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lunes, 7 de septiembre de 2020

07/09/1937: Restauración del convento carmelita masculino.

Prácticamente desde el momento en el que los frailes carmelitas de Soria fueron obligados a abandonar su casa en 1835, las monjas carmelitas de la ciudad comenzaron a desarrollar gestiones y trámites legales para intentar que se les devolviera a ellas el edificio y así conseguir que los frailes pudieran regresar pronto, pero tuvo que pasar algo más de un siglo para que ese anhelo fuese una realidad.

En 1937 la priora de la comunidad sor María Pilar del Espíritu Santo, escribió al obispo oxomense para que les proveyera de un nuevo capellán y confesor que, a ser posible, fuera de su misma congregación. El obispo escuchó su súplica y se puso en contacto con el convento de carmelitas descalzos que había ya restaurado en El Burgo desde donde enviaron a uno de sus sacerdotes con la idea de desarrollar esas funciones, y para ir trabajando en lograr restaurar la casa masculina carmelita en Soria.

El 7 de septiembre de ese año llegó a Soria el padre Claudio de Jesús Crucificado y durante cuatro meses tuvo que vivir en la hospedería de las monjas hasta que llegó su compañero, el padre Cecilio de la Orden del Carmen, con quien alquiló un piso frente a la iglesia. Ambos trabajaron para lograr su objetivo y a finales de 1938 el obispo de Osma Tomás Gutiérrez Díez autorizó la restauración de la antigua residencia en Soria de los carmelitas descalzos.

Suponemos que aquella refundación estaría erradicada en la vivienda particular arrendada pues la que había sido su casa junto a la iglesia, tras la desamortización había pasado al Ayuntamiento de Soria que la había dedicado a escuela y archivo si bien en aquella época estaba vacía, por lo que en 1939 los sacerdotes se dirigieron al Ayuntamiento interesándose en alquilar el caserón, lo que en su día veremos que lo consiguieron, así como la compra de lo que se les había quitado un siglo antes.


Patio del monasterio masculino del Carmen de Soria.
Imagen Alberto Arribas.



viernes, 13 de marzo de 2020

13/03/1691: La fundación del convento de padres carmelitas.


Hace unos días hablábamos del proceso de instalación, expulsión y regreso de los frailes carmelitas en Soria, pero hoy nos extenderemos en las dificultades que experimentaron para materializar su primera residencia.
Las monjas carmelitas llevaban tiempo solicitando a sus superiores de la orden que fundase en Soria un sencillo hospicio, formado por algún sacerdote carmelita, con el fin de que atendiese sus necesidades espirituales, lo que fue aceptado en 1688 cuando se realizaron las primeras gestiones para fundar en Soria un monasterio masculino de esta orden. La ciudad, el cabildo de San Pedro y el de canónigos regulares dieron su visto bueno a esta nueva fundación, pero no así el resto de monasterios masculinos de la ciudad cuyos frailes se oponían, probablemente pensando que ya había mucho gallo para tan poco gallinero.
        Los carmelitas se habían dirigido al obispo de Osma fray Sebastián Arévalo, fraile franciscano y por lo tanto, cabe suponer que como sus hermanos, poco proclive a la instalación de más frailes en la ciudad, algo que, más que suponer, debemos deducir pues el prelado no decía ni que sí ni que no, pero ponía todas las trabas posibles. Ante su falta de contestación, los carmelitas tuvieron que solicitar la intervención de las autoridades civiles y la Ciudad trató de vender la resistencia del obispo solicitando al papa Inocencio XI su intercesión, que no contestó, y a la reina, que en esos momentos sería la Mariana de Neoburgo, segunda esposa de Carlos II, que enseguida se posicionó a favor de esta fundación carmelitana en Soria. Sin embargo el obispo seguía negándose argumentando que no era él quien ponía pegas, que las ponían el resto de frailes de la ciudad "por la penuria de los tiempos que podían ser mayores con el aumento de esta fundación", y seguía dando largas al proyecto.
        Tras varias gestiones de la reina representada por el consejero García de Bustamante, el 13 de marzo de este año, éste volvió a enviar otra carta al obispo Arévalo en la que se zanjaba el asunto informándole que la fundación carmelita tenía ya el beneplácito del resto de frailes de la ciudad y, sobre todo, de la reina madre por lo que rogaba al obispo favoreciese su instalación. Pero no será suficiente y, pese a todo, el obispo siguió dando largas pidiendo que fuera el propio rey el que lo autorizase, con lo que logró su objetivo de retrasar la fundación y tuvo que ser un sucesor suyo quien al final lo autorizara, ya en el siguiente siglo.

Hospicio de los frailes carmelitas desde la torre de los Condes de Gómara en diciembre de 2010. Autor Alberto Arribas.


lunes, 2 de marzo de 2020

02/03/1844: Subasta del convento del Carmen.


Con objeto de ofrecer atención espiritual a las monjas, los frailes carmelitas se instalaron en la capital un sigo después de que se Santa Teresa de Jesús fundase el convento femenino pero, más que monasterio, desde el principio fue más bien un sencillo hospicio ocupado por un reducido número de frailes que ni siquiera tenían capilla abierta al público. Posteriormente, hacia mediados del siglo XVIII, comenzaron a construir un edificio de piedra en el lado nordeste de la iglesia aprovechando el solar de la antigua iglesia de Nuestra Señora de Cinco Villas y parte de sus ruinas que serían aprovechadas en la nueva fábrica, entre ellas la que fue su portada que se mantiene como acceso principal a esta casa, dando la iglesia e instalaciones inauguradas en 1776.

        La desamortización de Mendizábal (1836) obligó a los monjes carmelitas descalzos a abandonar su casa en Soria, aunque la expulsión no fue efectiva y durante algunos años se quedaron asistiendo espiritualmente a las monjas, concretamente hasta que su edificio fue subastado tal día como hoy de 1844. Según el Boletín Oficial de la venta de Bienes Nacionales, el hospicio del Carmen era un edificio de 691 varas cuadradas superficiales, con cuatro pisos y que se tasó en 25.564 reales.
        El caserón fue comprado por el comerciante soriano y secretario de la Sociedad Económica Numantina, don León Perlado, quien se lo adjudicó por 25.560 reales con la intención de que esa Sociedad instalase allí una escuela de párvulos que funcionó dirigida por aquella sociedad hasta 1861, fecha en la que se hizo cargo el Ayuntamiento de la ciudad convirtiendo el edificio después en escuela mixta, y dedicando otra parte a Archivo Histórico Municipal.
        Prácticamente desde que los frailes fueron expulsados de forma definitiva, las monjas carmelitas iniciaron gestiones para que se les adjudicara a ellas el edificio y que los frailes regresaran. Pero tuvo que pasar casi un siglo hasta que, en septiembre de 1937, sus oraciones fueron escuchadas y los frailes carmelitas pudieran regresar a Soria, instalándose primero en un piso alquilado cercano y después en su emplazamiento original de la plaza del Carmen que era entonces propiedad municipal. Allí los frailes siguieron pagando un alquiler al Ayuntamiento de la ciudad y, en 1947, pudieron volver a comprar lo que les había sido expropiado en 1835.

Imagen del Sagrado Corazón en el jardín de los frailes carmelitas de Soria en 2017.
Autor: Alberto Arribas.