de la Vega”. Paraje de los tajones, al fondo La laguna y la Sierra de Urbión. Imagen de Esca - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0. Fuente: commons.wikimedia.org



martes, 1 de diciembre de 2020

02/12/1615: Injerencias externas en el control de Valonsadero.

El monte Valonsadero debe ser uno de los lugares que para cualquier soriano merece los adjetivos más elogiosos que conozcamos (ponga cada uno el que quiera), pero reconozcámoslo, la mayor parte no le prestamos más atención que durante las fiestas de San Juan y muchos conocemos solo Cañada Honda, la casa del guarda y poco más; sin embargo para nuestros predecesores este monte era una propiedad comunitaria fundamental ya que proveía pastos, leña, bellota, piedra, caza, pesca… unos intereses que hicieron que los corregidores de la ciudad no quisieran más que apropiar, controlar la explotación del monte y la dehesa, que pertenecía a las instituciones ciudadanas de los Linajes y del Común.

Es cierto que en algunas ocasiones los corregidores tuvieron que intervenir, más o menos justificadamente, para impedir la sobrexplotación del monte, el control de las podas y la distribución de la leña, pero en este año se produjeron unos incidentes que, más que deberse a posibles daños por una sobreexplotación, parece que corresponden a un golpe de efecto del corregidor que así pretendía demostrar que, ni Linajes ni pecheros, el que mandaba en Soria era él.

En este 1615 y de una forma inesperada, el corregidor de Soria ordenó detener a uno de los alcaldes de Santiago responsables de la custodia del monte por parte de los Linajes y le acusó de negligencia en sus funciones en el control de la explotación de Valonsadero. Conociendo la franca rivalidad entre Linajes y Común, estamos seguros que estos segundos celebrarían por todo lo alto la detención del linajudo, al menos hasta que el corregidor ordenó también otras detenciones, primero, la del alcalde del Común encargado del mismo fin, después la de todos los trabajadores contratados por las dos instituciones para podar los árboles y hacer leña, y hasta la de los comisarios que habían dado la orden de hacer la dicha leña.

Así pues, con la leña del monte incautada y la cárcel llena de caballeros, burgueses, menestrales leñadores, y los ingenieros forestales de la época, la ciudad se encontraría desabastecida de combustible, por lo que, el 2 de diciembre de este año, los Linajes y el Común se pusieron de acuerdo –lo que ya constituye algo digno de destacar– para exigir que se les liberara a todos y que no se obstaculizase la labor de explotación sostenible del monte.

La falta de otros documentos nos impide conocer exactamente qué pasó para llegar a esa situación pero por diferentes indicios podríamos pensar con fundamento que dentro de unos límites, los sorianos estaban acostumbrados a hacer lo que les daba la gana en sus asuntos de organización social o con sus propiedades comunales, y que el corregidor, que representaba la máxima autoridad, no estaba dispuesto a tolerar siquiera a ser cuestionado. Al final no deja ser lo de siempre, que si el que manda no sabe hacerlo trata de imponerse por las bravas y demostrar quién es el que la tiene más larga, la cabezonería, vamos.

Puente del Canto del monte Valonsadero hacia 1970, uno de los lugares más accesibles del monte pero aún desconocido para muchos. Colección particular. 


miércoles, 22 de julio de 2020

22/07/1994: Valonsadero zona arqueológica.


Aunque los abrigos rupestres del Monte Valonsadero habían sido protegidos previamente de una forma genérica, específicamente el monte en su conjunto, fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica, según el Decreto 143/1994, que fue publicado en el Boletín Oficial de Estado tal día como hoy de 1994.


        Para los sorianos Valonsadero es sinónimo de fiesta y diversión, de senderismo y aventura, de meriendas veraniegas o de Jueves Lardero. A cada uno su nombre nos evoca un recuerdo bonito, pero seguro que para muy pocos Valonsadero es sobre todo una zona arqueológica importante pues en las paredes rocosas de los abrigos, que no cuevas, de esta dehesa aparecen una gran cantidad de pinturas rupestres esquemáticas que representan motivos realizados con tintas planas rojizas que aprovechando las superficies planas y los volúmenes de la pared rocosa, tratan de representar lo que parecen escenas humanas y animalísticas de pastoreo, de caza, de recolección, de culto al sol o a los astros, y hasta de pastoreo de reses cornúpetas, algo que en ese enclave mágico nos lleva a relacionarlo sin más pruebas que la cercanía física, con el desarrollo actual de las fiestas. Se estima que aquellas pinturas serían realizadas por algún grupo humano del Calcolítico y de la Edad del Bronce.

        Este emplazamiento geográfico fue cruzado por una vía romana en torno a la cual surgió algún pequeño asentamiento rural coetáneo que quizá tuvo continuidad con otros asentamientos cristianos de época medieval, lo que nos demuestra que desde muy antiguo los sorianos ya supieron apreciar las bondades de Valonsadero.

Abrigos rupestres de Valonsadero.
Imagen de autor no conocido, tomada de valonsadero.wordpress.com


martes, 18 de febrero de 2020

18/02/1992: "A rey muerto, rey puesto".

Tras varios tratamientos inefectivos, los sorianos tuvimos que rendirnos a la evidencia y reconocer que nuestro Árbol de la Música había muerto víctima de la grafiosis. Aunque hubo algunas propuestas de mantenerlo artificialmente, que enseguida se desecharon, prácticamente, desde el principio, se pensó en sustituirlo por otro. A finales de enero de 1992 el viejo olmo fue retirado y transformado en llaveros o pisapapeles encerrados en una cápsula de metacrilato. Pero sobró madera y con ella se hicieron algunos muebles que disfrutan algunos privilegiados.
            Su sustituto fue colocado tal día como hoy, un roble joven de sesenta años procedente del monte Valonsadero que, aunque al principio parece que arraigó, no pudo resistir el trasplante y cinco años después fue retirado y sustituido por el actual.

Templete del Árbol de la Música tras ser retirado el viejo olmo.
Fotografía de Ana Isla en Soria Semanal febrero 1992



lunes, 14 de noviembre de 2016

14/11/1814 ~ Nace Lorenzo Aguirre y Luis, el último caballero de los Doce Linajes.

En esta fecha nació en Soria Lorenzo Aguirre y Luis (1814-1903), un hombre polifacético e imprescindible en la vida social, política y cultural de su época que pasa por ser el último de los representantes de los Doce Linajes y el encargado de dar por extinguida la institución.

Hijo de Simón Aguirre -destacado comerciante, propietario de fincas y político moderado que ejerció varios cargos-, Lorenzo cursó estudios de Derecho y abrió un bufete en la ciudad en 1845 donde se asentó profesional y familiarmente. Tuvo cinco hijas que se casaron con ilustres sorianos como Rafael Sainz de Robles (quien será alcalde de Soria), otra con Blas Taracena Ispizua (padre del arqueólogo Blas Taracena Aguirre), con Mariano Granados Campos, Ricardo Martínez...

Como abogado quizá su caso más conocido fue el que le afectaba más personalmente y es que Aguirre pertenecía por derecho de cuna a la noble institución de los Doce Linajes como miembro del linaje de los Morales negros, y como abogado le tocó tratar de defender y reivindicar los derechos de aquella caduca institución más propia del antiguo régimen. Tras algunos logros judiciales llegó la sentencia inapelable y Aguirre no pudo evitar que su patrimonio, entre los que figuraba una parte del monte Valonsadero y la propiedad de su palacio, le fuesen expropiados.

Pero no fue la de abogado su única faceta pública. Don Lorenzo fue diputado, consejero provincial, alcalde de Soria, fiscal de Hacienda, notario del Tribunal Eclesiástico de Osma, catedrático de Historia y Geografía en Vitoria y Madrid, Juez de Paz, miembro de las comisiones centrales de estudio sobre legislación administrativa y minas, secretario del Gobierno civil, decano del Colegio de Abogados de Soria, caballero de la Real Orden de Carlos III, presidente de la Junta Gestora de Ferrocarriles, cronista oficial de la Provincia de Soria y cofundador del Casino de Numancia en cuya junta ejerció los cargos de presidente y vicepresidente en varias ocasiones.

No debía dormir mucho pues le sobraba tiempo para ser escribir llegando a formar parte del equipo de redacción del periódico de tirada nacional con sede en Madrid La España, y en Soria donde fue cofundador y redactor de El Correo de Soria (1843), además de ser colaborador habitual de El Recuerdo de Soria donde recogía algunos trabajos de interés histórico y artístico.

Lo dicho, un soriano ilustre que contribuyó a que hoy seamos parte de lo que somos.
Retrato de Lorenzo Aguirre y Luis en Recuerdo de Soria.

martes, 8 de noviembre de 2016

08/11/1836 ~ Una orden de Isaberl II acaba con el Común de Hombres Buenos, los Doce Linajes y el Concejo de la Mesta.

En pleno desarrollo de la primera guerra carlista y con una monarquía, la de Isabel II, en manos de una regencia, el 8 de noviembre de 1836 se fecha una real orden que resultó clave para la reorganización política y social del país y que inevitablemente en Soria causó profundos cambios de la vida diaria.

La real orden disponía una nueva organización política que pasaba por la eliminación de las instituciones clásicas del gobierno municipal lo que en Soria significó que en el Ayuntamiento desaparecieron instituciones como el Estado del Común de Hombres Buenos y los Caballeros de los Doce Linajes que desde esa fecha se convirtieron poco menos que en un club social, pero también dispuso la desaparición de las comunidades de Villa y Tierra y oficializó el fin del Honrado Concejo de la Mesta que en la práctica ya no existía por haberse arruinado como consecuencia de la Guerra de la Independencia, siendo sustituida por la Asociación General de Ganaderos.

Estos cambios propiciaron que los municipios se organizasen por medio de Ayuntamientos más o menos parecidos a lo que ahora tenemos y en los que, al menos teóricamente, todos pudiesen formar parte de ellos sin que fuese ser imperativo pertenecer a la nobleza local o no.

Una de las consecuencias de esa real orden fue que al desaparecer el Común como entidad propia fuese el Ayuntamiento quien asumiese la organización de los festejos sanjuaneros que hasta entonces había correspondiendo a los pecheros y que ahora sí que eran patrimonio y responsabilidad de todos los vecinos. Las cuadrillas dejaron de tener el papel organizativo y social que tenían hasta ese momento, por lo que también los libros de cuadrilla dejan de tener el valor histórico que había tenido y que ya solo recogerán comentarios festivos. La figura del Mayordomo va declinando hasta desaparecer y las de jurados y cuatros pierden su esencia anterior aunque retoman el protagonismo de las fiestas en detrimento de los primeros.

A nivel económico la real orden supuso que el Ayuntamiento de la ciudad uniese a su parte del Monte de Valonsadero la del Común de los Vecinos siendo así copropietario de dos tercios (de la parte que queda, la de los Linajes, se hablará en otra ocasión), y en compensación a las rentas que cobraban las cuadrillas por los tajones, ofrece quinientos reales a repartir entre todos.

Antigua casa de los Linajes, hoy sede del Ayuntamiento de Soria.