miércoles, 23 de diciembre de 2020

24/12/1286: Osonilla, el precio de una espada.

Una tradición soriana recogida en la obra de Miguel Martel “Canto tercero de La Numantina y su comento…”, repetida después por Mosquera de Barnuevo, Loperráez y otros posteriormente, recuerda que Osonilla, una aldea incluida entre las de la Tierra de Soria en 1270, fue concedida por el rey Sancho IV de Castilla al alcalde de Soria Pedro Martínez, un 24 de diciembre de 1286, en gratitud a que don Pedro le regaló la famosa espada “Colada” del Cid Campeador, una de las dos que poseía junto con la Tizona.

Además de las fuentes bibliográficas provinciales, el conde de Valencia de don Juan es autor del Catálogo Histórico-descriptivo de la Real Armería de Madrid (1898), y en la página 198 de esa obra afirma que fue Sancho IV en 1280 (seis años antes) quien por esta razón la cedió «á Pedro Martín de Soria, su Alcalde, el lugar y señorío de Osonilla a cambio de la Colada, espada que fue del Rey de Aragón».

Sin embargo y en justicia, hay que recordar que la tradición de atribuir al Cid las espadas Tizona y Colada, no consta en ninguna fuente contemporánea a Rodrigo Díaz el Campeador, y aunque esté feo decirlo se piensa que atribuir al Cid dos espadas con nombre propio sería una invención del Cantar de mio Cid donde, ahí sí, se cuenta que fue ganada como botín de guerra al conde de Barcelona Ramón Berenguer, y que don Rodrigo regaló esta espada (junto a la Tizona) a sus yernos los infantes de Carrión, dos personajes asimismo completamente legendarios.

Espada Colada. Fuente: arteyacero.com 


martes, 22 de diciembre de 2020

23/12/1906: Homenaje a los hermanos Bécquer.

Aquel otoño de 1906 nuestras autoridades municipales decidieron homenajear a los hermanos Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer con motivo del trigésimo sexto aniversario del fallecimiento del poeta.

Dispusieron colocar la lápida en la vivienda de la plaza de Herradores en la que ambos vivieron hacia 1860. La placa, que aún figura en la fachada de la casa de la plaza Herradores, obra del marmolista Emilio Molina Payés, fue descubierta en la mañana del domingo 23 de diciembre, y dice:

«A LA MEMORIA

DE

GUSTAVO Y VALEIANO

BÉCQUER

CONSAGRA ESTE RECUERDO

LA CIUDAD DE

SORIA

EN EL

SOLAR DONDE MORARON»

         El investigador Juan Antonio Gómez-Barrera en el artículo: El solar donde vivieron los Bécquer (HDS 11/02/2020), recuerda que aquella vivienda fue la de su tío abuelo Francisco Bécquer, “el tío Curro”, pero que no fue la original pues aquella se quemó en un incendio en 1886, y aquella en la que se colocó la placa volvió ser reducida a cenizas en el famoso incendio de la ferretería de Claudio Alcalde de 1922.

         En cuanto a los motivos para situar allí el domicilio de Francisco Bécquer, el tío “Curro”, que acogió a sus sobrinos, recuerda Gómez-Barrera que su emplazamiento concreto fue indicado por la tradición oral del médico soriano Guillermo Tovar de Pablo (propietario de los inmuebles 15, 16 y 17) y de Pascual Pérez-Rioja, coetáneos ambos y compañero de juegos en la niñez de los hijos de Valeriano, el segundo. Gómez-Barrera todavía no ha podido confirmar formalmente este dato en los documentos municipales de la época pero recuerda otras investigaciones como las de Víctor Higes Cuevas que ofrece otro emplazamiento para el domicilio del tío Curro, en la calle Zapatería de Soria donde viviría desde 1856, si bien Juan Antonio ha investigado los padrones municipales y ha demostrado que en 1867 el tío “Curro” llevaba al menos diez meses viviendo con sus empleados domésticos en el nº 6 de la plaza Teatinos.

Placa homenaje a los hermanos Bécquer en el edificio original de la plaza de Herradores donde residieron y que fue destruido por un incendio en 1922.
Fotografía de José Casado, tomada del libro de Tomás Pérez Frías “Gabinete fotográfico Casado. Soria (1887-1936). 50 años de fotografía y vida de Soria”. Ed. Diputación provincial de Soria, 2019.


lunes, 21 de diciembre de 2020

22/12/2006: Inauguración de una nueva escultura para la ciudad.

En la rotonda entre la avenida de la Constitución con la de Gaya Nuño hay una escultura cuyos orígenes y significado, pese a ser recientes, se han olvidado por lo que aprovechando que fue inaugurada tal día como hoy de 2006, vamos a hablar de ella.

Aquel verano de 2006, la Cámara Agraria provincial quiso prestar un homenaje a la agricultura y a la ganadería soriana, y propuso al Ayuntamiento de Soria colocar en esa rotonda una escultura que ofreciese ese reconocimiento y que fuese elegida por un concurso cuyo premio serían 9.000 euros. El consistorio, entonces dirigido por Eloísa Álvarez, aceptó el ofrecimiento, y para evitar las suspicacias de otros concursos en esa época, la Cámara, que invirtió unos 40.000 euros en todo el proyecto, nombró una comisión de expertos en arte para la elección al frente de la cual y como portavoz estuvo el galerista Miguel Tugores, de la Fundación DeArte.

Tras las correspondientes deliberaciones sobre las 21 obras presentadas, la elegida resultó ser la obra de José Luis Terraza Justes que tituló a su escultura “La esencia de la Tierra”, una obra realizada en acero corten de cuatro metros de alto por dos de ancho que según el autor refleja la dualidad hombre y mujer en el campo y que estuvo lista en su emplazamiento a primeros de diciembre de 2006 e inaugurada en la mañana del 22 de diciembre con la presencia del autor, de la alcaldesa de Soria, y representantes de la Cámara Agraria.

Aquel acto duró menos de lo que se esperaba pues una inesperada lluvia disolvió la concentración, aunque "trajo" una lluvia de millones ya que aquel día el sorteo especial de Navidad de la lotería nacional dejó dos terceras partes del gordo en Soria, trescientos setenta y cinco millones de euros.

“La esencia de la Tierra” imagen en la web del autor terrazart.com


domingo, 20 de diciembre de 2020

21/12/1992: Muere el intelectual soriano Manuel García Gallo.

El 5 de enero de 1911 nacía en su casa familiar del Collado nº 10 el niño Manuel García Gallo, hijo del general de la Guardia Civil Joaquín García de Diego, y nieto del también general, pero sobre todo destacado intelectual, fotógrafo y escritor soriano, don Juan José García de Diego.

Aunque no lo hemos podido confirmar con absoluta seguridad, creemos que cursó sus primeros estudios en Soria y en su Instituto, de donde pasó a cursar estudios de la licenciatura de Derecho, accediendo al cargo de doctor en 1934 con sólo 23 años de edad. Al año siguiente consiguió por oposición la Cátedra de Historia del Derecho de la Universidad de Murcia, y en 1940 volvió a ganar la misma oposición para la Universidad de Valencia, y como debía sobrarle tiempo y cabeza, en 1942 también se licenció en Filosofía y Letras por la rama de Historia.

Además de catedrático, consiguió cargos honoríficos como: dos doctorados honoris causa por la Universidad Católica de Chile (1948) y la de Buenos Aires (1980); fue director del Anuario del Derecho Español, aunque destacó sobre todo en su faceta de historiador del Derecho, siendo considerado en esa área como el más importante investigador e historiador español de la segunda mitad del siglo XX, escribiendo importantes obras como Historia del Derecho Español (1943), Los orígenes de la administración territorial de las Indias (1944), Curso de Historia del Derecho Español, Manual de Historia del Derecho Español (1977),…; miembro de varias sociedades de estudios históricos; fue premio nacional de investigación en Letras (1970); condecorado con la Gran Cruz de Alfonso el Sabio y Collar de la Orden de Andrés Bello, de Venezuela; fundador del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano; maestro de Tomás y Valiente, Villapalos,... En 1961 y siendo catedrático de Historia del Derecho Español de la Universidad Complutense de Madrid, fue nombrado miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

Aunque pasó toda su vida fuera de Soria, mantuvo un estrecho contacto son su familiares y amigos, y procuraba regresar unos días cada verano. Un seguidor de esta sección que fue alumno suyo, soriano y relacionado por vía de amistad paterna con su familia, recuerda que como profesor era un hueso (en realidad la expresión usada fue otra más fuerte), lo que chocaba mucho con su faceta estival amable y despreocupada cuando llamaba a su alumno por el diminutivo familiar al encontrarlo paseando por la Dehesa.

Falleció tal día como hoy de 1992 y fue nombrado Hijo Predilecto de Soria, a título póstumo, según decisión de la corporación municipal de 11 de octubre de 2007.

Retrato del biografiado hacia 1980, colección particular.


sábado, 19 de diciembre de 2020

20/12/1563: El privilegio de los Miranda.

El 20 de diciembre de 1563 el rey de España Felipe II reiteró la confirmación del privilegio ya dado por sus predecesores de conceder al linaje soriano de los Miranda 1.000 maravedíes en concepto de juro en recuerdo del apoyo prestado por esta familia a sus predecesores.

Para conocer qué servicios prestaron los Miranda sorianos a la corona debemos retrotraernos casi doscientos años atrás, concretamente hasta 1375, cuando en la guerra civil fratricida entre Pedro I y Enrique II, el segundo pudo lograr vencer al primero con la ayuda del rey de Aragón Pedro IV “el Ceremonioso”. Tras la victoria de Enrique, Pedro IV quiso obtener lo prometido (Murcia, entonces en manos de Castilla) pero su antiguo socio y amigo se hacía el tonto. Pedro IV quiso cobrar su deuda y echó cuentas, pero tuvo que reconocer que por las malas llevaba las de perder ya que en ese tiempo Enrique tenía otros buenos socios que le apoyaban militarmente, así que se tuvo que tragar el sapo y reconocer que no le quedaba más remedio que poner buena cara y ofrecerle un tratado de amistad y cooperación. Aquel tratado se firmó en el desaparecido convento de Almazán, en 1372, y en él se acordaron devoluciones territoriales y de lo que hoy tratamos: del matrimonio entre la infanta aragonesa Leonor con el heredero del trono castellano, el infante Juan, así como otra segunda boda del heredero de la corona navarra, el Príncipe don Carlos, con otra hija de Enrique II, la infanta Leonor de Castilla.

No vamos a comentar sobre las arras, capitulaciones o de la dote que llevaba cada uno pues lo más destacado de aquel primer matrimonio fue que, aunque parezca increíble, la consecuencia de una negociación de estado pactada entre dos países fue una boda romántica en la que parece que entre los novios había algo tan raro en una pareja real como el amor, y es que por diversas circunstancias los dos se conocían desde que eran niños, habían pasado mucho tiempo juntos y ¡eso sí que toda es una novedad! parece que el rey nunca le fue infiel a su esposa. No pasó lo mismo con el matrimonio entre su hermana Leonor con el príncipe navarro Carlos donde hubo acusaciones de malos tratos y amenazas a la reina por parte de los nobles navarros, aunque al final del roce surgió el cariño y una larga descendencia.

El tratado de Almazán determinaba que aquellas bodas reales debían celebrarse en la ciudad de Soria, primero, el 27 de mayo de 1372, entre Carlos de Navarra y Leonor de Castilla, y después la de Juan de Castilla y Leonor de Aragón, y aunque probablemente fuesen las dos en el mismo lugar (hay quien dice que esta ceremonia fue en San Francisco), con seguridad sólo lo sabemos del segundo que se celebró en el palacio de los Miranda, hoy Colegio del Sagrado Corazón, y que por ese servicio el rey les concedió el privilegio del que hablábamos al principio.


Existen muy pocas imágenes del palacio de los Beteta, casi tantas como personas vivas lo conocieron por lo que en esa ocasión hemos decidido ofrecer este montaje colocando la imagen antigua de un archivo familiar en una fotografía moderna que nos sitúa el lugar original donde estuvo, en el hoy colegio del Sagrado Corazón.



viernes, 18 de diciembre de 2020

19/12/1777: La Sociedad Económica Numantina de Amigos del País de Soria.

En el siglo XVIII surgió entre la burguesía europea un movimiento intelectual que acabará influyendo en el pensamiento político, científico, filosófico y social: la Ilustración.

Algo demasiado complejo y con muchas implicaciones para tratar de resumirlo en un par de líneas, además de que en cada país tuvo sus propios elementos diferenciadores, pero sin equivocarnos mucho podríamos afirmar que los ilustrados españoles emprendieron o pretendieron hacerlo, una profunda renovación del país entonces todavía una potencia pero ya en franca decadencia. En esa época surgen, por ejemplo, las Reales Academias de la Lengua o de la Historia, el Real Gabinete de la Historia Natural, pero también otras iniciativas como las sociedades económicas de amigos del país, unas asociaciones de personalidades notables que en un ámbito geográfico concreto, pretendían difundir y aplicar esas ideas ilustradas para reformar el país desde las bases, es decir, desde el pueblo, y para eso emprendieron una serie de actividades formativas que pretendían instruir a los ciudadanos sin recursos para que fomentasen su propia economía individual, familiar y comunal.

En Soria, como casi todo, esta iniciativa tardó en llegar y no fue hasta 1777 cuando, con el visto bueno de las autoridades, la iniciativa salió adelante, si bien no fue hasta el día de hoy de ese año cuando el rey Carlos III firmó la real cédula que autoriza la fundación de la “Sociedad Económica Numantina de Amigos del País de Soria y su Provincia”.

Además de promover el desarrollo económico de Soria basado sobre todo en la industria textil, la Sociedad promovió campañas de vacunación en algunos pueblos, obras públicas, como el paseo del Mirón que proporcionaba asueto a los vecinos y jornales a los trabajadores que los necesitaban, dotó de fuentes públicas a las poblaciones, como las de los Leones en su emplazamiento original de la plaza Bernardo Robles, desarrolló la educación y la formación tratando de incorporar los nuevos avances técnicos agrícolas... Muchas de sus iniciativas se desarrollaron en el antiguo Colegio de Jesuitas (hoy instituto Antonio Machado) que el rey les concedió, pero también establecieron escuelas y talles de formación en los pueblos más grandes de la entonces provincia de Soria como Alfaro, Arnedo, Calahorra… Allá donde se asentaban trataban de erradicar la pobreza debida a la pereza, convirtiendo su lema “el ocioso para nadie es provechoso” en toda una declaración de intenciones.

La Sociedad contó con poco apoyo institucional y aun de las clases privilegiadas, por lo que no pudo desarrollarse tal y como se esperaba. Algunos emprendedores lo dieron todo pero la escasa respuesta de los beneficiarios y la Guerra de la Independencia dieron al traste con una iniciativa pionera y aún hoy escasamente reconocida.

Calle Económica en 2006, único reconocimiento público en Soria a esta Sociedad en la calle donde tuvo su sede. Imagen: Alberto Arribas Hernández.


jueves, 17 de diciembre de 2020

18/12/1500: El origen de los tajones de las fiestas de San Juan.

Los tajones son, eran, unas fincas de cultivo que existieron en la zona este del monte de Valonsadero junto al río Duero, formando parte de él pero ya cerca del barrio de las Casas, cuya explotación servía para financiar parte del gasto de las cuadrillas ocasionado por las fiestas de San Juan, otra parte del gasto la pagaba el mayordomo de su bolsillo y otra parte correspondía a los vecinos.

Como ya hemos comentado varias veces, la propiedad de Valonsadero era de todos y cada uno de los sorianos pero su gestión y explotación era compleja pues los Linajes pretendían controlarlo todo. A finales del siglo XV los caballeros de los Doce Linajes se negaron a que los vecinos pecheros del Común labrasen una parte de la dehesa ya que estos preferían dejarla para pastos, por lo que los pecheros acudieron a los tribunales que, el 18 de diciembre de 1500, dictaron sentencia a su favor si bien y por alguna razón, nos dice Máximo Diago Hernando en el artículo, “La participación de los pecheros en la vida política de las ciudades castellanas: el Común de los Pecheros de Soria entre los siglos XIV y XVII” (Celtiberia nº 98, 2.004, página 73), la ejecutoria no fue retirada por el Común hasta 1512.

Esta ejecutoria puede ser el origen de los tajones pues dice el investigador que a partir de entonces a cada cuadrilla se le asignó una finca o tajón en un sector de la dehesa de Valonsadero y que las cuadrillas solían cederlo en arriendo a algún labrador de la ciudad, generalmente casinos, que solían pagar en especie, si bien el término “tajón” no aparece documentado hasta algo más tarde, concretamente hasta 1536, fecha en la que según José Antonio Martín de Marco en: Diccionario de términos sanjuaneros. Glosario del vocabulario festivo (Soria 1.999, página 134), trataron de imponerse unas ordenanzas festivas en las que ya aparece ese término como fuente para financiar parte del gasto festivo.

Al cabo de los siglos los Linajes desaparecieron, el Común se transformó, y los tajones o la financiación de las fiestas cambiaron, pero la esencia de las fiestas de San Juan como celebración que surge de las asambleas vecinales de las cuadrillas y que los vecinos pagan parcialmente a escote, sigue manteniéndose, si no igual más o menos, pero hay que reconocer que sin la inevitable participación del Ayuntamiento de la ciudad las fiestas habrían desaparecido.

A tres kilómetros al norte de Las Casas aún persiste el topónimo “Tajones de la Vega”. Paraje de los tajones, al fondo La laguna y la Sierra de Urbión. Imagen de Esca - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0. Fuente: commons.wikimedia.org