lunes, 8 de agosto de 2016

09/08/1002 ~ Almanzor herido de muerte en Calatañazor

En esta jornada, derrotado y herido de muerte en Calatañazor, el temible guerrero cordobés Almanzor muere en Bordecorex y es enterrado en Medinaceli.

Pocos meses antes de esta fecha Almanzor había iniciado una de sus campañas de ataque y saqueo de la zona cristiana que en este caso le llevó hasta el monasterio de San Millán de la Cogolla que fue destruido. Tras esa campaña y de regreso hacia el sur. Los ejércitos navarro, leonés y castellano envolvieron las huestes cordobesas en Calatañazor derrotándole e hiriendo de muerte al invencible caudillo, el temible Almanzor cuyo nombre equivalía a mentar el del mismísimo demonio.

Las tropas cordobesas huyeron en desbandada hacia el sur y al pasar a la altura de Bordecorex tuvieron que detenerse pues Almanzor agonizaba. Algunos historiadores dicen que murió allí mismo y que sus restos fueron trasladados a Medinaceli, aunque hay otros que dicen que llegó vivo hasta allí pero que falleció en la alcazaba de la villa. Lo que sí hay acuerdo es en decir que Almanzor fue enterrado en Medinaceli pero se ofrecen varios emplazamientos.

Las fuentes árabes -principalmente las ofrecidas por Ibn Hayyan, hijo del secretario de Almanzor, y de Ibn Darray que glosaron su figura como un héroe y de los que han copiado los demás cronistas- dicen que fue enterrado en el patio de la alcazaba de Medinaceli, envuelto en un sudario confeccionado por sus hijas y comprado con el dinero que le rentaban unas tierras que heredó de su padre. El cronista árabe Al-Maqqari cuenta que tras cada batalla acostumbraba a sacudirse el polvo de su ropa sobre una pieza de cuero y que al ser inhumado se le envolvió en aquel polvo y se colocó el epitafio con los versos “Su legado proclama sus hazañas como si con tus propios ojos lo vieras; / Ay, lo juro por Alá, el tiempo nunca traerá a uno como él y nadie protegerá las fronteras después de él”.

Otros historiadores también afirman que fue enterrado en Medinaceli pero no en el patio de la alcazaba sino en "el cuarto cerro de Medinaceli" donde consta su existencia como lugar de peregrinaje durante siglos. Aún en la misma zona, en Benamira hay una vieja tradición que afirma que Almanzor está enterrado en el paraje Monteagudillo, junto a un despoblado llamado Egido al que la misma tradición dice que fue poblado musulmán.

Tras la muerte de Almanzor el poder recayó en su hijos que sin el carisma de su padre e inmersos en luchas internas acabaron perdiendo los logros militares conseguidos por él, de forma que su muerte su considera el punto de inflexión más importante de la Reconquista.

Aunque el autor lo sitúe en otro emplazamiento, un relato novelado sobre la tumba de Almanzor puede leerse en la novela de Jorge Larena Castellón “Las Tablas de Agharta” (Sotabur 2001), una interesante novela de acción e intriga que se desarrolla en nuestra provincia y que resulta muy entretenida de leer para estas tardes estivales.

Castillo de Medinaceli (Soria) donde puede estar enterrado Almanzor.

10/08/1812 ~ Guerra de la Independencia: orden de incendiar el arrabal de Soria.

En pleno proceso álgido de la Guerra de la Independencia el general Durán se encontraba entonces en tierras riojanas recuperando terreno al francés plaza a plaza y pueblo a pueblo, pero no había olvidado otro de sus objetivos principales, la toma de la ciudad de Soria para lo que había adoptado la estrategia de hostigar continuamente a las patrullas francesas que patrullaban por los caminos y particularmente atacando a la intendencia gala que les proveía de alimentos, noticias y municiones. Durán encargó al capitán Tabuenca la orden de que no llegasen suministros a Soria y para ello distribuyó un bando en el que declara reo de muerte a todo vecino que fuese sorprendido suministrando bien alguno a los franceses, advirtiéndoles también que sería confiscado todo ganado que se encontrase a menos de tres leguas de la capital.

Estos ataques supusieron un gran éxito para la estrategia de Durán pues además de privar al enemigo de bienes básicos minaba su moral y medraba la local que cada vez veía más cerca su liberación. Ante esta situación el gobernador militar francés contraatacó en la parte más débil, el pueblo de Soria, y tal día como hoy tomó sus represalias y ordenó incendiar el arrabal de Soria de resultas que diecisiete casas de la plaza Herradores y la zona de la hoy calle Numancia fueron totalmente destruidas. Lo que no sabían es que aquella orden fue el último atropello aquí cometido por los franceses a quienes les quedaban semanas en Soria.

Tras el incendio el Ayuntamiento pidió a Dionisio Badiola un proyecto para reconstruir la zona de plaza Herradores, calles Numancia y Ferial. El arquitecto presentó un interesante y ambicioso proyecto que no se llevó a cabo pero que tanto realce habría dado a nuestra ciudad.

Imagen del catálogo de la exposición “Mapas, planos, dibujos y grabados de la provincia de Soria” celebrada en los salones del Archivo Histórico Provincial de Soria durante parte de 1997 y 1998, y coordinada por Carlos Álvarez García.

sábado, 6 de agosto de 2016

08/08/1936 ~ Escritor soriano fusilado por opinar

El 8 de agosto y en las tapias del cementerio de Calatañazor fue fusilado el escritor y periodista soriano Mariano Cabruja, entonces un “peligroso” anciano de 81 años de edad que se había pasado toda la vida expresándose libremente y defendiendo sus ideales lo que le costó muchos enfrentamientos, un destierro de cuatro años y finalmente la muerte.

Mariano Cabruja Herrero nació en Soria en 1855 y fue funcionario de Correos y Telégrafos, tarea profesional que compatibilizó con su afición a la escritura, a la opinión y al periodismo. Colaboró con varios periódicos de la época y llegó a fundar otros como El Ruiseñor (1913) una publicación más o menos periódica de carácter infantil y juvenil que sacó a la calle con Mariano Granados Aguirre, con quien también editó la publicación satírica Cantaclaro (1915).

Políticamente Mariano Cabruja militó en el socialismo y fue el primer secretario conocido de una agrupación socialista en 1918, lo que adelanta sensiblemente la historia del socialismo en Soria capital pues el inicio oficial se fechaba en 1929 con el Partido Radical Socialista y en 1931 con la fundación de la agrupación local del Partido Socialista Obrero Español.

En su faceta periodística, desde el 1 de junio de 1927 Cabruja se hizo cargo de la dirección del periódico El Porvenir Castellano iniciando una fuerte crítica contra el régimen dictatorial que le costó problemas con la censura y con los propietarios del periódico que no estaban de acuerdo con la línea editorial ofrecida por Cabruja que tuvo que dimitir, pero pronto se une a un grupo de jóvenes sorianos que habían trabajado en La Voz de Soria y junto con otros destacados personajes como Benito Artigas Arpón o Antonio Gaya Tovar, fundaron el periódico Pueblo de tendencia republicana, radical y socialista.

Tras el triunfo de la sublevación fascista en Soria, Mariano Cabruja sería sin duda uno de los primeros de la lista de sorianos a detener y fue también uno de los primeros en ser asesinado.

Caricatura de Mariano Cabruja Herrero realizada por Somoza y publicada en 1927 
en el periódico La Voz de Soria.



07/08/1590 ~ Los frailes carmelitas se establecen en El Burgo de Osma

En esos años los muchos clérigos de El Burgo de Osma debían estar tan atareados con sus múltiples tareas religiosas que no llegaban a todo, por lo que en 1589 el obispo de Osma Sebastián Pérez de Aguilar (1583-1593) solicitó la llegada a la villa burgense de una orden de frailes, siendo los carmelitas los elegidos y con quienes se firmó un acuerdo por el que el obispo se comprometía a construir en la villa un monasterio para al menos doce religiosos dotado de iglesia, coro, capilla con retablos y todas las dependencias necesarias. A cambio los carmelitas se comprometían a tener una comunidad mínima de doce frailes entre los cuales debería haber un mínimo de cuatro sacerdotes y un predicador que ejercería cuando el cabildo se lo pidiese y nunca mientras hubiera misa en la Catedral. La capilla mayor sería para enterramientos del obispo y de sus familiares.

Pero en ese año escaso debió surgir algún problema, probablemente relacionado con las competencias entre frailes y clero regular, pues el obispo se desentendió de lo negociado aunque concedió a los carmelitas 3.000 ducados para que se compraran el terreno y construyeran el edificio. Es probable que los frailes quisieran desentenderse del proyecto pero al final lo verían interesante y decidieron quedarse pues el 7 de agosto de este año comunicaron al Cabildo de la catedral que ya habían elegido el solar donde construir su convento en la villa y que era el solar de la casa y huerta del arcediano Brizuela.

Los frailes se asentaron allí aunque las obras de construcción no empezaron hasta cinco años después.
 

Iglesia del Carmen en El Burgo de Osma (Soria).
Fuente foto

jueves, 4 de agosto de 2016

06/08/1221 ~ Santo Domingo de Guzmán

El 6 de agosto de este año falleció Santo Domingo de Guzmán, un personaje de gran transcendencia histórica y muy vinculado a El Burgo de Osma.

Domingo nació en 1170 en la localidad burgalesa de Caleruega, entonces perteneciente al obispado de Osma, en el seno de una familia de hidalgos y fue bautizado en su parroquia natal, en la misma pila que hoy se usa exclusivamente para el bautismo de los miembros de la Casa Real. Estudió Teología en El Burgo de Osma y después en Palencia, siendo canónigo de la catedral burgense donde ocupó los cargos de de tesorero y subprior.

En 1201 su amigo y mentor Diego de Acebes, natural de Villaseca de Arciel, fue nombrado obispo de Osma y después embajador de Castilla en Dinamarca, a donde marcho a cumplir sus funciones acompañado de Domingo. Sin embargo ambos tenían vocación de predicadores más que de diplomáticos por lo que en 1205 consiguieron dispensa del papa y se dedicaron a lo que les gustaba, a redimir herejes que en esa época abundaban mucho, especialmente en el sur de Francia a donde marcharon para tratar de erradicar la herejía albigense. Ejerciendo esta labor Domingo de dio cuenta de que era preciso de crear una nueva orden de predicadores que se dedicara expresamente a predicar y luchar contra las herejías surgiendo así la orden de predicadores o dominica cuyos frailes se han caracterizado por sus luces y sus sombras ya que fue a quienes se les encomendó dirigir la Inquisición con la consiguiente persecución de herejes, mujeres acusadas de brujería, paganos, idólatras y demás enemigos del Catolicismo, tareas que llevaron a cabo con sangrienta eficacia y que ha ensombrecido la labor tan opuesta de otros frailes dominicos mucho más filántropos como Bartolomé de las Casas o nuestro fray Tomás de Berlanga que pasan por ser los primeros defensores de los derechos humanos de los indígenas americanos.

Tras una azarosa vida dedicada a la pobreza, a la oración y a la predicación, Domingo de Guzmán murió en Bolonia el 6 de agosto donde está enterrado, siendo canonizado por el papa Gregorio IX en 1234. La iglesia diocesana de Osma-Soria le considera su patrono secundario y celebra su festividad el 8 de agosto.
Imagen de Santo Domingo de Guzmán, de la web del seminario burgense http://www.seminariodeosma-soria.org/santo-domingo-de-guzman/ dedicado a su memoria.

05/08/1360 ~ Nombramiento del alcaide de la fortaleza de Osma

Cuatro años antes se nombró XXXIIIº obispo de Osma al fraile agustino Alonso de Toledo y Vargas quien no llegó a residir en la diócesis pues como confesor del rey Pedro I de Castilla tendría que estar a su lado asesorándole y confesando los muchos y graves pecados de este monarca. Y es que otra cosa no pero pecados, el rey Pedro tendría una buena retahíla que confesar a diario, y parece que ejerciendo este papel de orientador moral del rey, fray Alonso intentó corregir al colérico Pedro quien con ese carácter que tenía amenazó al fraile que tuvo que huir bien lejos de las iras del rey y se refugió en Italia desde donde siguió administrando a distancia su obispado en Osma, nombrado por poderes a su hermano Alfonso para que le administrara la diócesis y en su nombre cobrara las rentas del obispado o nombrara alcaide de la fortaleza de Osma, lo que hizo tal día como hoy nombrando a un tal Simón López.

Castillo de Osma (Soria).
Fuente foto: castillosdelolvido.com

martes, 2 de agosto de 2016

04/08/1769 ~ Fallece el autor de muchos retablos de la provincia

El 4 de agosto de este año y a los 69 años de edad falleció en Soria Ignacio Ibáñez, un artista arquitecto escultor y ensamblador de retablos oriundo de la zona de Calatayud pero que trabajó buena parte de su vida en Soria en donde llegó a ocupar cargos de representación como el de Fiel del Común de Hombres Buenos. Conforme a sus deseos fue enterrado con su primera esposa en la sepultura de la iglesia de El Salvador de Soria.

Las primeras noticias de este artista en Soria se fechan en 1725 cuando, por cuatrocientos cincuenta reales, se comprometió a realizar el retablo mayor de la parroquia de Villartoso. Un año después, y con su socio Antonio Mateo construyó el retablo mayor de la ermita de la Virgen del Mirón en Soria iniciando una fecunda relación profesional que les llevará a realizar los retablos de San Miguel en la colegiata de Berlanga de Duero, el mayor de Suellacabras, el retablo del Cristo en la sacristía de San Saturio, los de San Andrés y San Juan Bautista en Deza, el mayor de la desaparecida iglesia de monjes benedictinos en la capital, el de Santa María Magdalena de Hinojosa del Campo, el de mayor dedicado a Santiago en la localidad de Santa Cecilia, el mayor de El Cubo de la Solana, el de San Ramón en Almarza, Nuestra Señora de Magaña de Ágreda,…

También fue el tracista y fiador de otro buen número de retablos que realizaron otros artistas pero también de sus manos y sus gubias también salieron marcos, sillerías de coro, muebles, tallas, confesionarios, puertas, cajoneras…

Un buena forma de conocer el entorno de estos artistas y de su época es volver a visionar la película de Roberto Lázaro “Leyenda de Fuego”, una buena alternativa de ocio para estas tardes estivales.


Retablo mayor de la ermita de la Virgen del Mirón (Soria), realizado por Ignacio Ibáñez 
y Antonio Mateo (1727).