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lunes, 24 de agosto de 2020

24/08/1136: Cuando Soria dejó de ser aragonesa.

En marzo de 2019 el Ayuntamiento de Soria convocó un congreso científico para conmemorar el noveno centenario de la repoblación de Soria, y la principal conclusión casi unánime fue que sin bien no puede descartarse que en el solar de la actual ciudad de Soria existiera algún pequeño poblado anterior, parece confirmado que fue a partir de 1109 y por iniciativa de Alfonso I de Aragón, “El Batallador”, cuando la actual ciudad cobró la suficiente importancia como para tomarla en consideración y que desde ese momento Soria fue incorporada a la corona de Aragón.

Recordemos que el rey aragonés estaba casado (y separado) con la reina de Castilla doña Urraca y que ambos pretendían Soria para su reino, algo que sin entrar en detalles indicaría una dependencia castellana previa y, por lo tanto, la existencia de algún poblado o fortaleza importante. Tras la muerte de Urraca su corona pasó a su hijo Alfonso VII de Castilla, con todos sus problemas, líos y batallas pendientes, entre ellos el litigio con Aragón por Soria, pues su padrastro, Alfonso I, se negaba a entregársela. El problema finalmente se resolvió negociando ya que, cuando murió el rey aragonés, sin descendencia, su reinó pasó a su hermano Ramiro II, “el Monje”, que, el 24 de agosto de 1136, cedió Soria al rey castellano quien, a cambio, devolvió al aragonés otras plazas que había conquistado en Aragón.

Hoy, casi novecientos años después, no podemos dejar de preguntarnos la maldad de si: ¿nos habría ido mejor, peor o igual siendo del reino de Aragón en vez del de Castilla?, pero, sobre todo, nos los preguntamos de nuestra posible vinculación con cualquier otra comunidad autónoma que no sea Castilla y León.

Aspecto que pudo tener la Soria aragonesa según hipótesis reconstruida por el Ayuntamiento de Soria en www.asoriavirtual.es (2008)



miércoles, 20 de mayo de 2020

20/05/1199: Prerrogativas del monasterio de Santa María de Huerta.


Entre 1142 y 1144 doce monjes franceses procedentes del monasterio cluniacense de Molesmes, en la Borgoña francesa, y dirigidos por el abad Rodulfo, se instalaron en el lugar de Cántavos, cerca de Fuentelmonge, con el ánimo de fundar un monasterio de su orden, una iniciativa que correspondía al deseo del rey de Castilla, Alfonso VII, que pocos años antes había hecho voto de construirlo si ganaba una importante batalla a los musulmanes.


     El lugar elegido fue en unos terrenos donados por Miguel Muñoz de Finojosa y su mujer Sancha Gómez, entonces vecinos de Deza y padres de Martín de Finojosa, pero aquel terreno era y es un lugar árido donde escasea el agua, tan fundamental para regar las huertas que mantenían a los frailes, por lo que, hacia 1179, pasaron a instalarse en su emplazamiento actual de Santa María de Huerta donde tenían agua, mejor terreno, y es posible que ya existiera alguna construcción musulmana defensiva.
     Siendo una promoción del propio rey de Castilla, tanto en Cántavos como en Huerta, los dineros para la construcción nunca escasearon y sus frailes fueron objeto de donaciones, exenciones y prerrogativas, como la que se les concedió tal día como hoy de 1199, cuando el papa Inocencio III confirmó el acuerdo sobre diezmos establecidos entre el monasterio de Huerta y la iglesia de Osma, y entre el monasterio y la iglesia de Sigüenza.
     En pocos años las donaciones, privilegios y prerrogativas fueron creciendo, convirtiendo sus instalaciones en lugar de enterramiento de nobles familias que legaban a los frailes sus posesiones, lo que consiguió que en poco tiempo lo convirtiera en el importante monasterio que ha sido y aún es.

Claustro del monasterio de Santa María de Huerta en 2005, autor Alberto Arribas.