jueves, 6 de febrero de 2020

06/02/1686: Ajuste del contrato para la construcción del retablo mayor de El Espino.

En el último cuarto del siglo XVII, la iglesia de Nuestra Señora del Espino disponía de un retablo mayor pero, argumentando que era antiguo y estaba en mal estado de conservación, los responsables de la parroquia iniciaron los trámites para la construcción de un nuevo retablo "a lo moderno", como dicen los documentos. Tras el correspondiente proceso, tal día como hoy de 1686 los maestros Antonio de Tagle y Nicolás Echeverri presentaron el proyecto que, finalmente, fue el aceptado con un presupuesto de catorce mil reales.


            Aquel fue, en palabras de Javier Herrero y Joaquina Gutiérrez, "…el retablo barroco más espectacular y de mayores dimensiones que podría haber tenido la ciudad de Soria", un retablo monumental de grandes proporciones y tipo cascarón, con planta ochavada, que se adaptaba a la disposición arquitectónica de la capilla mayor. Estaba realizado en madera de pino de Vinuesa sobredorada y policromada. Constaba de sotabanco, pedestal, cuerpo único tetrástilo y ático en forma de casquete agallonado con nervios. El cuerpo principal se dividía en tres calles, articuladas mediante seis columnas. La calle central estaba presidida por la imagen de la Virgen del Espino, patrona de la ciudad y objeto de gran devoción. Dicha imagen fue esculpida a finales del siglo XIV y reconvertida después en imagen de vestir. Su hornacina estaba flanqueada por dos columnas, una a cada lado, y en las calles laterales se disponían dos hornacinas de arco de medio punto ocupadas por ¿San Agustín? y San Blas. El ático, adaptado a la forma del ábside, llevaba en el centro un gran nicho con la imagen de una santa.

            Pero, si hablamos en pasado de este conjunto monumental de arte es porque, ya no podemos contemplarlo. Un incendio, que aconteció en 1952, nos privó de ello y, por tanto, de la imagen original de la Virgen del Espino.

Imagen del retablo antes del incendio recogida en el nº 14 de la Revista de Soria primera época (1971) de autor anónimo.


miércoles, 5 de febrero de 2020

05/02/1899: Fundación del Colegio de Médicos.


Aunque el Colegio de Médicos de Soria se creó oficiosamente el 18 de abril de 1898, de hecho no se fundó hasta el 5 de febrero de 1899 con la elección de la definitiva nueva Junta de Gobierno. Se eligió como presidente a Aniceto Hinojar, director del hospital de Santa Isabel, a Idelfonso García Colmenares como secretario, a Enrique de Mingo como contador, a Florencio Gil como tesorero y como vocales a Guillermo Tovar, Joaquín Febrel y a Teodoro del Olmo, siete médicos que representaban a los aproximadamente doscientos que había en la provincia de Soria, poblada entonces por algo más de 150.000 habitantes. La ciudad de Soria contaba con 7.150 personas y eran atendidas sanitariamente por siete médicos y un hospital, el de Santa Isabel. Al frente de esta institución se encontraba el citado Aniceto Hinojar, figura singular de la medicina soriana y origen de una saga de ilustres médicos que aún persiste.

Antiguo hospital de Santa Isabel en los inicios del siglo XX.
 Imagen de autor anónimo tomada de la publicación de Pelayo Artigas y
Corominas “Los conventos franciscanos de Soria” (1928)


martes, 4 de febrero de 2020

04/02/1778: Un olvidado emprendedor del siglo XVIII.

Para vergüenza nuestra, la historia está llena de nombres casi ignorados y cuyo empeño en desarrollar nuestra tierra fue tan encomiable que duele ver cómo el olvido de sus iniciativas es casi generalizado.

            Hoy queremos referimos a José Díaz, un comerciante y empresario de los lavaderos de lana que, más que eso, fue un visionario, un hombre ilustrado, de carácter altruista, que no entendía como la tierra que producía la mejor lana de Europa exportaba esta materia prima en vez del producto ya elaborado lo que, sin duda, repercutiría positivamente en la economía local y, particularmente, en la de sus vecinos y vecinas pues, no en vano, las mujeres eran quienes solían ejercer los oficios textiles. Sin embargo, el problema se acrecentaba porque en esos momentos no había personas formadas. Ante esta situación, en 1776, con su empeño personal y algunas ayudas económicas de particulares, del Ayuntamiento de la ciudad y del Obispado de Osma, logró instalar en las dependencias del actual Instituto Antonio Machado, una Escuela de Hilaturas: un centro formativo y, también, de carácter asistencial pues las aprendices eran atendidas en sus necesidades básicas durante el tiempo que duraba su formación.
            Al mismo tiempo que esta Escuela daba sus primeros pasos, junto con otros ricos prohombres de la sociedad soriana, fundó la Sociedad Económica Numantina de Amigos del país: una institución filantrópica dedicada a mejorar las condiciones de vida de los vecinos asumiendo proyectos industriales, o construyendo infraestructuras, pavimentando caminos, arreglando paseos,…
            Cuando ambos proyectos ya estaban en marcha, el 4 de febrero de 1778, José Díaz propuso a la Económica cederle sus derechos y que fuese esa sociedad la que se encargase de velar por la Escuela y seguir engrandeciendo el proyecto dotándolo de fábricas y talleres.
            La Sociedad Económica asumió la idea y se hizo cargo del proyecto llegando a instalar telares en Soria, San Pedro Manrique y Yanguas. Pero, por diversas vicisitudes no bien conocidas, aquel proyecto se mantuvo durante algunos años, aunque no acabó de ser rentable, desapareciendo para siempre poco después de la Guerra de la Independencia.

Sede del actual Instituto Antonio Machado hacia 1920y de la antigua Escuela de Hilaturas.
Autor anónimo, atribuible a Tiburcio Crespo, JCyL AHPSo 169, archivo Carrascosa.


lunes, 3 de febrero de 2020

03/02/1367: Los privilegios de las monjas clarisas.

Hace unos días hablamos de la instalación de las monjas clarisas en su actual sede junto a la iglesia de Santo Domingo así como de las dificultades que tuvieron para ello. Esto contrastaba mucho con la riqueza que habían disfrutado desde el medievo, tanto por parte de los monarcas castellanos como de la nobleza local, siendo probablemente el convento soriano que más prerrogativas llegó a disfrutar y que convirtió a su iglesia en lugar de enterramiento de muchos sorianos nobles o pecheros, o que su convento fuera el destino definitivo de muchas jóvenes sorianas con más o menos vocación religiosa. Un ejemplo los parabienes de que disfrutó este convento lo comentaremos hoy. En esta jornada de 1367, estando el rey de Castilla Enrique II celebrando las Cortes de Burgos, confirmó el privilegio dado por Fernando IV en 1312, por el que concedía a las dueñas del monasterio de Santa Clara de Soria, como ayuda para su manutención, la cantidad mil maravedís anuales sobre los diezmos de las marcadurías que sacaren o metieren por el puerto seco de Soria.

            En cuanto a los orígenes de este monasterio, hay algunas certezas y no pocas incertidumbres. Según alguna documentación antigua que cita otras desaparecidas, el primitivo emplazamiento, del entonces convento de Santa Catalina y bajo la orden de San Damián, estaría en o junto a la actual ermita de Nuestra Señora de Inodejo, en las Fraguas, y que tuvieron que abandonar por las inclemencias del lugar. De allí, hacia 1229 según Loperráez, o en 1286 según Pelayo Artigas, se instalaron con el beneplácito del concejo de Soria en unos terrenos comprados en una de las partes más elevadas de la ciudad, convirtiéndose así en la comunidad religiosa más antigua de las que actualmente persisten y única femenina durante mucho tiempo.
            Aunque disponemos de pocos datos, suponemos que desde el principio fue una comunidad floreciente con abundantes recursos desde su instalación en Soria, ya que fueron favorecidas por abundantes privilegios reales. Disponemos de confirmaciones reales como las del rey Sancho (1289), de Fernando IV (1304 y 1312), de Alfonso XI (1345), de Pedro "el Cruel" (1351)... Pero, también, patrocinios de la nobleza local, especialmente de los Gil de Miranda, la familia de los San Clemente o los Río, que fueron los que financiaron la construcción del templo y que, inminentemente, será el nuevo centro cívico de la ciudad.

Capilla mayor de la iglesia de Santa Clara antes de la reforma actual fechada hacia 1930.
Fotografía de Olavarría o Antonio Sancho en la fototeca de la Universidad de Sevilla.


domingo, 2 de febrero de 2020

02/02/1950: Fundacion de la Juventud del Carmelo.

En aquella sociedad que comenzaba a superar el trauma de la postguerra, las alternativas generales de ocio y tiempo libre de los jóvenes sorianos eran muy escasas y, fuera de las organizaciones juveniles del régimen, apenas había otras alternativas asociativas por lo que cualquier iniciativa sería bienvenida.

            El 2 de febrero de 1950, y de la mano del padre carmelita fray Bonifacio de San José, se fundó en la iglesia del Carmen de Soria la Juventud del Carmelo, un movimiento juvenil religioso, en principio exclusivamente masculino, que tutelado por los padres carmelitas buscaba la formación humana y espiritual de los jóvenes a través de charlas, misas, conferencias y ejercicios espirituales, pero añadía la novedad de que, además de la fe, permitía cultivar el ocio a través del juego, la música, las salidas al campo, e incluso el baile. En aquella ciudad provinciana y rígida en la que no quedaba más remedio que ser bicho raro o católico, apostólico y romano, la Juventud del Carmelo supuso una auténtica revolución para los jóvenes de la época a quienes se les presentó un oferta religiosa que no asfixiaba con misas eternas o rosarios y que, además de su propio carácter espiritual, reconocía la necesidad vital de poder salir y divertirse en un ambiente “formal”, bajo la tutela de un fraile, sí, pero sin la presencia asfixiante de los padres y con un local donde poder juntarse libremente.
            La Juventud del Carmelo fue la primera asociación juvenil soriana -peñas sanjuanera aparte- que alternó la formación espiritual con el ocio y sirvió de modelo para otros movimientos juveniles que se alargarán especialmente en este cuarto de siglo y que, en algunos casos, sirvió de germen para la creación de rondallas, peñas sanjuaneras y de muchos matrimonios. Pero, también, fueron el foro donde los jóvenes sorianos de los años setenta se reunían libremente para formarse social y políticamente. Fue allí donde se formaron algunos representantes públicos de la democracia y donde se comenzó a hablar de socialismo, de ecología, de cultura, de divorcio, de derechos laborales o de feminismo.
Local de la Juventud del Carmelo en el programa de fiestas de San Saturio de 1947, autor desconocido.


sábado, 1 de febrero de 2020

01/02/1976: Fidel Carazo es nombrado Alcalde de Soria.

Fidel Carazo (1919-2010) fue un polifacético personaje de esos que no dejan indiferente a nadie. Hombre apasionado donde los haya, o se le amaba o se le odiaba sin término medio. Principalmente fue periodista, director y propietario de “Soria, Hogar y Pueblo” (predecesor del Heraldo-Diario de Soria), procurador a Cortes, concejal, alcalde, senador y hasta poeta, pero también presumía de haber sido pastor, mozo de tren, seminarista, pintor de persianas, jefe de estudios en el colegio San Saturio, administrativo y padre de ocho hijos.

            Fiel a sus ideas propias y consecuente con ellas, escribió artículos y crónicas que le ocasionaron no pocos quebraderos de cabeza, demandas, suspensiones por parte de la censura franquista y hasta expedientes militares, y todo por decir lo que le dio la gana y por fidelidad a unos principios que, generalmente, marchaban a contracorriente de la generalidad pues, si durante la dictadura fue un reconocido opositor del régimen, en democracia defendió lo que consideraba hubo de bueno del régimen anterior.
            Fue alcalde de Soria desde el 1 de febrero de 1976 al 26 de abril de 1977, fecha en la que dimitió para poder presentarse como candidato por Soria al Senado. Elegido senador, ejerció como independiente, lo que le permitió hablar de los diferentes temas en conciencia, sin disciplinas de partido y ser, por ejemplo, el único senador soriano que votó “No” a la Constitución, uno del total de cinco que votaron no en la Cámara Alta. Carazo presentó 31 alegaciones al texto constitucional entre ellas: la que pretendía reconocer que Dios era el principio de la democracia; negaba la articulación territorial propuesta; la lengua (el español sea la lengua oficial del Estado) y la enseñanza. Pero, también se le recuerda por los feroces ataques que sufrió por ser uno de los pocos que se negaban a que la viuda del general Franco cobrase una pensión extraordinaria.
            Sin embargo, la memoria colectiva le recuerda, sobre todo, por ser el principal valedor del Centro de Investigaciones Nucleares de Lubia, un proyecto que hasta el final de sus días lamentó que no se hubiera hecho realidad.
            Falleció el 18 de marzo de 2010, a las pocas horas de presentarse un libro que le consideraba como uno de los periodistas de Castilla y León más influyentes de su época, junto con Miguel Delibes y José Jiménez Lozano. Lo dicho: un hombre criticado, comprometido, valiente y admirable por ser consecuente con sus principios.
El alcalde Fidel Carazo presidiendo un acto municipal en el Salón de Plenos de la Diputación provincial en la época en la que el ayuntamiento estaba en obras.
Foto de Revista de Soria primera época nº 29 (1978).


viernes, 31 de enero de 2020

31/01/1961: Dos cuadros monumentales prácticamente inéditos.

Dos años antes las sobrinas y herederas del legado artístico del pintor vinculado a Soria, Ricardo de Villodas y de la Torre, habían ofrecido al Ayuntamiento de Soria la posibilidad de adquirir, en unas condiciones económicas ventajosas, dos de las obras más destacadas de este pintor, los enormes cuadros (6,5 x 3,5 metros aproximadamente) titulados “La muerte de César” y “La Naumaquia”. El Ayuntamiento de Soria aceptó encantado pues tenía intención de colgarlos en el Palacio de los Condes de Gómara que en esos momentos se acababa de comprar para instalarse allí. Tras el correspondiente regateo, el pleno municipal de 31 de enero de 1961 aprobó su compra por 150.000 pesetas (900 euros) además de otras 50.000 pesetas (300 euros) para una ligera restauración y el transporte, tarea que encomendó al pintor Enrique García Carrilero.
Tras diversos avatares, los cuadros llegaron a Soria en noviembre de ese año y llegaron a colgarse de los muros de los condes de Gómara, pero finalmente el traslado municipal no se produjo, el palacio de los condes se cedió al Ministerio de Justicia y los cuadros que no había donde colgarlos fueron retirados, enrollados y guardados en dependencias municipales donde siguen languideciendo esperando ser expuestos con dignidad.
¿Se os ocurre alguna sugerencia para exponerlos?

Autorretrato de Ricardo Villodas y de la Torre.Fuente imagen: museodelprado.es