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viernes, 7 de febrero de 2020

07/02/1958: La figura de Antonio Machado empieza a ser reivindicada en Soria.


En estos momentos de la dictadura franquista, la figura de Antonio Machado seguía estando mal vista pues seguía siendo el “rojo y masón” denostado por el régimen y cualquier acto de demostración de afecto hacia el poeta era considerado comprometedor. Pero, poco a poco, las cosas estaban cambiando y la genialidad de su poesía vencía hasta las resistencias del régimen. Así, con motivo de la celebración del vigésimo aniversario de su fallecimiento en Coillure y que se celebraría al año siguiente, algunos profesores del claustro del Instituto de Segunda Enseñanza de Soria, en el que el poeta dio clases, decidieron reunirse para ir organizando los actos conmemorativos: una actitud valiente y arriesgada.

            Esta primera reunión se celebró en el Instituto el día 7 de febrero de 1958. Allí surgieron algunas ideas como: la de intentar repatriar sus restos a España; darle su nombre a una de las aulas del Instituto, en la que se colocaría una vitrina con documentos internos relacionados con el profesor Antonio Machado; y crear una cátedra, también con su nombre, que se inauguraría con la presencia de Gerardo Diego, otro antiguo profesor del centro, poeta y libre de las sospechas que marginaban al sevillano.
            Contra todo pronóstico y tras unas, suponemos, tensas negociaciones que se alargaron varios meses con las autoridades de la Dirección General de Enseñanza Media, el proyecto acabó siendo una realidad y cobró una dimensión impensable. Eso sí, la idea del traslado de los restos, más que pendiente, parece que quedó olvidada.
 Aula “Antonio Machado” en la que se dice que el poeta daba sus clases. Fotografía A. Arribas.


lunes, 13 de junio de 2016

Bernabé Herrero Zardoya

13/06/1957: La grandeza de algunos poetas que ha dado o que han cantado nuestra tierra ha sido tanta que ha eclipsado el mérito de otros poetas menos conocidos. Ni mejores ni peores, simplemente distintos. Uno de ellos fue Bernabé Herrero Zardoya que murió exilado en Francia hoy hace cincuenta y nueve años.

Bernabé nació en Soria el 2 de abril de 1903. Fue amigo de Gerardo Diego, hermano de Cecilia Herrero y, por lo tanto, cuñado de José Tudela de la Orden y tío Inés Tudela. Funcionario de Correos, compaginó trabajo y estudios culminando en poco tiempo sus estudios de Bachillerato, de Derecho y las oposiciones para juez que obtuvo en 1936 siendo destinado a Huelva donde le sorprendió el golpe de estado. Hombre de ideas progresistas marchó a Madrid primero pero temiendo por la suerte de cualquier funcionario público leal a la República huyó a Francia donde acabó casándose y trabajando como profesor de español. Tras el fin de la guerra y al no tener delitos de sangre se le permitió regresar pero la enfermedad y probablemente la pena acabó precozmente con su vida. Dejó esposa, dos hijas, tres libros de poemas (Emociones campesinas, Tonadas de camino, Letrillas castellanas), un puñado de poemas inéditos y un folleto con doce sonetos (Orillas), pero también le dio tiempo a escribir un libro de Derecho, que había escrito en su juventud, y otro, en la madurez, que era un ensayo sobre la música.

Su poesía es sencilla, honda y muy personal, influida por los paisajes que conoció y por la lírica popular. Da la impresión de que escribía sobre todo para él mismo, como una especie de terapia del alma que buscaba la belleza entendida como un concepto tan personal que nadie más que el propio Bernabé podría entender y sin importarle la opinión de los demás, lo que hace que su obra sea a veces tan honesta para el autor como indefinida para el lector que no lo conoció.
 
Retrato de Bernabé Herrero.

miércoles, 11 de mayo de 2016

12/05/1918: Durante los meses de marzo a mayo de 1918, en el Casino de Numancia se ofrecieron una serie de interesantes conferencias a cargo de ponentes de la talla de Blas Taracena Aguirre, Santiago Gómez Santacruz, Mariano Íñiguez o José Tudela.

La iniciativa gustó tanto a los socios que surgió la posibilidad de resucitar el antiguo Ateneo que allí mismo había existido y que no había terminado de calar. Como tampoco lo hizo el Centro de Cultura Popular que presidió Benito Artigas Arpón y que languideció hasta desaparecer. Pero esta vez era diferente, los promotores contaban con el apoyo del Casino y del Ayuntamiento de Soria. Algunos miembros de la junta directiva del primero eran a la vez concejales. El proyecto, cosa rara en Soria, se desarrolló rápidamente y el 12 de mayo de este año con gran presencia de público quedó refundado el Ateneo de Soria con su acta fundacional, objetivos y socios fundadores.

El Ateneo surgió con una gran fuerza. Ofrecía veladas literarias, conferencias formativas, sociales, culturales, conciertos musicales como los ofrecidos por Gerardo Diego; e incluso llegó a tener competencia pues surgieron otros. Sin embargo, y como algo ya no tan raro en Soria, el proyecto duró lo que el ímpetu de sus promotores pues el cansancio y la falta de relevo ha sido y es el final de muchas instituciones culturales y movimientos asociativos que hay y ha habido en esta nuestra ciudad.

El último intento de resucitarlo fue hace apenas diez años, y aunque nació con fuerza y patrocinadores, apenas dio sus primeros pasos. Quizá en una sociedad como la actual en la que para saber algo sólo hay que acudir a internet ya no tienen cabida esas instituciones. Pero lo cierto es que en Soria hay muchas asociaciones y colectivos como los Amigos del Museo Numantino que, en conjunto, seguimos ofreciendo prácticamente cada día una oferta cultural amplia, variada y abierta a toda la sociedad.
 Logotipo del Ateneo de Soria.