miércoles, 15 de abril de 2020

15/04/1931: Primeros pasos en Soria para oficializar la República.


A raíz de los nuevos cambios políticos impuestos tras la celebración de las elecciones municipales del día 12, la izada de la bandera tricolor en el Ayuntamiento no dejaba de ser un acto simbólico por lo que resultaba fundamental legitimar todo el proceso de una manera más formal.

        Las autoridades nacionales, agrupadas en un Comité Central Revolucionario, encomendaron a un grupo de ciudadanos notables y/o afines al nuevo régimen en cada provincia la constitución de unos comités republicanos provinciales. En Soria, en los salones del Ayuntamiento de la capital, se reunieron a las nueve y media de la noche del 15 de abril un grupo de intelectuales formado por José Tudela de la Orden, Mariano Granados Aguirre, Juan Antonio Gaya Tovar y Matías Gracia López, además de contar con la presencia del alcalde de la ciudad, Simón Sainz Sarnago, asistidos por el depositario municipal y el secretario de la corporación.
        En cumplimiento de las instrucciones recibidas, solicitaron al responsable que les entregara la alcaldía y mando de la ciudad, algo que el Sr. Sainz ofreció sin problemas y se emplazaron para el día siguiente y elegir una nueva corporación municipal, con lo que cesó Saínz Sarnago, el alcalde que lo había sido durante tres días.

        La tradición oral que nos ha sido transmitida recuerda que en esa jornada, quizá ya en la anterior, mientras seguía el jolgorio por las calles, algunos templos celebraron actos religiosos, misas y oraciones masivas para que, ante todo, reinase la tranquilidad en el país y no hubiera incidentes, dándose la circunstancia de que no fueron pocos los que tras asistir a esos actos religiosos marcharon a participar en la fiesta espontánea que continuaba celebrándose en la calle.

Acta del Comité Provincial Republicano celebrado en el Ayuntamiento de Soria, tomada del artículo Proclamación de la II República en Soria. 


martes, 14 de abril de 2020

14/04/1931: España despierta republicana, Soria también.


La noticia del exilio voluntario de la familia real, con el consiguiente efecto de la conversión del reino de España en una república, se extendió como la pólvora y ya en la madrugada del día 14 muchas poblaciones comenzaron a izar la bandera tricolor y proclamar espontáneamente en sus municipios la II República Española.

        Centrándonos en el caso de Soria recurriremos a la escasa prensa provincial entonces existente, pero también a la memoria de sorianos que vivieron y recordaron esos momentos de su niñez toda su vida. Nos han contado que el lunes 13 y la mañana del 14 fueron aparentemente normales pero de muchos nervios. Algo se notaba en el ambiente y en las conversaciones intranquilas de los adultos. Según el periódico Noticiero de Soria, nº 5.161 de 16/04/1931, la noticia de la instauración de la República no fue más o menos oficial hasta las cuatro de la tarde, y se celebró con el cierre del comercio y la industria por declararse fiesta nacional. La gente se echó a la calle surgiendo una manifestación encabezada por la banda de música y la bandera tricolor (la tradición oral cree recordar que era la bandera que guardaba en su casa Juan Antonio Gaya Tovar) que, al son de las notas de La Marsellesa y de fuegos artificiales, marchó por el centro, ofreciendo algún discurso, hasta el Ayuntamiento donde algunos individuos arrojaron por la ventana el retrato del Vizconde de Eza, símbolo en Soria del régimen anterior.
        El gobernador civil de la provincia, con buen criterio, no se opuso al movimiento ciudadano y permitió que un grupo de ciudadanos, no bien conocido pero en el que casi con toda seguridad se encontraba Benito Artigas Arpón, izara la bandera tricolor en los balcones del Ayuntamiento, momento captado para la Historia por el fotógrafo Tiburcio Crespo Palomar y que una familia soriana guardó durante muchos años hasta que se la cedió a nuestro amigo Tomás Pérez Frías para su publicación.
        Nuestras fuentes nos dicen que fue una jornada de nervios y alegría en la que además de la banda, los partidarios de la república salieron a la calle a celebrarlo con gaitas, guitarras o rascando con una cuchara la botella de anís, y que los niños, que nada entendían, se unieron a esas manifestaciones dando vivas a la república, lo que oían, o al rey, lo que habían oído, y que los monárquicos se encerraron nerviosos en sus casas, sin aparente temor a que sus ideas les causasen un disgusto.

Izado de la bandera tricolor en el balcón del Ayuntamiento de Soria, 14 de abril de 1931.
 Autor Tiburcio Crespo Palomar, de una colección particular, fue publicada por Tomás Pérez Frías en “Fotógrafos y fotografías (Soria 1860-1936)”, Soria 2013, ediciones de la Excma. Diputación Provincial.


lunes, 13 de abril de 2020

13/04/1931: El rey escapa.


Tras el resultado de las elecciones municipales en las que una gran parte del país dio su apoyo a los políticos antimonárquicos, el lunes 13 de abril el rey Alfonso XIII valoró sus apoyos y, siendo consciente de que no podía contar ni con el Ejército, prefirió escapar del país para evitar un derramamiento de sangre, la suya la primera, por lo que, sin abdicar, decidió exiliarse a París con su familia, remitiendo a la prensa días después un escrito en el que reconocía haber cometido errores y que prefería escapar para no desencadenar una fratricida guerra civil.

        A nivel local, el alcalde de Soria, Juan Brieva Ruiz, dimitió y fue sustituido por Simón Sainz Sarnago que apenas ocupó el cargo durante tres días, convirtiéndose en el alcalde de Soria más breve del que tengamos noticias.

El rey Alfonso XIII en Soria, doce años antes, con motivo de la inauguración del Museo Numantino. Fotografía de José Casado López.
Foto Archivo: Museo Numantino. Junta de Castilla y León, tomada del libro de Tomás Pérez Frías “Gabinete Casado” (Ed. Diputación Provincia de Soria, 2019).


domingo, 12 de abril de 2020

12/04/1931: Elecciones municipales, ¿o referéndum?


En esta jornada iniciamos un pequeño ciclo, que se alargará durante unos días, en el que queremos recordar los sucesos y acontecimientos que dieron lugar al establecimiento de la II República en España y sus repercusiones en Soria capital, pues de la provincia apenas hemos obtenido datos fiables.


        Tras siete años de dictadura, el rey Alfonso XIII dispuso la convocatoria de elecciones municipales -que no generales como parecería más lógico- para el domingo 12 de abril, día en el que, en un ambiente de buen tiempo, libertad y sin censura, los españoles acudieron a las urnas para elegir alcaldes y concejales, aunque probablemente ya eran conscientes que, lo que se jugaba en España, era algo más.
        A nivel nacional y sin entrar en detalles, podemos decir que los españoles votaron mayoritariamente a favor de las candidaturas republicanas y que obtuvieron la mayoría en la mayor parte de las capitales de provincia, incluida la conservadora Soria, en la que de los 17 concejales en juego resultaron elegidos ocho republicanos, seis monárquicos y tres independientes, por lo que la Conjunción Republicano Obrera se hizo con la mayoría.
        Lo que continuó, lo iremos viendo en estos días, fue un cambio de timón radical en la política nacional que también trascendió a la vida diaria de los sorianos. Sin embargo, entre tanto cambio, lo que entonces no se valoró suficientemente fue algo que dice mucho del escaso interés de los sorianos por la política y por los partidos, pues en la provincia, en general, hubo muy escaso interés por estas elecciones de forma que el 80%, de las 2.224 concejalías de la provincia, no tuvieron candidato lo que, de acuerdo con la legislación de esa época, sólo con que una lista se hubiera presentado (esto ocurrió en 242 de ellos) habría conseguido ser electo.
        Los acontecimientos derivados de esa jornada se extendieron todavía algún tiempo, casi cincuenta años en realidad, pero nos centraremos en la historia de Soria e iremos recordándolos.

Retrato de Benito Artigas Arpón en esa época,
autor desconocido colección particular.



sábado, 11 de abril de 2020

11/04/1970: La escultura de Diego Laynez de la plaza Mayor de Almazán.


El consistorio municipal de Almazán pretendía homenajear a Diego Laynez, el adnamantino más ilustre de la villa, colocando en la plaza Mayor una escultura que le representase. Probablemente a través del arquitecto municipal Enrique Martínez Tercero, discípulo de Chueca Goitia y relacionado como el escultor Federico Coullaut-Valera de Mendigutía, contactaron con el artista que les ofreció el boceto de una escultura en bronce de tamaño natural y con un presupuesto de 495.000 pesetas (2.975 euros).

        Al Ayuntamiento de Almazán aquella cantidad le parecía inasumible pero, puestos en contacto con la Diputación provincial de Soria, al final decidieron pagarla a medias y convocaron el correspondiente concurso público cuyo plazo de presentación de plicas culminó tal día como hoy de 1970.
        Sabiendo que todo el proceso ya estaba apalabrado, decir que el concurso estaba amañado es tan cierto como pensar que era innecesario, sobre todo si se tiene en cuenta que la única oferta presentada al concurso, que en esta fecha se dio por cerrado, fue la de Coullaut-Valera a quien le fue adjudicado el proyecto de la escultura. Se realizaron las obras de construcción de la cimentación de la escultura y del pedestal, y la inauguración oficial del conjunto tuvo lugar el 5 de septiembre de 1971, con la correspondiente bendición del obispo Teodoro Cardenal Fernández, en presencia del padre Provincial de Castilla de la Compañía de Jesús, autoridades locales y provinciales.
        Pese al precio, el trabajo de Coullaut Varela gustó a las autoridades provinciales tanto que, muy pronto, le encomendaron ejecutar las ocho esculturas que ahora lucen en la fachada del palacio provincial de Soria.

Plaza Mayor de Almazán en 1971 con la imagen de Diego Laynes en su primer emplazamiento. Autor desconocido publicada en la Revista de Soria nº 15, primera época.


viernes, 10 de abril de 2020

10/04/1959: Las ruinas de San Nicolás en la cuerda floja.


En la correspondiente sesión de la Real Academia de Historia celebrada en esta jornada y presidida por Leopoldo Torres Balbás, se procedió a iniciar los trámites para que las ruinas de San Nicolás de Soria obtuvieran la declaración de monumento histórico artístico, una figura de protección patrimonial asimilable a la actual de Bien de Interés Cultural (BIC) pues los académicos entendían que «El crecimiento de la ciudad amenaza la existencia de las ruinas de este templo, situadas en lugar céntrico, cuyo solar es susceptible de aprovechamiento para la construcción de viviendas. Su desaparición disminuiría la riqueza monumental de Soria y borraría una de las huellas más pintorescas que se conservan de su pasado. Si se declarase monumento histórico-artístico, con muy reducido presupuesto podrían consolidarse esas ruinas, animarlas con alguna vegetación, adquirir para su derribo las casuchas adheridas al exterior del ábside y dejar el solar de la iglesia como un grato rincón pequeña plazoleta en el centro dela ciudad».

        Sin embargo no parece que la idea de conservar las ruinas fuese generalizada, especialmente en Soria y, unos meses después, algunos académicos solicitaron un informe técnico a la Dirección General de Bellas Artes que vino a decir que aquello era ruina sin más valor que algunos capiteles de deberían retirarse. Afortunadamente aquel día los académicos estuvieron bien inspirados y lo rechazaron bajo un argumento que hoy sigue teniendo el mismo valor: «Es frecuente creer que el interés de los edificios antiguos reside sobre todo en su decoración. Pero la Academia no puede aceptar ese criterio simplista: la forma, la estructura de una construcción, tienen tanta importancia como los elementos que la adornan y enriquecen, y edificio y decoración forman un conjunto cuya separación es siempre dolorosa para todo el que sienta interés histórico y emoción artística… Si no se declaran monumento histórico artístico [las ruinas], según solicita la Academia, cualquier día serán derribadas y desaparecerá de Soria un monumento que puede y debe salvarse».

 Lo dicho, un razonamiento tan válido entonces como hoy.

Ruinas de la iglesia de San Nicolás en 1988.
Imagen de Alberto Arribas.


jueves, 9 de abril de 2020

09/04/1886: Creación de las Cámaras de Comercio e Industria.

El Real Decreto de 9 de abril de 1886 de la Dirección General de Agricultura, Industria y Comercio, instaba a la creación en cada provincia de una Cámara de Comercio, Industria y Navegación con el fin de asociar a los industriales y que entre ellos eligieran a representantes que pudieran dialogar o negociar con las autoridades.
En Soria, como casi todo, la aplicación de esta ley se demoró tres años pues no fue hasta marzo de 1889 cuando, en los salones que ocupó la antigua Sociedad de la Constancia, se reunieron una serie de comerciantes e industriales para fundar la Cámara de Comercio de Soria y así desarrollar el comercio y la industria en la provincia. La junta directiva que salió se aquella reunión fue la siguiente: presidente, don Epifanio Ridruejo Barrero (pastor de ovejas en su juventud y creador de una importante red comercial); vicepresidente, don Pascual Pérez-Rioja; tesorero, don Primo de Marco; contador, don Vicente Tejero; vocales, don Luis Sáenz, don Santiago las Heras, don Dionisio Peña Lucía, don Antonio Berzosa, don Vicente García Zarnosa y don Ángel Lacalle.

Acta fundacional de la primera Cámara de Comercio de Soria en 1889, imagen publicada en el periódico El Día de Soria 8 y 9/11/2019.