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lunes, 10 de febrero de 2020

10/02/1718: Numancia hoy y siempre, símbolo de resistencia y de valor.


Con motivo de una reestructuración de las fuerzas militares españolas, el rey Felipe V dispuso, mediante una Real Ordenanza de 10 de febrero de 1718, la conversión del antiguo Regimiento "OSUNA" en el Regimiento "NUMANCIA" número 1 de dragones (una fuerza de caballería, pero que también era capaz de comportarse como fuerza de infantería). Recibió ese nombre en recuerdo de la heroica resistencia que dicha ciudad celtíbera mantuvo contra los romanos.

            Su escudo de armas actual es un campo de azur en el que se muestra un ave Fénix de plata con las alas desplegadas, y renaciendo entre el fuego sobre un nido de ramas de canela de oro y gules. Está orlado por una rama de palma de plata a la diestra y una de roble también de plata a la izquierda, unidas por sus troncos y liadas en punta por lazo de plata. Todo rodeado de los estandartes y banderas tomadas al enemigo y el lema: "PRIUS FLAMMIS COMBUSTA QUAM ARMIS NUMANTIA VICTA". (Numancia antes quemada por el fuego que vencida por las armas).
            La composición orgánica quedó estructurada en doce Compañías (Secciones) con tres Oficiales y treinta y dos Dragones cada una, y al frente del regimiento se puso al Coronel D. José Vallejo, a quien entonces se le encomendó su primera misión en Sicilia, iniciándose así una historia militar con victorias, derrotas y mucha, demasiada, sangre derramada en muchos países europeos, en la Guerra de la Independencia, en las guerras carlistas, en la guerra de Cuba o en la Guerra Civil española. Tras varios y diferentes emplazamientos, hoy tiene sus acuartelamientos en Ronda y Valladolid.
Porta-estandarte del 7º de Dragones de Numancia en 1805.
Imagen tomada de defensa.com

martes, 15 de noviembre de 2016

16/11/1700 ~ Felipe de Borbón es nombrado rey de España. Discrepancias, guerra y consecuencias para Soria.

Unos días antes, el 1 de noviembre, había fallecido el rey de España Carlos II, último descendiente de la dinastía de los Austrias pues no había tenido hijos y en cumplimiento de sus deseos expresados testamentariamente, tal día como hoy se nombró rey de España a su sobrino nieto el francés Felipe de Borbón, primero de esta dinastía francesa en la corona española en la que reinará como Felipe V y quien no pisará la península hasta enero de 1701.

Sin embargo no todos los españoles estaban a favor de este monarca y mucho menos el resto de países europeos pues Austria, Alemania, Inglaterra, Dinamarca, Portugal y Holanda veían peligrar sus propios intereses y tenían otro candidato mucho más afín, el archiduque Carlos de Anjou. Estas discrepancias originaron un conflicto bélico de carácter nacional e internacional que se extenderá durante catorce años.

Ya hemos apuntado que tuvo repercusiones en toda Europa pero buena parte del desarrollo bélico tuvo lugar en España y de una forma u otra afectó a todos los españoles. A la mayor parte, estamos seguros, les daba igual que reinase uno u otro, y sólo unos pocos tendrían conocimientos y juicios para apoyar a Felipe o a Carlos. Su apoyo por uno u otro más bien estaría en función de los intereses personales que esperaban obtener de uno u otro rey.

En cualquier caso la guerra afectó inexorablemente al día a día de los españoles y también en Soria donde es posible que no hubiese batallas épicas, pero sí hubo enfrentamientos, asaltos de pueblos, reclutamientos forzosos, confiscaciones y sobre todo una ineludible crisis económica que aumentó el caos, el hambre y la muerte, que sobre todo se cebó en los de siempre, en los pobres a quienes les daba igual que reinase uno que otro.

En general Soria capital y los pueblos más grandes apoyaron al Felipe V pero conforme la guerra avanzaba y las peticiones de dinero, comida y hombres jóvenes para luchar crecían, paralelamente ganaba el descontento por la causa de Felipe que era el último responsable de que se les incautasen sus bienes, lo que tampoco significaba que apoyasen al archiduque, solo quería decir que estaban hartos de ser los paganos de algo que poco les afectaba. Esta situación empeoró sobre todo en el otoño de 1706 cuando las tropas partidarias del archiduque entraron en tierra de la actual provincia de Soria con intención de cruzarla hasta objetivos estratégicos más importantes, pero su pasó dejó asaltos, saqueos y violaciones en algunas poblaciones del sector oriental como Noviercas, Almazul, Serón y Peñalcázar, y particularmente en Almazán y Almenar, poblaciones que fueron tomadas por la fuerza. La ciudad de Soria incluso llegó a mandar un grupo de cien soldados para que ayudasen en la defensa de Gómara, pero fueron hechos prisioneros por las tropas del archiduque.

En este contexto es razonable pensar que no había muchas ganas de fiesta y mientras duró la guerra se suspendió la celebración de las de San Juan si bien se mantuvieron los actos conmemorativos para celebrar victorias, los festejos dedicados a San Saturio o felices acontecimientos de la familia real.

La Guerra acabó en 1715 y oficialmente ganó la causa de Felipe pero lo que es seguro es que quien la perdió fue el pueblo, los muchachos obligados a participar en un conflicto que no entendían, sus familias que no pudieron enterrarles y que se veían obligados a dar sus bienes y morir de hambre para mantener un rey extranjero.


Retrato del rey Felipe V de Borbón hacia 1723, óleo sobre lienzo pintado por Jean Ranc, original en el Museo del Prado.

martes, 30 de agosto de 2016

31/08/1743 ~ Benedicto XIV reconoce la santidad de Saturio.

El ermitaño Saturio había sido declarado santo por aclamación popular pocos años después de su muerte pero esos procesos de canonización antiguos sin control papal unido a la gran antigüedad de la época en la que vivió hacía que aunque los sorianos no dudasen de la santidad de su santo, la postura oficial de la Iglesia Católica fue mucho más cautelosa y oficiosamente su existencia hasta se ponía en duda.

Los sorianos no albergaban dudas y sus obispos tampoco pues realizaron irrefutables pruebas técnicas sobre sus restos como la de comprobar que olían a perfume, pero aún así no estaban satisfechos y querían que el papa reconociese oficialmente la santidad de Saturio. Para ello se inició una campaña en la implicaron al rey Felipe V quien debía algún que otro favor a los sorianos por su apoyo en la Guerra de Sucesión y con beneplácito de la corona española y toda la documentación recogida en un libro escrito por Juan Antonio Simón y de nombre larguísimo que resumimos en “El Anacoreta canonizado”, los sorianos remitieron al Vaticano su propuesta.

Finalmente fue el 31 de agosto de este 1743 cuando el papa Benedicto XIV firmó la correspondiente bula en la que reconocía la santidad de Saturio con todos los derechos y así elevó su liturgia al rango de rito doble de primera clase con octava para la capital y de rito doble, pero sin octava ni fiesta de precepto, para el resto del obispado, ordenando también rezar el oficio divino y misa de San Saturio a todos los obligados al rezo del oficio divino en Soria.

La noticia de esta canonización tardó en llegar hasta a capital soriana casi un mes, concretamente el 28 de septiembre, y causó tanto alborozo que los sorianos decidieron tomarse un tiempo para organizar unas fiestas como nunca se habían conocido en Soria (y probablemente no se hayan celebrado otras igual) y organizaron unas fiestas extraordinarias entre los días 2 al 10 de noviembre en los que hubo corridas de toros mañana y tarde hasta lidiarse 37 animales, bailes, fuentes que daban vino, procesiones, misas solemnes, iluminaciones nocturnas, fuegos artificiales, reparto de limosnas a los pobres… Los festejos fueron tan importantes que el sacerdote y poeta adnamantino Manuel Gutiérrez Caravantes decidió recordarlos y publicar un libro en verso titulado Descripción de las fiestas que celebró la Ciudad de Soria al glorioso San Saturio, su hijo y patrón.


Imagen de San Saturio en el citado libro de Manuel Gutiérrez Caravantes.