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viernes, 23 de octubre de 2020

24/10/1936: Fuerzas militares sorianas de la Guerra Civil.

En octubre de 1936 las fuerzas militares sublevadas se organizaron en dos ejércitos llamados someramente Norte y Sur, estando cada uno de ellos formado por varias divisiones. En la del norte se creó una “División Soria” formada por tres brigadas y varias unidades independientes, como el Batallón Mixto Falange de Soria y el Tercio Numantino, y tenía su sede en nuestra ciudad donde albergó a una parte de sus integrantes. 

Esta unidad militar estuvo dirigida por el recién nombrado general de brigada José Moscardó e Ituarte, “el héroe nacional del Alcázar”, que se hizo cargo de ella pocos días después del asedio que le hizo famoso. Moscardó, entonces un símbolo para los sublevados, pasó un año en la capital, recibiendo, en marzo de 1937, la visita del Generalísimo Franco para analizar con él y su Estado Mayor las nuevas estrategias militares, en un encuentro que tuvo lugar en una casa particular, el llamado chalet de los Carnicero, hoy edificio de la Caja de Ahorros de Mariano Granados.

Una de sus primeras misiones fue la conquista de Sigüenza, y más tarde participó en la batalla de Guadalajara, guardando el flanco derecho a los voluntarios del ejército italiano, pero bajo esa denominación poco recorrido más tuvo pues tal día como hoy de 1937 la División Soria fue trasladada y desmantelada en otras unidades militares.

No fue la única unidad militar relacionada con la Guerra Civil. Algunos sorianos refugiados en Madrid y liderados por Benito Artigas Arpón constituyeron el Batallón Numancia, una unidad de voluntarios que acabó integrada en la 35 Brigada Mixta y en la que participó Juan Antonio Gaya Nuño que acabó siendo teniente. Esta fuerza militar tomó posesión oficial de la Casa de Soria en Madrid, y recaudó dinero entre los paisanos que allí residían, entre ellos Epifanio Ridruejo Botija (soriano de nacimiento residente en Madrid y republicano moderado, era entonces director del Banco Español de Crédito y dono 2.000 pesetas, 12 euros), e incautaron bienes en la residencia madrileña del Vizconde de Eza por valor de 100.000 pesetas, 600 euros.

El diputado Benito Artigas Arpón, en el centro, departiendo con miembros del Batallón Numancia.
Colección particular.



sábado, 18 de abril de 2020

18/04/1937: Prisioneros de guerra explotados en Soria durante la Guerra Civil.


La situación de la provincia de Soria en la retaguardia del frente durante los primeros meses de la Guerra Civil motivó que aquí se asentaran algunos campos de concentración de hombres y mujeres, en algunos casos venían con sus hijos, formada por personas detenidas por su ideología o bien soldados vencidos y capturados en la batalla.

        Según el investigador Juan Antonio Gómez-Barrera en dos recomendables artículos indispensables para conocer este periodo y titulados “Campo de Concentración de prisioneros de Soria” (Heraldo-Diario de Soria 22/04/2019) y “Prisioneros, camas de paja y trabajos municipales” (HDS 06/05/2019), estas personas fueron retenidas en varias dependencias de la ciudad como la plaza de toros, el cuartel de Santa Clara, el hospitalillo del Salvador, la ermita de Santa Bárbara, la cárcel de la Audiencia, el Instituto, el fielato de la avenida de Valladolid, … , y con el visto bueno de las autoridades sublevadas, desde el 18 de abril de 1937 al 24 de febrero de 1940, estos prisioneros fueron empleados como mano de obra barata para la realización de varias obras públicas de carácter municipal como el camino que desde la carretera de Burgos va hacia Valonsadero, la terminación de la calle de Santa Clara, el Campo de Deportes de San Andrés, el camino de subida a Castillo y movimientos de tierras en el corral del Matadero.
        Gómez-Barrera analiza en su estudio la documentación que obra en el Archivo Municipal de Soria con la que demuestra que el Ayuntamiento capitalino, que sólo puso las herramientas y materiales, empleó a un total de 757 prisioneros, de los que se conoce nombre y apellidos, que trabajaron durante 119 semanas desarrollando un total de 11.347 jornadas o peonadas. A cambio se les adjudicó un salario de 1,50 pesetas diarias, lo que costaba su manutención al Estado, cuando el propio de los peones civiles que limpiaban los refugios o reparaban las calles de la ciudad era entonces de 5,50 ptas., lo que invita a pensar en una cantidad de 45.388 ptas. que se ahorró el Ayuntamiento de Soria o que ganó, a costa de aquellos infelices, el Nuevo Estado.
        Sobra decir que este fenómeno de la explotación de seres humanos durante un conflicto bélico ha sido, es y será algo generalizado, y que también ocurrió en el otro bando donde las condiciones fueron parecidas, y aunque la derrota no les permitiría desarrollar esta esclavitud a ese mismo nivel, todos estamos hechos de la misma pasta.

Prisioneros de guerra en el cuartel de Santa Clara delante de la actual Escuela Regional de Salud Pública. Imagen de autor desconocido de la colección de Carmelo Pérez Fernández de Velasco y recogida en su Crónica del siglo XX en Soria.


martes, 31 de marzo de 2020

31/03/1937: El papel de Soria en la estrategia militar durante la Guerra Civil.


El 31 de marzo de 1937, unos días antes que el más conocido bombardeo de Guernica, la Aviazzióne Legionaria italiana, con el beneplácito de los militares españoles sublevados, decidió experimentar algo inédito y que prácticamente no se había hecho nunca: lanzar un ataque aéreo contra una unidad urbana habitada por población civil. En esta fecha y con la impresión de que más que un bárbaro ataque lo que pretendían era ejercitar una maniobra militar, aviones italianos ametrallaron y lanzaron bombas sobre la villa vizcaína de Durango.
El plan consistió en que nueve bombarderos Savoia 21, cargados cada uno con veinte bombas de cincuenta kilos y cuatro bombas incendiarias de veinte kilos, lanzasen tres ataques: el primero por la mañana destruyó el casco urbano; el segundo a mediodía, un ferrocarril militar; y el tercero, poco después, volvió a atacar el casco urbano. La ofensiva resultó un “éxito” militar que destruyó buena parte del pueblo causando la muerte de unas trescientas personas, la mayor parte población civil, y dio inicio a un tipo de maniobras aéreas que desgraciadamente comenzaron a ser muy habituales en todo el mundo.
        Tras mucho silencio, en el que hasta se llegó a negar el ataque, en 2017 el ayuntamiento de la localidad vizcaína presentó el informe definitivo. Averiguó el nombre de aquellos pilotos, de los que dos aún vivían, y presentó una querella criminal por crímenes de lesa humanidad. También reveló que aquel escuadrón despegó a las siete de la mañana del aeródromo militar de Los Negredos junto a Garray.

Aeródromo de Los Negredos hacia 1936-39.
Fuente foto: JCYL AHPSo, colección Pascual Borque, autor desconocido.


lunes, 28 de noviembre de 2016

28/11/1936 ~ Dos sacerdotes sorianos entre los más de 2.500 fusilados en la matanza de Paracuellos del Jarama (Madrid).

Han sido muchas las ocasiones en las que hemos querido recordar y condenar los asesinatos y crímenes cometidos durante la Guerra Civil entre 1936 a 1939 y casi siempre lo hemos tenido que hacer con los que cometieron los sublevados. La única razón es que al ser ésta una sección de carácter provincial y que en Soria los criminales eran de un lado y sus víctimas del otro, nos cuesta encontrar barbaridades cometidas por los del otro lado, lo que ha hecho que alguien haya llegado a insinuar cierto partidismo por nuestra parte, y eso que nos hemos cansado de decir que la crueldad, el fanatismo y la intolerancia no conocen de ideologías, colores ni tendencias.
Todo este preámbulo viene a cuento de introducir el comentario de hoy asegurando de antemano nuestra imparcialidad y nuestra condena.

En esta jornada de 1936, algunos sorianos fueron víctimas de las matanzas de Paracuellos del Jarama. Tras el levantamiento militar muchas personas fueron detenidas por la mera sospechosa de ser de derechas, por ser militar y no haberse incorporado de inmediato al servicio de la República o por su condición religiosa. En Madrid fueron miles los detenidos por estos motivos sin amparo legal ni acusación formal, y más de 2.500 de ellos fueron llevados a las inmediaciones de este pueblo madrileño donde a lo largo de varias jornadas fueron ejecutados.


Como decíamos antes, en este día varios sacerdotes sorianos que prestaban su labor en Madrid fueron ajusticiados, entre ellos Pedro María Alcalde Negredo, natural de Ledesma de Soria, y Juan Jesús Adradas Gonzalo, de Conquezuela. Otras muchas personas vinculadas familiar o profesionalmente a la provincia fueron asesinadas en este lugar.


A la izquierda Pedro María Alcalde Negredo.

A la derecha Juan Jesús Adradas Gonzalo.
Fuente foto: Web Conquezuela



sábado, 19 de noviembre de 2016

19/11/1954 ~ Ceremonia al estilo Roma Imperial para inaugurar el monumento a los caídos en la capital.

Al poco de la finalización de la Guerra Civil el Ayuntamiento de la ciudad pretendió emular lo que el dictador hacía en el Escorial y quiso también construir su propio monumento en honor “a los caídos por Dios y por España” pero por alguna razón el proyecto quedó prácticamente paralizado sin apenas noticias hasta que volvió a tratarse el asunto en el pleno municipal celebrado, ¡Qué casualidad! justo a los veinte días de que el inefable López Pando se hiciera cargo del gobierno civil en la provincia.

Al Ayuntamiento capitalino le urgieron entonces las prisas y se tomó el acuerdo de construirlo mediante un concurso de ideas y que se erigiría en la plaza de Ramón y Cajal aunque al poco se decidió que no era el lugar conveniente y se eligió ubicarlo en el alto de la Dehesa para lo cual hubo que desmontar la Fuente de los Leones que se llevó a la plaza de San Pedro primero y después al Castillo.

El concurso del proyecto lo ganaron los hermanos arquitectos Manuel y José Romero Aguirre -los mismos que poco tiempo después proyectaron también en la Dehesa la cafetería Alameda- tuvo un coste de 312.000 pesetas (1.875 euros) y fue inaugurado el 19 de noviembre de 1954 con un ceremonial inspirado en la Roma Imperial tan al gusto de los aires fascistas del régimen. El monumento que llevaba en grandes letras de bronce la inscripción “Gloriosos caídos por Dios y por España” pronto fue abandonado y su ubicación en la parte más alejada del parque convirtió sus inmediaciones en lugar habitual para los escarceos secretos de los enamorados, amén de otras actividades humanas mucho más fisiológicas.

Con la llegada de la democracia el monumento quedó todavía en mayor abandono hasta que en 1989 el concejal socialista Luis Cabrejas propuso que se cambiase la inscripción del monumento por la de “Soria por la paz. Recuerdo a los muertos de la Guerra Civil”. La propuesta fue aceptada y el monumento se convirtió entonces en el único monumento erigido en Soria en reconocimiento a todos los que cayeron en aquel enfrentamiento. En 2003 el monumento estaba muy sucio y abandonado, por lo que el equipo de gobierno municipal formado entonces por PP e IDES decidió derribar el único monumento existente en Soria y dedicado a la memoria de los caídos.
 

Ceremonia de la inauguración del Monumento a los Caídos en Soria. Fotograma del NODO.

miércoles, 26 de octubre de 2016

27/10/1901 ~ Bernardo Robles declarado Hijo Predilecto por la Diputación Provincial.

Bernardo Robles fue un soriano que emigró a Portugal donde desarrolló una exitosa carrera en el mundo de las finanzas que le permitió ocupar puestos relevantes y amasar una pequeña fortuna. Ya anciano y sin herederos cercanos, decidió dedicar su dinero a realizar obras filantrópicas para lo que decidió donar al ayuntamiento de Soria cincuenta acciones del Banco de Portugal que valían una cantidad de unos 150 euros, para que con parte del dinero producido se instituyese un premio para los niños estudiantes de Soria, ocho becas, para niños y para niñas de unas cien pesetas y medalla, premios que debían destinarse para los mejores estudiantes de cada curso entre los nacidos en la provincia o hijos de nacidos en Soria. Otra parte de la herencia la destinó para complementar el sueldo de un maestro y de una maestra auxiliar que se contrataría para las escuelas elementales de niños y niñas de la ciudad de Soria. Para administrar estas becas se fundó una fundación benéfica que quedó constituida en 1903.

El Ayuntamiento de Soria le agradeció el gesto con la concedió del título de Hijo Predilecto de la ciudad de Soria en 1901 y decidió cambiar el nombre a la antigua plaza de Teatinos que desde entonces pasó a llamarse de Bernardo Robles. La Diputación le honró también declarándolo Hijo Predilecto de la provincia de Soria según acuerdo de su junta de gobierno el 27 de octubre de 1901.

La concesión de los premios se realizaba como un acto de homenaje al Sr. Robles y a los estudiantes premiados y se desarrollaba los días de las fiestas de San Saturio como un acto festivo más.

Aún pudo disfrutar algunos años de sus títulos don Bernardo que falleció en 1905, pero algunos años más pudieron disfrutar los sorianos de su altruismo pues aunque se suspendieron durante algún tiempo parece que subsistieron al menos hasta los años previos a la Guerra Civil si bien algún lector de esta sección cree recordar que como premios a los alumnos más aplicados se les repartía algún dinero a mediados del siglo XX aunque parece que la fundación encargada del reparto de las becas subsistió al menos hasta 1960.


Retrato de Bernardo Robles en “Recuerdo de Soria” (1906).

viernes, 21 de octubre de 2016

22/10/1952 ~ San Leonardo honra a Juan Yagüe adoptando su apellido.

En esta jornada de 1952, el Ayuntamiento de San Leonardo decidió honrar la memoria de su más ilustre hijo, Juan Yagüe Blanco, añadiéndole al nombre del pueblo el complemento “de Yagüe”, apellido del general que había fallecido en Burgos el día anterior. No fue el único homenaje pues en este mismo día se creó el Marquesado de San Leonardo de Yagüe que se le concedió a título póstumo.

Juan Yagüe Blanco es sin duda uno de los personajes más controvertidos y que más sarpullidos levanta en esta sección y en la actualidad soriana. Nacido en San Leonardo en 1891 en el seno de una familia de clase media, a los dieciséis años de edad ingresó en la Academia General Militar donde obtuvo el empleo de teniente y momento en el que iniciará una destacada carrera militar.

Participó en la batalla de Tetuán tras la que fue condecorado y ascendido a capitán aunque fue apartado del servicio activo, oficialmente por problemas de salud, si bien la causa real fueron las fuertes discrepancias que mantuvo con sus superiores. La carencia y necesidad de militares de carrera hizo que se le llamase de nuevo al servicio para que, al mando de la Legión, sofocase el movimiento revolucionario de Asturias de 1934 lo que parece que cumplió con la reconocida eficacia militar.

Yagüe fue amigo personal del fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, con quien compartía una ideología que marcó su devenir personal, militar y político. Siendo teniente coronel y estando destinado en Ceuta participó en la preparación del levantamiento militar de 1936 sirviendo de enlace entre Mola y los oficiales falangistas, y de donde partió a la península a sofocar la resistencia leal a la República. A su mando las columnas de Asensio, Castejón y Tella marcharon desde Sevilla hacia el norte siendo Yagüe el encargado de la toma de Badajoz donde se desarrolló una de las peores matanzas de la Guerra Civil, al menos en este bando. Allí y según informaciones de periodistas norteamericanos independientes así como a las investigaciones de historiadores como Paul Preston o Tuñón de Lara, Yagüe ordenó directamente, permitió o no quiso enterarse que sus tropas asesinaron a más de cuatro mil prisioneros encarcelados en la plaza de toros. Para no herir susceptibilidades recogemos también la opinión de otros historiadores como Hugh Thomas que consideran exagerada esa matanza disminuyendo la cifra de asesinados. No estuvimos allí para dar fe pero parece haber poco error en la existencia de aquellos crímenes ya fueran muchos o pocos, y ni siquiera un único asesinato justificaría rechazar el apodo con el que se le conoció a Yagüe, “el carnicero de Badajoz”.

De ahí se dirigió a Talavera de Reina, Toledo y Madrid donde surgieron sus primeras discrepancias con Francisco Franco negándose a acatar órdenes de quien no consideraba cualificado para liderar el bando sublevad y con quien no compartía exactamente los mismos ideales políticos. Por aquellos enfrentamientos fue cesado y sustituido por el general Varela aunque unos pocos meses más tarde fue recuperado para la guerra y ascendido a coronel. Actuó en el frente de Madrid y fue nombrado jefe del primer cuerpo del Ejército Marroquí participando en la batalla de Teruel y en la toma de Barcelona donde de una forma sorprendente y auspiciado por su ideario falangista llegó a proponer la amnistía de los presos políticos, lo que le causó otra bronca con Franco.

El 24 de noviembre de 1937 la Diputación Provincial le nombró Hijo Predilecto de la provincia y en noviembre de ese año ascendió a General pero sus divergencias políticas con Franco y con el sector oficial del régimen aumentaban pues como falangista puro se oponía a la unificación de la Falange Española con los Tradicionalistas y las Juntas Ofensivas Nacional Sindicalistas. Finamente acató la decisión, juró fidelidad a Franco y al ideario del partido único pero sin renunciar del todo a sus principios falangistas joseantonianos.

Al finalizar la Guerra fue nombrado Ministro del Aire durante poco más de un año, pero las importantes diferencias ideológicas con Franco (parece que Juan Yagüe era partidario de una acercamiento directo al nazismo y hasta de participar con el Eje en la Segunda Guerra Mundial) y sus enfrentamientos (se ha dicho que llegó a abofetear al generalísimo) le cesaron en el cargo ministerial, momento en el que regresó más o menos voluntariamente a residir temporalmente en su pueblo y desde donde se puso secretamente en contacto con don Juan de Borbón, probablemente con la intención de estudiar una posible reinstauración de la monarquía sin Franco en el poder.

Pese a ello en 1942 ascendió a teniente general y fue destinado a dirigir el Instituto Geográfico Nacional, cargo que abandonó al ser nombrado capitán general de la VIª Región Militar con sede en Burgos y que desarrolló hasta su fallecimiento en 1952, siendo ascendido a capitán general a título póstumo.

Pero además de su cruenta carrera política y militar, es de justicia reseñar que en Burgos y Soria tomó bajo su protección el desarrollo de algunos proyectos sociales muy importantes como el del construir la barriada que aún lleva su nombre en la capital, donó dinero al equipo del CD Numancia que le nombró presidente honorífico, pero es sobre todo en su pueblo natal donde se le guarda mejor recuerdo pues se le considera el promotor del desarrollo económico que aún disfruta San Leonardo cuya corporación le concedió el título de hijo predilecto y cambió el nombre del municipio en su honor, algo que parece que inexorablemente va a cambiar con o sin el permiso del ayuntamiento de San Leonardo.

Francisco Franco de pie en el centro y a su espalda Juan Yagüe con uniforme militar, gafas y pelo blanco en el salón de plenos de la Diputación de Soria.Fotografía de Estudios Goya de autor desconocido. Archivo de la Diputación Provincial de Soria tomada el 23 de agosto de 1948 con motivo de la visita oficial que el dictador cursó a la provincia. 


viernes, 23 de septiembre de 2016

26/09/1936 ~ Creación del Batallón Numancia formado por voluntarios sorianos, riojanos y navarros.

Poco más de dos meses después inicio oficial de la Guerra Civil los antifascistas sorianos exiliados que estaban en el bando leal a la República se agruparon para luchar y en esta fecha quedó oficialmente constituido en Madrid el Batallón Numancia formado por voluntarios sorianos.

El principal promotor de esta iniciativa fue el diputado del Frente Popular Benito Artigas Arpón que huyó de Soria a Madrid el 21 de julio para salvar la vida. Al poco tiempo cuando ya se pudo comprobar que la guerra era inevitable, Artigas se unió a un grupo de paisanos residentes en Madrid o que habían escapado del bando sublevado, sorianos como el socialista Carlos García Benito o Miguel Ranz, de Izquierda Republicana, y en varias reuniones celebradas en el Café Cristina acordaron realizar una serie de acciones conjuntas. En primer lugar tomaron posesión oficial de la Casa de Soria en Madrid y se agruparon en un comité de milicias sorianas formado por un representante de cada uno de los partidos políticos de izquierda y de los sindicatos que había entonces en Soria. Para sufragar los primeros gastos obtuvieron un donativo de 2.000 pesetas (12 euros) donados por Epifanio Ridruejo Botija, un soriano de nacimiento residente en Madrid y republicano moderado que era entonces director del Banco Español de Crédito. También consiguieron unas 100.000 pesetas (600 euros) que obtuvieron por la venta de bienes incautados en Madrid al Vizconde de Eza de quien no se ha podido confirmar si estaba entonces en Madrid y si le sacaron dinero a la fuerza o si le incautaron sus propiedades mientras estaba a salvo en el otro bando.

Lo cierto es que con unos seiscientos voluntarios principalmente de Soria pero al que se le unieron otros doscientos voluntarios de La Rioja y Navarra, formaron un Batallón de unos ochocientos hombres que acabaron integrados en el Batallón nº 3 de la 66 Brigada Mixta del Ejército Republicano que pronto prestó sus servicios en el frente de Guadalajara. Uno de los integrantes más conocidos de esta fuerza fue el teniente Juan Antonio Gaya Nuño, y otro no más pero sí mejor conocido fue Baldomero Peralta, un albañil de la CNT fallecido en Soria hace pocos años, un hombre íntegro y fiel a sus ideales que más que un capítulo merecería un biografía para él sólo, pero eso lo dejamos para otra ocasión.


Juan Antonio Gaya Nuño a la izquierda con el uniforme de oficial del Batallón Numancia. A la derecha Baldomero Peralta (2009) junto al Casino de Soria.