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martes, 14 de julio de 2020

14/07/1935: Homenaje a Mariano Granados Campos.


Nuestro personaje de hoy nació en Lugo en 1877 y, por el matrimonio de su madre viuda con un soriano, llegó a Soria con veinte años de edad donde se acomodó sin problema, convirtiéndose al poco tiempo en un personaje fundamental de la vida política, social y cultural de la ciudad. Además de ser padre de una prolífica descendencia, que también ha dado nombres ilustres a la ciudad, don Mariano se licenció en Derecho, fue secretario del Ayuntamiento y de la Diputación, presidente del Casino de Numancia, socio de la Sociedad Económica Numantina y de la de Socorros Mutuos, cofundador de la Caja de Ahorros, colaborador en la prensa, escritor, fundador de algunos periódicos…, aunque quizás el rasgo más destacable de don Mariano era el de ser un hombre bueno en el amplio sentido de la palabra.

        La tradición oral recuerda que en su casa los pobres siempre eran bien recibidos con algunas monedas y una amplia sonrisa, y que compraba todos los productos que los sorianos con menos recursos vendían de casa en casa para a continuación dárselos a los más pobres que llamaban después pidiendo comida. Pero ese hombre tenía algo más que le caracterizaba: sus ideas políticas republicanas, algo que en su época era más corriente e inofensivo que ahora, pero que años después de morir le causó no pocos problemas.
        Fallecido en 1914, su memoria no fue olvidada y en 1935 se le prestó el homenaje que merecería haber disfrutado en vida. El 14 de julio de ese año las autoridades municipales decidieron honrarle colocando su busto, obra del escultor soriano Ignacio Lopez, en la glorieta de Bécquer del parque de la Dehesa, y dedicando su nombre a la plaza en la que residió. Aquel lugar se llamaba entonces del Campo, un nombre que se consideraba poco elegante para una plaza que ya era la principal de Soria y que todo el mundo llamaba “del chupete” por la fuente surtidor que había en el centro. Pero nadie quería que ese apodo acabara asentándose definitivamente por lo que se decidió bautizarla con el nombre de algún prócer soriano. Aunque se barajaron otros nombres como el de Nicolás Rabal o Bonifacio Monge, finalmente se decidió que la plaza llevara el nombre de Mariano Granados.
        El busto de don Mariano estuvo apenas un año en la Dehesa. En julio de 1936, algunos analfabetos con fusiles que apoyaban el golpe de estado militar y que no sabían lo que los sorianos sentían por Mariano Granados, sólo acertaron a averiguar que era republicano y por lo tanto enemigo de su causa, por lo que el busto fue fusilado y derribado de su pedestal. Durante muchos años su familia lo guardó casi en secreto y fue repuesto en 1985, pero de esa reposición hablaremos ya otro día.

Busto de Mariano Granados Campos en la Dehesa.


domingo, 10 de mayo de 2020

10/09/1906: Constitución de la Comisión de excavaciones en Numancia.


El año anterior el arqueólogo alemán Schulten había iniciado su campaña de excavaciones en Numancia. Pero, la falta de acuerdo con los propietarios de las entonces fincas de labor que obligó a cubrir lo excavado, unido a cierto resentimiento chovinista contra el alemán y al hecho de que mandase a Alemania algunas piezas para su mejor estudio, hizo que el asunto de las excavaciones numantinas llegara al Gobierno que tuvo que intervenir para proteger el patrimonio y decidió crear la Comisión de excavaciones en Numancia con el fin de “dirigir los trabajos, estudios y excavaciones para el descubrimiento de las ruinas de la ciudad de Numancia, así como de la conservación de las ruinas y de los objetos que se encuentren”.


     Aquella Comisión se constituyó tal día como hoy de 1906 y estuvo formada Eduardo Saavedra Moragas, como presidente, y Juan Catalina García, como vicepresidente, ambos miembros de la Real Academia de la Historia; Manuel Aníbal Álvarez, como secretario, y Mariano Granados Campos, como vicesecretario y representante de la Comisión de Monumentos de Soria.
     Schulten regresó a Soria aquel verano y, aunque devolvió algunos materiales que se había llevado para estudiar a Alemania, se le prohibió volver a excavar en Numancia por lo que decidió continuar sus investigaciones arqueológicas en los emplazamientos de los campamentos romanos de Escipión. La Comisión se reservó la investigación arqueológica de Numancia y se dedicó a extraer grandes cantidades de materiales que pronto colmataron la caseta del yacimiento y que pasaron a guardarse en una habitación cedida en el domicilio el alcalde de Garray, lo que constituyó el primitivo germen de un futuro Museo Numantino de cuya conveniencia ya se empezaba a hablar.

Excavaciones de Numancia hacia 1920, fotografía de Wunderlich, col. particular.


viernes, 1 de mayo de 2020

01/05/1906: Constitución de la Comisión de Excavaciones de Numancia.


El año anterior, el arqueólogo alemán Adolf Schulten había comenzado a excavar en Numancia, pero la falta de acuerdo con los propietarios de las entonces fincas de labor hizo que se volviesen a tapar las excavaciones, lo que, unido a cierto resentimiento chovinista contra el alemán y al hecho de que mandase a Alemania algunas piezas para su mejor estudio, hizo que el asunto de las excavaciones numantinas llegara al Gobierno que tuvo que intervenir quizá más para proteger el honor patrio que el patrimonio histórico.


     A finales de marzo de 1906 y por una Real Orden se decidió que las investigaciones arqueológicas de Numancia se desarrollaran únicamente desde un organismo creado específicamente para ello, la Comisión de excavaciones en Numancia, con el fin de “dirigir los trabajos, estudios y excavaciones para el descubrimiento de las ruinas de la ciudad de Numancia, así como de la conservación de las ruinas y de los objetos que se encuentren”, y que estaría formada por dos miembros de la Real Academia de la Historia (Eduardo Saavedra Moragas y Juan Catalina García López), uno de la de Bellas Artes de San Fernando (José Ramón Mélida Alinari), tres de la Comisión de Monumentos de Soria (Teodoro Ramírez Rojas, Mariano Granados Campos y Juan José García García) y un arquitecto elegido por el propio ministerio (Manuel Aníbal Álvarez).
     La Comisión de Excavaciones de Numancia quedó formalmente constituida el 1 de mayo de 1906 y, diez días después, se nombraron los cargos quedando Eduardo Saavedra Moragas, como presidente; Juan Catalina García, como vicepresidente; Manuel Aníbal Álvarez, como secretario; y Mariano Granados Campos, como vicesecretario. A partir de esta fecha los estudios, excavaciones e investigaciones arqueológicas en Numancia se desarrollaron de forma más o menos interrumpida, pero casi constante, hasta la actualidad, siendo aquellos primeros hallazgos los que sensibilizaron a los sorianos de la conveniencia de disponer de un Museo Numantino.

Vista aérea de Numancia hacia 1917. Autor Gallarza y Victoria, recogida en el libro de Tomás Pérez Frías Fotógrafos y fotografías (Soria 1860-1936), Soria 2013, ediciones de la Excma. Diputación Provincial.


miércoles, 19 de octubre de 2016

20/10/1912 ~ Primera entidad bancaria en Soria.

Aunque el acto oficial de inauguración ocurrió una semana antes, fue el 20 de octubre de 1912 cuando la Caja provincial de ahorros de Soria abrió sus puertas al público en la calle Ferial nº 7.

Las cajas de ahorro, como una iniciativa social y financiera, no eran ninguna novedad pues la de Soria se fundó cuando en el país ya existían 815. Surgió a través de la iniciativa de la Sociedad Económica de Amigos del País siendo sus socios fundadores los mismos que los de aquella sociedad: el presidente de la Económica don Mariano Granados Campos, el alcalde de la ciudad don Mariano Vicén Cuartero, el presidente de la Diputación Benito Sanz Encabo, Luis Posada, futuro gobernador de la provincia, el médico Mariano Íñiguez, el gobernador de la época José García Plaza, el diputado por Soria y Vizconde de Eza Luis Marichalar. Con ellos participaban además los principales comerciantes industriales y comerciantes de la provincia, nombres de la Historia de la ciudad que se repetían en ese y otros proyectos por lo que ya nos suenan: Antonio Carrillo de Albornoz, Dorotero Relaño, José Morales Esteras, Rodríguez del Valle y Felipe Las Heras.

Aquel día la caja abrió sus puertas con 61 cartillas de ahorro por un importe de 7.930 pesetas, y en pocos días se estableció la primera operación de préstamos por un importe de 400.

De su sede de la calle Ferial 7, pasó a ocupar un local en la calle Zapatería 31 y de ahí al edificio de la plaza de San Esteban donde hoy está el centro Gaya Nuño, para trasladarse en 1969 a la sede de Mariano Granados. Siete años después se abrió la primera oficina en El Burgo, en 1940 en Ágreda y Almazán, y así hasta llegar a un máximo de sesenta oficinas.

La Caja General de Ahorros y Préstamos de la provincia de Soria se asoció con otras entidades financieras y fue absorbida por otras cajas con objetivos exclusivamente financieros que ya han perdido totalmente el carácter social y esa idiosincrasia provinciana de la Caja a la que cueste lo que cueste, no le interesan tanto los beneficios de la sociedad soriana como los balances económicos.


Logotipo de la Caja General de Ahorros y Préstamos de la provincia de Soria.