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sábado, 24 de septiembre de 2016

30/09/1943 ~ Inauguración de Teatro-Cine Avenida en la capital.

El 30 de septiembre, víspera de las fiestas de San Saturio, y con un gran concierto sinfónico ofrecido por la orquesta de “Educación y Descanso” de Madrid, los hermanos Carnicero inauguraron en el centro de Soria el Teatro Cine Avenida, un lujoso establecimiento con capacidad para mil ciento sesenta espectadores que fue ideado por el arquitecto Fernando Dampierre tres años antes, un teatro moderno, lujoso, cómodo y funcional calificado entonces como la envidia de España y que fue motivo de orgullo para los sorianos.

Según dice Joaquín Alcalde en su blog el acto de inauguración contó con la presencia masiva del público que acudió para escuchar un completo programa de música de Beethoven, Schubert, Carlis, Sibelius, Falla, Albéniz y Usandizaga, oferta que se completó al día siguiente con una representación teatral.

Sustituyó al Teatro Principal ubicado en el propio ayuntamiento de la ciudad, y complementaba la oferta cinematográfica ofrecida en Soria que disponía además de otros dos cines el Ideal, ubicado en un edificio del Collado que ya no existe más o menos sustituido por el que ahora alberga las oficina de Heraldo de Soria, y el cine Proyecciones, en los bajos del palacio de los Condes de Gómara.


Escenario del Teatro Cine Avenida de Soria en 1943. Fondos fotográficos de JCyL AHPSo 7051, archivo Saturio Carnicero.

martes, 28 de junio de 2016

Viernes de Toros pospuesto

28/06/1974: Aunque los Usos y Costumbres sea algo más inamovible que la mismísima Constitución Española, que de cuando en cuando también se adapta a las necesidades de la sociedad, hay circunstancias ajenas a la voluntad humana que obligan a modificarlas aunque no sea más que puntualmente.

Algo así sucedió el Viernes de Toros, 28 de junio, de hace cuarenta y dos años. Jornada en la que llovió tanto por la mañana que hubo de suspenderse la corrida de toros matutina. Sin tener la más mínima seguridad de que el tiempo mejorase, las autoridades municipales decidieron torear por la tarde los doce novillos seguidos, desde las cuatro de la tarde hasta una hora que no hemos podido precisar pero que seguro ya era nocturna.

Y como si hay algo que caracteriza a los sorianos en un Viernes de Toros es el buen humor, al tipógrafo Manuel Morales Alerón le dio tiempo esa mañana a diseña, imprimir y distribuir una octavilla en la que recogía la incidencia.
 

Octavilla de Manuel Morales.
Ejemplar del archivo de Joaquín Alcalde.

lunes, 27 de junio de 2016

El sorteo de palcos de la plaza de toros de Soria

27/06/1943: Una de las desaparecidas costumbres relacionadas con el desarrollo de las fiestas de San Juan y que ahora causan cierto estupor era la costumbre de sortear los palcos de la plaza de toros para los festejos de las vaquillas de la tarde del Jueves la Saca y de los festejos del Viernes de Toros.

Uno de los cronistas de la época el investigador Joaquín Alcalde Rodríguez en su blog reconoce que no se sabe en concreto desde cuando existía esta costumbre pero es razonable pensar que pudo tener su origen cuando se inició la construcción de la plaza de toros. Parte de la financiación de la misma se hizo con acciones suscritas por los vecinos que abonaron voluntariamente una cantidad de capital privado para la construcción de una obra pública a cambio de disfrutar de ciertos derechos y ventajas en el desarrollo de los festejos taurinos.
La costumbre se mantuvo hasta mediados del siglo XX. Según un bando municipal emitido a mediados del mes de junio, a ese efecto se convocó a los interesados el día 27 de junio e 1943 a las doce horas en el salón del Ayuntamiento de Soria y ante la presencia de los doce jurados. Los que quisieran disfrutar de este privilegio debían acreditar ser accionistas de la plaza (casi un siglo después de su construcción) presentando el correspondiente título y mediante la previa inscripción participar en el sorteo pues todos querían los más solicitados, los palcos de andanada principal y los balconcillos de tendido. Los afortunados no disfrutaban de ellos gratis pues en ese año abonaron cuarenta y dos y dieciocho pesetas respectivamente (0,25 y 0,11 €), una cantidad hoy irrisoria pero importante en aquella época.

Pocos años después los accionistas perdieron el privilegio y el sorteo se hizo abierto a todos los sorianos en general que entrando en fiestas quisieran participar en él y lo hubieran solicitado a través de su propio jurado.

Plaza de toros de Soria hacia 1910.
Foto cedida por Rafael Romera Ibáñez para el catálogo de la exposición "Ayúdanos a recordar la Soria de Machado" (Soria,  2.008).

domingo, 26 de junio de 2016

El toro enmaromado

26/06/1948: Uno de los elementos festivos más controvertidos de las fiestas de San Juan ha sido el de los toros enmaromados. Una costumbre que consistía en sacar el toro cuadrillero, ensogarlo por los cuernos y recorrer con él las calles del barrio para que arremetiese lo justo pues quedaba prácticamente inerme ya que enseguida se tiraba de las maromas. Tras un tiempo indeterminado el agotado novillo quedaba sin fuerzas, siendo apuntillado para ser descuartizado, repartido y subastado en Los Agés.

De tanto haberlo oído y asociado a nuestras fiestas parece que hemos desdramatizado el recuerdo colectivo de lo que aquella forma de sacrificar al animal significaba. A pesar de ello, cuesta poco imaginar el tremendo sufrimiento del animal cuando decenas de personas tiraban de cada lado de su cornamenta por lo que ya en el siglo XIX muchos sorianos criticaban abiertamente esta costumbre abogando por la supresión o al menos la sustitución del toro enmaromado por una lidia al uso en el albero. La fiesta, generalizada en muchos pueblos y ciudades de España, fue erradicándose a partir de los inicios del siglo XX por decisión legislativa; siendo en 1907 cuando se celebró por última vez en Soria.

Con todo, en 1948, las autoridades sorianas decidieron recuperar aquella costumbre que recordarían de su niñez.
En un ambiente social y festivo muy diferente, la madrugada del Sábado Agés 22 de junio de ese año y fuera del programa oficial de fiestas -pues se celebraba al margen de la normativa legal-, los sorianos volvieron a celebrarlo. A juicio de la versión oficial y de las notas en prensa, parece que el festejo fue un éxito de participación y que gustó, e incluso se le compuso una sanjuanera por lo que al año siguiente se volvió a celebrar. Sin embargo, la versión oficial parece que distaba mucho de la realidad, ya que los testigos recordaban que fue un desastre y una brutalidad. Se corrieron dos toros por el centro que causaron no pocos heridos. Los de mayor consideración fueron los propios animales que sufrieron lo indecible y que sangraban por la nariz, boca y oídos antes de morir bruscamente. Nunca más se ha vuelto a celebrar y ya ni siquiera se plantea su recuperación en Soria.


Toro enmaromado en 1949 delante del Casino (Soria). 
Fotografía de Luis Romera “Gorrión” en el blog de Joaquín Alcalde.

sábado, 2 de abril de 2016

02/04/1977: Parece que fue ayer pero ya han pasado casi cuarenta años desde que un 2 de abril de 1977 la sociedad soriana se revolucionó con la salida a la calle de un nuevo periódico “Soria Semanal”. Y no solo por su aparición. Aquel periódico era nuevo por la novedad que suponía aparecer en papel totalmente blanco con fotografías y tintas de calidad, pero sobre todo era nuevo por que suponía una nueva forma de hacer y entender el periodismo en libertad, lo que dicho en nuestra época suena a frase grandilocuente y hueca pero que en aquellos momentos de la transición política (unos días antes se acaba de legalizar el PCE) el periódico y su primer titular “Libertad de Expresión” supuso una reafirmación de que realmente las cosas estaban cambiando en este país y que ese cambio también llegaba a una provincia que comenzaba a desentenderse de la Nuclear de Lubia y convirtió al “Soria Semanal” en el medio de expresión de ese rechazo. Era la prueba palpable de que ahora sí se podía hablar de todo, opinar e incluso criticar.

Uno de aquellos primeros periodistas del semanario, Joaquín Alcalde Rodríguez, en su blog (http://www.joaquinalcalde.es/Blog/ ) recoge una frase del fallecido Chusma Latorre, periodista e historiador del periodismo soriano, que recoge muy bien el espíritu del periódico en esa época: “el periódico de la revolución periodística soriana de estos tiempos”.

Y es que el “Soria Semanal” fue en cierto modo el símbolo de aquella generación de jóvenes sorianos que rompían generacionalmente con el “Soria Hogar y Pueblo” o con el “Campo Soriano” de sus padres y de inmediato se sintieron identificados con este nuevo periódico. Comprar el Soria Semanal el sábado por la mañana y comentarlo tomando cañas en el Tubo se convirtió en una placentera costumbre que muchos identificaban, -¡y todavía hoy añoran!- con la democracia y la libertad, tan recién estrenadas como su juventud.

Aquella redacción tan diferente de la de su sucesor la del “Heraldo de Soria”, tenía su sede en la calle Zapatería, sacaba a la luz veinte páginas y estaba dirigido por Marcos Molinero Cardenal, editado por Antonio Hernández, impreso en Almazán y costaba 15 pesetas (0,09 euros). Salía a la calle el sábado y se vendía en los lugares habituales y otros ya no tanto como el kiosco del Celes, la tienda de Malva o la del Barbas, el tenderete del Macondo en el Collado o el puesto de prensa de la estación del ferrocarril.



Foto: Cabecera original de “Soria Semanal” en un ejemplar de 1984.