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lunes, 28 de septiembre de 2020

28/09/1380: Los palacios reales de Soria.

Hace unos días hablábamos de la particular vinculación del rey de Castilla Juan I con la ciudad de Soria y de la especial querencia de este monarca a estas tierras en las que fue feliz y donde gustaba de pasar temporadas, y eso en una época en la que no había una única población del reino que pudiera ostentar lo que ahora conocemos como “capital de la nación” y la corte real tenía una carácter básicamente itinerante.

Probablemente este y otros monarcas medievales tuvieran varias casas o residencias en las poblaciones importantes del reino, ya fuera en palacios, castillos, alcazabas conquistadas a los musulmanes o edificios construidos exprofeso, pero que sepamos Juan I fue el único que decidió construir palacios, en plural, en la ciudad de Soria.

La noticia la conocemos por varias referencias, una de ellas se fecha hoy cuando este rey dispuso el privilegio de que los frailes franciscanos sorianos celebrasen en la capilla de su palacio una misa de Espíritu Santo los primeros dos domingos de cada mes, para lo que les concedió otros dos mil maravedises a sumar a otras donaciones anteriores.

Se ignora donde estuvieron estos palacios y la suerte que corrieron tras la muerte del monarca, aunque visto el escaso interés de otros monarcas por la ciudad de Soria, se supone que tras su fallecimiento serían abandonados y sin cuidados básicos, al poco desaparecerían o estarían en mal estado de conservación pues aunque se citen como existentes en 1447, consta que en la visita real a Soria de 1435 por su nieto el rey Juan I, éste tuvo que instalarse en un palacio que había sido de Carlos de Arellano.

Tradicionalmente se ha supuesto que estarían en el entorno del barrio del Tovasol al suponer que aquel sería el centro neurálgico de la ciudad en el siglo XIV, si bien algunos autores se inclinan a ubicarlo en el entorno de la plaza Mayor.


Plaza del Tovasol c. 1975, archivo Andrés Cámara.



jueves, 3 de septiembre de 2020

03/09/1380: Acuerdos de las Cortes de Soria.

Ayer comentamos una iniciativa que marginaba socialmente a los judíos y hoy lo haremos de otros acuerdos que les discriminaban o directamente les perjudicaban, unas decisiones que con el objetivo final de impedir la extensión de sus creencias, se adoptaron en unas Cortes celebradas en Soria y que deben ser el acontecimiento político más importante jamás celebrado en nuestra ciudad.

Gobernaba entonces Castilla el rey Juan I, un joven monarca que parece que tuvo una especial querencia con la tierra soriana pues aquí se casó cinco años antes y que gustaba de pasar largas temporadas disfrutando especialmente del deporte de la caza en la zona de Pinares, lo que en opinión de algunos historiadores fue la razón principal de celebrar las Cortes de Soria a partir de la segunda quincena de agosto.

Entre los muchos acuerdos y pactos adoptados en esas Cortes hay de todo: acuerdos diplomáticos con Portugal, ratificaciones sucesorias, exenciones fiscales para los frailes de la tercera regla de San Francisco o sobre los derechos de los hijos de los clérigos, pero sorprende que buena parte del tiempo, especialmente de los acuerdos aprobados en el día de hoy, se dedicó a regular con intolerancia las costumbres de los judíos castellanos a los que se les prohibió maldecir a los cristianos al entender que su religión lo ordenaba por lo que deberían eliminarlo de su Libro; se adoptaron medidas que prohibían el proselitismo religioso de un judío a un cristiano bajo pena de cárcel, pero no a la inversa pues la evangelización era considerada una virtud; aquellas Cortes también les impidieron desarrollar las muestras de dolor exageradas en los funerales según sus costumbres y limitó el tiempo que debía llevarse la ropa de duelo.

Algunas medidas adoptadas para todos los castellanos en general también tenían un claro matiz discriminador pues impedía que las cristianas criaran hijos de moros o judíos, y aunque se pretendió la segregación racial y apartarles en guetos, no sólo no se acordó sino que llegó a permitirse que los sirvientes judíos o moros pudieran morar con sus señores. Otro controvertido acuerdo fue aquel que las prohibía nombrar jueces para dirimir en sus pleitos y aunque al final se suavizó, se mantuvo el convencimiento de que los hebreos no tenían señorío ni libertad.

Otras medidas nos dejan entrever la situación discriminatoria que vivían en el día a día pues hubo que regular la prohibición de que los cristianos insultaran a los conversos a quienes se les acostumbraba a llamar marranos o tornadizos, pero lejos de hacerlo para que no se sintiesen ofendidos, el propio acuerdo aprobado dice que se disponía así para que los insultos no fueran un problema que les llevara a rechazar la conversión.

Retrato al óleo del rey Juan I de Castilla realizado hacia 1848 por Vicente Arbiol y Rodríguez, colección del Museo del Prado depositada en el palacio de las Cortes españolas.



domingo, 25 de septiembre de 2016

09/10/1390 ~ Fallece el rey que puso su corte en Soria: Juan I.

En esta fecha falleció el rey Juan I de Castilla (1379-90), quizá el monarca que más tiempo estuvo en esta tierra y en donde dispuso su corte y celebró Cortes.

Nacido en Épila (Zaragoza) en 1358, fue el primogénito de Enrique de Trastámara y ejerció su primer papel de estado como rehén para asegurar la colaboración de su padre con el reino de Aragón, lo que completo al ser obligado a casarse en Soria con la infanta Leonor de Aragón aunque a diferencia de muchos matrimonios pactados parece que aquel fue un matrimonio también por amor, logrando así una paz entre ambos reinos que, con altibajos, duró hasta 1439 y que permitió que ambos reinos pudieran desarrollarse eficazmente y dedicarse a combatir al enemigo común, los musulmanes, si bien Juan I también desarrolló batallas, pactos y tratados para tratar de conquistar Portugal y solucionar las aspiraciones de los herederos de Pedro I que aspiraban legítimamente al trono castellano. Entre otras, una de las medidas de adoptó sobre este asunto fue la de ordenar el encierro en el castillo de Soria de quien fue hijo de Pedro I, el infante Juan de Castilla a quien conocemos como el Príncipe Cautivo.

Desconocemos las razones que le llevaron a elegir encerrar a su pariente en Soria pero es posible que quisiera tenerlo cerca pues Juan I se caracterizó por pasar largas temporadas en Soria. Además de por haberse casado aquí, Juan I tenía una predilección especial por estas tierras pues parece que era aficionado a la caza, afición que solía desarrollar en los montes de Soria y lo que le obligaba a fijar aquí su residencia y corte para lo que construyó unos palacios reales que estuvieron en la zona del Tovasol, si bien últimamente algunas investigaciones se inclinan a pensar que estuvieron en el entorno de la actual plaza Mayor.

En agosto de 1380 el monarca estaba en tierras de Soria y aquí dispuso la celebración de las Cortes Generales del reino y que convirtieron a nuestra ciudad en el centro de Castilla con la celebración de un político y social acto tan importante como no lo ha vuelto a haber. Los acuerdos y consecuencias de aquellas Cortes fueron importantes para el desarrollo de la política nacional e internacional pues se adoptaron diversas reformas económicas y acuerdos relativos a la barraganas de los clérigos, pero a nivel local, una de esas consecuencias fue el cambio de categoría de la villa de Soria que ya definitivamente en esa fecha es elevada a la categoría de ciudad.

La Guerra de los Cien Años y sus derivaciones en la península le alejaron de nuestra tierra, pero no la olvidó pues a lo largo de su reinado fueron muchos los privilegios y concesiones que hizo a muchos particulares y a muchas poblaciones en general.
 
Imagen antigua del barrio del Tovasol en Soria en una fotografía publicada en Revista de Soria primera época (1971).