martes, 7 de julio de 2020

07/07/1384: El monasterio soriano de San Francisco.


Ahora que la presencia franciscana en Soria parece tener un final inminente y ¿definitivo? conviene echar la vista atrás y comprobar que la hoy escasa orden fue una de las más importantes en la Soria medieval y que fue objeto de importantes prerrogativas y donaciones por parte de la nobleza local y hasta de la propia corona. A modo de ejemplo de una de ellas, en esta jornada de 1384 el rey Juan confirmó a los franciscanos sorianos las donaciones realizadas por sus antecesores, aumentándolas de dos mil a seis maravedíes.

        El monasterio de San Francisco de la calle Nicolás Rabal, hoy en plena fase de rehabilitación para convertirse en centro hotelero, fue fundado por el propio San Francisco de Asís. Según una tradición, en 1214 el santo pasó por Soria en su peregrinaje a Santiago de Compostela y se alojó en el convento de frailes de Nuestra del Mercado que hubo donde ahora está la plaza de toros. Una mañana salió a pasear, cruzo la dehesa, y al llegar al actual emplazamiento de la iglesia, colocó cinco pequeños montones de piedras, señalando el lugar en el que quería se instalarían sus frailes: "comienzo como puedo la casa del Señor; otros vendrán después y la continuarán".
        Tras esta mítica fundación las obras comenzarían enseguida pues ya tenemos noticias de que en 1227 existía un primer convento que fue pasto de las llamas, una constante que se repitió en varias ocasiones, pero que no quitó la ilusión a esos frailes que cada vez reconstruían su iglesia y monasterio con más ahínco. Claro que recursos no les faltaban pues la de San Francisco fue la niña mimada de las iglesias sorianas al ser uno de los lugares de enterramiento preferidos por el pueblo llano pero sobre todo por poderosas familias locales que construyeron fastuosas capillas, y hasta el último rey de Mallorca, Jaume IV, está enterrado en su solar.
        A mediados del siglo XVI aquella iglesia románica fue sustituida por la actual, o lo que queda de ella, un enorme templo gótico de tres naves que se extendía de este a oeste rodeada por capillas laterales, en lo que parece fue el templo de mayor tamaño de la ciudad.
        Tras la Guerra de la Independencia, el convento fue incendiado para evitar que, si los franceses regresaban, se atrincheraran en él y aunque en aquella ocasión los daños no fueron muchos, los frailes ya no tenían los recursos económicos del pasado para reconstruirlo por lo que comenzaron una rehabilitación parcial de la que fue la nave central que es lo que hoy permanece como iglesia parroquial abierta al culto. Pero esa rehabilitación nunca finalizó pues las crisis económicas, las guerras y las desamortizaciones lograron destruir lo que el fuego no había conseguido durante siglos. Las instalaciones pasaron a la Diputación provincial de Soria, que destinó el convento a hospital y después a Colegio Universitario de Soria hasta su traslado al Campus. La iglesia quedó totalmente abandonada y convertida en solar, salvo ese tramo de la nave central que hoy es hoy iglesia parroquial abierta al culto.
        Tras muchos años de abandono, las obras de rehabilitación para convertirlo en hotel y apartamentos turísticos han comenzado. Un proyecto imprescindible que dé utilidad a semejante edificio en el corazón de Soria y que, esperemos, se realice con el adecuado seguimiento arqueológico pues esas ruinas encierran muchos secretos que queremos conocer.

Interior de la cabecera del templo en 2014 correspondiente al “rincón de Bécquer”.
Colección particular.


lunes, 6 de julio de 2020

06/07/1916: Las primeras piezas llegan al Museo Numantino.


Después de tres años de obras, el edificio del Museo Numantino de Soria ya era una realidad física por lo que, a finales de junio, don Ramón Benito Aceña escribió un oficio al ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes comunicándole la buena nueva y rogándole autorizase el traslado e instalación en el nuevo edificio de las piezas que hasta este momento se encontraban, más almacenadas que expuestas, en una sala habilitada en el palacio de la Diputación.

        Finalmente fue, tal día como hoy de 1916, cuando el ministro autorizó el traslado de las colecciones arqueológicas bajo la dirección de José Ramón Mélida Alinari en calidad de sus cargos de presidente de la Comisión de Excavaciones de Numancia e inspector del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, y diez días después el traslado estaba tan avanzado en su emplazamiento definitivo que don Ramón Benito Aceña –anciano, enfermo y presintiendo una muerte que llegaría pocos meses después- hizo entrega de las llaves, con carácter provisional, del edificio del Museo y de su mobiliario, siendo Blas Taracena Aguirre el encargado de recibirlas.
        A finales de agosto la instalación ya estaba terminada y lista para ser inaugurada y abierta al público, pero la burocracia enlenteció tanto el proceso de apertura del museo que el mecenas don Ramón no pudo ver su capricho ni inaugurado ni abierto al público.

Fotografías realizadas por Ballenilla y publicadas en 1917 en la revista gráfica La Esfera, correspondiente a una de las salas de exposición del Museo Numantino antes de su inauguración.


domingo, 5 de julio de 2020

05/07/2000: Dos puentes de Covaleda declarados BIC.

El 5 de julio de 2000 fue una gran jornada para el patrimonio histórico artístico soriano pues, en esa fecha el BOCYL, páginas 8418 y 8419, publicaba los Decretos 153 y 154/2000 de 29 de junio por los que el presidente de la Junta, Juan José Lucas Giménez, declaraba Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento los puentes de Soria y el de Santo Domingo, ambos sobre el río Duero muy cerca de Covaleda e incoados apenas un año antes.

        Saliendo del pueblo, aguas abajo del Duero, se encuentra el Puente de Soria, a unos dos km al sudeste del casco, en una zona de gran valor paisajístico y junto a la carretera CL 117. Está fechado en 1682 y construido con sillería. Consta de un vano abovedado en forma de arco apuntado, perfil alomado y albardillas redondeadas. Tiene una longitud de 24 metros y una anchura de trescientos sesenta centímetros.
        El puente de Santo Domingo se encuentra a unos tres kilómetros al oeste de Covaleda atravesando el Raso de la Nava por el antiguo camino que lleva al campamento juvenil. Es más antiguo, se estima del siglo XII y construido en sillería bien labrada, cuenta con un solo vano, formado por una gran bóveda de cañón, de siete metros de luz y estribos en rampa que le dan un perfil alomado. Actualmente su aspecto ha perdido el encanto que tuvo, pues una desafortunada restauración llevada a cabo por la Junta de Castilla y León hace unos años lo transformó en lo que ahora es.
        Estos dos testimonios son solo algún ejemplo de los varios puentes que tiene el río Duero a su paso por Covaleda y que constituyen uno de los muchos encantos paisajísticos de la localidad que sin duda merecen conocerse a fondo.

A la izquierda Puente de Soria.
A la izquierda Puente de Santo Domingo.
Fuente fotos: servicios.jcyl.es / servicios.jcyl.es


sábado, 4 de julio de 2020

04/07/1675: Creación del marquesado de Velamazán.


Tal día como hoy de 1675 el rey Carlos II quiso honrar al VIº Señor de Velamazán, Martín Pedro González de Castejón y Belvis Medrano y Cabanillas, elevando su señorío a la categoría de Marquesado, título que sumó al que ya disfrutaba de Caballero de la Orden de Calatrava en la que había ingresado doce años antes.

        Martín Pedro, en algunos documentos también documentado como Pedro Lorenzo, fue un noble de una poderosa familia de ganaderos oriunda de Ágreda, nacido en Soria en 1663, siendo regidor perpetuo en los dos municipios, aunque también ostentó otras dignidades como la de Gentilhombre de Cámara de Su Majestad, y titular de los mayorazgos de Almajanejos y los Madillos.
        En la capital soriana, desde 1683, fue patrono de la capilla de la Concepción en el presbiterio del convento de San Francisco, además de la capilla mayor de la agredeña iglesia de Nuestra Señora de Yanguas, de la iglesia de Santa Cruz de Velamazán, de la capilla de Santa Ana del convento de San Francisco de Medinaceli, y de algunas más. En Soria y sobre un solar de su familia, inició las obras del actualmente conocido como Palacio de Alcántara frente a la plaza del Olivo.
        Casado con la bilbaína Teresa Jacinta Ibáñez de Segovia, tuvieron cinco hijos y algunos de ellos perdieron la vida defendiendo la causa de Carlos II.
        Murió en Agreda, el 3 de enero de 1699, y fue enterrado en la capilla de la iglesia de Nuestra Señora de los Milagros.

Palacio del marqués de Velamazán.
Imagen de José Antonio Mateo Martín.


viernes, 3 de julio de 2020

03/07/1609: La puerta del Postigo de Soria.


En la fecha de hoy de 1609, “los caballeros, concejo justicia y regidores de Soria” dieron por buenas las obras de reconstrucción y adecuación de la principal puerta de la ciudad, la Puerta del Postigo, en la que dispusieron colocar sobre el arco el escudo imperial de los Austrias y dos escudos de la ciudad. El artífice de esta obra, el escultor y cantero burgense, Juan de la Torre, recibió por esta obra 1.100 reales.

        A comienzos del siglo XVII el Collado era ya la principal vía de tránsito y comunicación de la ciudad que, en su eje este-oeste, desde el río hasta la Dehesa, vertebraba la ciudad amurallada y tendría sus principales accesos por el puente del Duero y por esta puerta del Postigo, entre las actuales calles Claustrilla y Puertas de Pro. Esta puerta del Postigo permitía acceder al interior de la ciudad a una población que, cada vez más numerosas, habitaba en este sector de la ciudad, fuera de las murallas.

        La Puerta del Postigo cerraba la ciudad entre el Collado y la actual plaza del Marqués del Vadillo, situando a cada lado, calles Claustrilla y Puertas de Pro, una torre tambor. Desde que en el siglo anterior la plaza Mayor se trasladó del Tovasol a su actual emplazamiento, el Collado se convirtió todavía más en la principal arteria de Soria por donde discurría la población que residía dentro de las murallas y la amplia población que poco a poco se iba asentando en el arrabal del Salvador, con lo que esta puerta de la ciudad pasó a ser la más utilizada y resultaría lógico adecuarla para impresionar a los visitantes y forasteros que así, entenderían que entraban a una ciudad importante.

        Según una tradición más o menos legendaria, la puerta surgió accidentalmente, en 1328, cuando, junto a un cubo de la muralla, los sorianos hicieron una brecha que les permitiera salir disimuladamente y defenderse de las huestes del rey Alfonso XI. La brecha se convirtió en un sencillo portillo que daba acceso a esa parte de la ciudad y que con el tiempo se convirtió en el principal lugar de paso. Por ello, a finales del XV o comienzos del XVI, nuestros antepasados decidieron convertir aquel simple acceso en una portada monumental por lo que rehicieron la puerta y, por el lado norte, le construyeron un cubo o torrejón gemelo al original del lado contrario, y sin más función arquitectónica que la de permitir que la disposición de la puerta fuera simétrica.

        No contentos con esa solución, la puerta fue reacondicionada y redecorada, se le colocaron los escudos que citábamos al principio, un reloj con su campana y hasta una imagen de la Virgen. Durante muchos siglos aquella puerta fue el orgullo de la ciudad y, hasta en el siglo XIX, se convirtió en un símbolo caduco de un pasado triste y oscuro que no podía volver, por lo que, con la excusa de que la puerta era un cuello de botella para el tráfico de carros, la puerta fue derribada.

        Como fantasear no cuesta dinero ni es pecado, nos hemos puesto a divagar y soñar cómo sería este rincón de nuestra ciudad si no se hubiera eliminado y, aunque el resultado no tenga mayor interés que saciar nuestra curiosidad, este puede ser el resultado de esa ucronía.

Montaje fotográfico de la reconstrucción de la puerta del Postigo realizada por Felipe Barnuevo Hernández sobre una imagen actual del acceso al Collado desde marqués del Vadillo.


jueves, 2 de julio de 2020

02/07/1394: Ventajas fiscales para mantener la población.


Una de las utilidades de la Historia es comprobar como muchos acontecimientos se van repitiendo de forma parecida a lo largo de los siglos pues, salvando las distancias, ni las personas de hoy ni sus actitudes son tan diferentes de las de antaño, y algunas soluciones del pasado pueden seguir siendo actualmente igual de válidas.

        Un ejemplo. Los últimos años del siglo XIV fueron bastante tranquilos, sobre todo si los comparamos con el resto de la centuria que en lo bélico fue bastante agitada. En estos años la economía castellana se había desarrollado gracias al aumento de las exportaciones de lana al norte de Europa ya que los ingleses, que hasta unos años antes se comportaban como auténticos corsarios, no ponían tantos impedimentos al comercio marítimo, aunque no todas las comarcas castellanas se desarrollaron igual pues Soria, por ejemplo, no acaba de despegar.

        El problema era que varias epidemias de peste, o una misma que no acababa de desaparecer, diezmaban la población castellana pero se cebaba en nuestro territorio provincial. En Soria capital, en 1391, la peste había reducido la población a unos setecientos habitantes cuando, cien años antes, habría residiendo entre 1.000 y 1.500 hebreos y unos 2.000 cristianos.

        En 1394 reinaba en Castilla el rey Enrique III “el Doliente”, un chaval de quince años de edad e irascible carácter, así llamado por su salud quebradiza, pero que supo o tuvo la suerte de tener unos buenos consejeros que le permitieron expandir su reino y controlar una nobleza, no tan noble como su nombre indica.

        A este monarca le plantearon los sorianos que, como la ciudad se hallaba muy mermada de población, una medida que favorecería el asentamiento de población foránea y evitaría la emigración de la autóctona sería reducir los impuestos que pagaban los pecheros, algo que según Loperráez (Descripción Histórica del Obispado IIº tomo página 112) el monarca aceptaría tal día como hoy de 1394.

        Aquella epidemia de peste pasó, y vendrían otras y de otras enfermedades. Y la población aumentó, se estabilizó y disminuyó según ciclos. En la actualidad y desde hace ya muchos años, Soria se vacía y de no actuar rápido con medidas eficaces y contundentes, como un trato fiscal ventajoso, Soria desaparecerá.

        Ya no nos conformamos con pedir igualdad. Tras años, siglos en los que se nos ha marginado, los sorianos exigimos equidad y justicia, que se nos conceda el trato ventajoso del que nos privaron.

Vista de la ciudad hacia 1980, atribuida a Alejandro Plaza, archivo Asociación de Amigos del Museo Numantino, depositada en JCYL AHPSo nº 15937.


miércoles, 1 de julio de 2020

01/07/1868: Instauración del sistema métrico decimal.


La conveniencia de contar con un sistema internacional de medición, homogéneo para todas las latitudes, fue un sueño de la Humanidad que tardó mucho en extenderse y que aún no es realidad en todo el mundo, si bien buena parte ya realiza sus transacciones según el sistema métrico decimal aunque haya quien se sigue empeñando en conducir por el carril izquierdo o midiendo en onzas o pintas. En España, donde casi cada pueblo tenía su propio sistema de medida, el SMD se adoptó a mediados del siglo XIX, pero tardó mucho más en aplicarse en el día a día pues todos se resistían a cambiar y, prácticamente, hubo que hacerlo a la fuerza, vía decreto.

        En junio de 1868 el alcalde accidental de Soria, don Anselmo de la Torre, firmó el bando por el que en virtud de un Real Decreto de 19 de junio del año pasado, dispuso la obligatoriedad de usar en la capital el sistema métrico decimal a partir del 1 de julio de 1868, en detrimento de las medidas tradicionales de peso: arroba (1 arroba = 11,5 kg), libra, onza; de volumen cántara (16,134 litros), azumbre, cuartillo y panilla; de áridos: fanega (55,5 kg) y celemín.
        El bando dispuso también la posibilidad y modo de transformar las pesas y medidas al nuevo sistema estableciendo que el funcionario municipal Fiel Almotacén se encargaría de comprobar y verificar el ajuste de las pesas y medidas, una actividad que se realizaría en la antigua Casa del Común llamada por aquel entonces Casa del Peso.

        Para obtener más información y detalles sobre las unidades de medidas de la época, recomendamos visitar la web Centro Español de Metrología y otros como el artículo de José Antonio Martín de Marco en el artículo “La imposición del sistema métrico decimal en Soria” (Revista de Soria 2ª época nº 86, otoño 2014).

Casa del peso en la plaza Mayor de Soria (1912) donde se verificaban las medidas del mercado. Composición de una imagen estereoscópica de autor anónimo perteneciente a los fondos fotográficos del Museo Sorolla.