miércoles, 8 de abril de 2020

08/04/1465: Ágreda es concedida en Señorío a la Casa de la Cerda.


En estos difíciles años para Castilla y más para su monarca, la corte real solía viajar continuamente de un lado a otro del reino resolviendo problemas y conociendo la realidad del pueblo, por lo que constan varias visitas reales en la actual provincia de Soria.
En esta jornada el rey Enrique IV y su séquito, escaso de tropas y puesta en duda su credibilidad como hombre y monarca por parte de sus propios súbditos, se encontraba en Ágreda pasando un momento un tanto apurado y allí recibió al conde de Medinaceli Luis de la Cerda, cuya fidelidad le era indispensable. Y allí, para dar ejemplo, compensarle por los favores recibidos y agradecerle su apoyo, el rey le concedió en señorío la villa de Ágreda.
        El monarca sería consciente de que por esta misma razón los agredeños ya le habían dado algún disgusto a su abuelo, en 1395, cuando trató de convertirlos en vasallos de Juan Hurtado de Mendoza y los de Ágreda se rebelaron. Por lo que en este caso, Manuel Peña García (Historia y Arte de Ágreda... página 78) recuerda que el rey “intimó bajo severas penas a los vecinos la obediencia.”
        Esta vez parece que los orgullosos agredeños soportaron durante algún tiempo la decisión real, pero la actitud despótica del conde fue causa de quejas al rey, lo que a su vez ocasionará otros problemas que al final, con sangre y fuego, esta vez literal, acabaron pagando los de Ólvega. Pero esa será historia para otra ocasión.

Postal de la plaza Mayor de Ágreda (Soria) y de la basílica de la Virgen de los Milagros un día de mercado. Hacia 1915. Autor desconocido, colección particular.


martes, 7 de abril de 2020

07/04/1777: Fundación de la Sociedad Económica Numantina de Soria.

En este último cuarto del siglo XVIII los aires de la Ilustración por fin llegaron a Soria cuando en muchas partes ya se evaporaban, y casi podríamos ponerles la fecha de hoy pues fue cuando, gracias al promotor soriano José Díaz, de quien ya hemos hablado, él organizó la primera asamblea de esta sociedad.
Lástima que no haya suficiente documentación para conocerlo mejor pero, suponemos con fundamento que, José Díaz fue un empresario que más que buscar el lucro personal trató de desarrollar iniciativas que repercutieran positivamente en la sociedad creando trabajo y generando riqueza, sobre todo para los demás. Con ese ideario convenció al intendente de la provincia, Francisco Moñino, para crear este proyecto y juntos constituyeron hoy la asamblea fundacional de la Sociedad Económica Numantina de Amigos del País de Soria y su Provincia, una iniciativa que ya existía en otras provincia y que aquí, como casi todo, tardó en llegar.

        La sociedad, avalada más moral que económicamente por el rey Carlos III y formada por socios que representaban a las clases nobles y poderosas de la provincia y que la apoyaron de una forma parecida, fue una entidad filantrópica sin ánimo de lucro y sin vinculación eclesiástica directa, que tenía como objeto el desarrollo económico de la provincia de Soria a través de diversas medidas que tratasen de mejorar la formación, la agricultura y la industria soriana, proporcionando un modo de vida a hombres y mujeres, pero despreciando en su ideario a los vagos que preferían vivir de las limosnas antes que trabajar, y adoptando el revelador lema «el ocioso para nadie es provechoso».
        Pese a su escasez de recursos, gracias a esta sociedad, se establecieron en Soria y algunos pueblos escuelas de formación profesional para hombres y mujeres donde se aprendía a manejar telares y máquinas textiles que elaboraban prendas con el material producido en la provincia, pero también promovieron o pagaron de sus fondos obras públicas de interés y que daban trabajo a los jornaleros, construyendo obras como la fuente de los Leones en la plaza de Teatinos, la pavimentación y plantación de arbolado en el paseo del Mirón, la construcción del puente de piedra sobre el río Golmayo,…
        La Económica logró un éxito relativo pero, por diversas circunstancias que culminaron con el caos de la Guerra de la Independencia, acabó fracasando en sus propósitos y, aunque hubo otros intentos posteriores para recuperarla, aquel primer intento de plan de desarrollo para la provincia de Soria terminó fracasando.

Logotipo de la Económica con el lema “El ocioso para nadie es provechoso”. Imagen de autor desconocido reproducida en un documento archivado en la Universidad de Valencia.


lunes, 6 de abril de 2020

06/02/1939: La rendición de Gaya Nuño.


Tras casi tres años de sufrimientos y penurias en el frente, vencido y derrotado, probablemente hasta humillado, el teniente del Ejército Republicano Juan Antonio Gaya Nuño regresó a Madrid al día siguiente de la caída de Madrid, refugiándose en el domicilio madrileño de su suegro donde le esperaba su esposa Concha de Marco.
Seguro que por la mente le pasó la idea de intentar esconderse o escapar, pero eran días de traiciones, venganzas y revanchas, y, además de la suya, ponía en riesgos la de su esposa y suegro por lo que al final tomó la decisión de rendirse. El 6 de abril de 1939 se entregó a la Guardia Civil, iniciándose entonces una dura represión que le llevó por varios campos de concentración y cárceles.

        Hubo consejo de guerra, o al menos un intento de legitimizar la condena, pues los vencedores querían mostrarse justos y magnánimos, y aunque no conocemos otros casos parecidos con tanto detalle para asegurarlo, no nos equivocaremos mucho sin pensamos que el final lógico de aquel proceso era el paredón.
        En su contra tenía los informes negativos del jefe de la Guardia Civil de Soria y del delegado de Falange que le acusaron de organizar el Batallón Numancia en la zona roja, de estar afiliado a las Juventudes Socialistas Unificadas y al Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la UGT; pero en su favor dispuso de los informes cívicos favorables del alcalde de Soria, Gregorio Ramos Matute, de los informes morales del párroco del Espino, Celestino Zamora Ramos, y del abad de la colegiata Gómez Santacruz que le describió como un tipo amable, piadoso, entusiasta del arte y sin demasiado interés por la política
        Esta vez la providencia no le dio la espalda y, contra todo pronóstico, esto no deja de ser una opinión personal difícil de probar, Juan Antonio Gaya Nuño esquivó la condena a muerte y fue sentenciado a una pena de veinte años de prisión y la correspondiente inhabilitación.
        Juan Antonio fue llevado a la prisión de Valdenoceda (Burgos) y a otra de Las Palmas, en las Islas Canarias, hasta que a los cuatro años fue indultado.

Retrato de teniente del Ejército republicano Juan Antonio Gaya Nuño durante la Guerra Civil. Imagen de autor desconocido tomada del citado artículo de Martínez Laseca.
 Para más información sobre este proceso remitimos al lector a los artículos de José María Martínez Laseca: “Reivindicación de la memoria histórica del escritor soriano Juan Antonio Gaya Nuño, en el centenario de su nacimiento” (Revista de Soria nº 84, IIª época, primavera 2.014, páginas 95 y ss), y al de Josemi Lorenzo Arribas: “Juan Antonio Gaya Nuño, maestro sin discípulos, autor del primer manual de Historia del Arte español (1946)” que el autor ha colgado en internet.



domingo, 5 de abril de 2020

05/04/1991: Declaración de la villa de Yanguas como Bien de Interés Cultural.


El BOE, de 5 de abril de 1991, publicó la incoación del expediente administrativo para la declaración de la villa de Yanguas, en su conjunto, como Monumento Nacional, una categoría asimilable a la actual de Bien de Interés Cultural (BIC), en un proceso que sólo culminó dos años después, frente a otros expedientes que llevan más de treinta años sin resolverse.

Aunque cada vez son menos, la villa de Yanguas es uno de los pueblos más desconocidos de la provincia entre los propios sorianos que, argumentando que si está lejos o que si no pilla de paso, omiten la visita a uno de los enclaves más atractivos de Soria, y eso que últimamente ha entrado en la lista de los pueblos más bonitos de España.

        Situada en la margen izquierda del río Cidacos, entre las sierras del Escudo, Alba, Montes Claros, Hostaza y Hayedo, la villa se encuentra en un entorno duro y de clima rígido pero privilegiado, a la vez, por la belleza de los parajes de sus alrededores, y está en el corazón de lo que podríamos llamar la ruta de los despoblados e, incluso dando un buen paseo a pie, podemos conocer alguno.

        Con más historia a sus espaldas que muchos países, Yanguas atesora restos prehistóricos, celtíberos, romanos y medievales, con indicios de ocupación musulmana puntual y bastantes más de la cultura cristiana antigua.

        Yanguas es un ejemplo de la arquitectura popular típica de la zona con edificaciones sencillas construidas en lajas, pero abundan también las casonas serranas de los antiguos merineros con portadas de buena piedra, notables rejerías, escudos nobiliarios,… De entre todas las casonas, por su porte y grandiosidad, destaca el antiguo palacio de los Cereceda, un edificio de dos pisos construido en sillarejo, dotado de una gran portada en arco de medio punto de gran dovelaje y escudos heráldicos en su fachada.

        Conserva restos de murallas, puertas y de un castillo que en su fábrica principal parece obra del siglo XIV, y que pese a su estado es de los mejores conservados en la provincia pues, al menos para el público general, es posible observar y entender los restos sin tener que recurrir demasiado a la imaginación.

        Sin embargo lo que, patrimonialmente hablando, es más abundante en el municipio son las iglesias y ermitas, que no son ni una parte de las que hubo y que son una muestra de la riqueza de estas tierras en siglos pasados. En algunos casos la fábrica de estos edificios lleva lápidas romanas rescatadas así del olvido.

Castillo de Yanguas de autor y época desconocida.
Foto cedida por Ángel Lorenzo Celorrio.

Lo dicho, aprovechando que hoy es domingo y la primavera comienza a despertar, no hay mejor forma de celebrar la efeméride de hoy que haciendo una excursión a Yanguas.


sábado, 4 de abril de 2020

04/04/1889: Francisco Pérez-Rioja Lenguas (1816-1889).


Aunque algunos biógrafos, como su propio biznieto, la fechen el día 1 de abril, hemos averiguado con seguridad que fue el día 4 de abril de 1889 cuando falleció Francisco Pérez-Rioja Lenguas (1816-1889), un tipo de esos polifacéticos tan frecuentes en el siglo XIX que, pudiendo haber triunfado en los ambientes políticos o culturales de una gran ciudad, prefirieron quedarse en Soria poniendo su granito de arena, o en este caso la paletada, en favor de la sociedad en la que vivieron.

Representante de la segunda generación de los Pérez-Rioja, fue padre de Pascual, abuelo del fotógrafo Aurelio y bisabuelo del investigador, escritor y director de la biblioteca José Antonio Pérez-Rioja, fallecido hace pocos años.

        Hijo de una familia acomodada, todo hay que decirlo, recibió una completa formación universitaria y eclesiástica que abandonó para alistarse en el batallón de Voluntarios de Soria del que fue capitán, tras lo cual se dedicó, profesionalmente, a trabajar en la imprenta familiar de la plaza Herradores nº 8, tarea que compaginó con las de concejal, juez municipal, gobernador civil interino, fundador de la Junta gestora de Ferrocarriles de Soria, fue uno de los fundadores del casino Numancia en 1848, diputado suplente por el partido de Soria en la Diputación “revolucionaria” de 1868 y presidente de esta institución.

        Como todo hombre políticamente comprometido de la época, y empleamos deliberadamente lenguaje inclusivo pues entonces no se conocen en Soria mujeres con ansias políticas, en 1860 fundó y dirigió un periódico, el único entonces, “El Avisador Numantino” que según el subtítulo de la cabecera fue «Revista semanal de intereses morales y materiales de la provincia de Soria», con unas dimensiones de un pliego regular a dos columnas y un precio de cuatro reales al trimestre. Años más tarde fundó otros periódicos como: “El Anunciador” (1868), “La Voz de los Municipios” (1871), “El Anunciador Soriano” (1877).

        Pero sin quitarle mérito a sus logros periodísticos, políticos o sociales, es imprescindible reseñar su faceta como padre y es que, además de por número, tuvo once hijos de los que le sobrevivieron cuatro, fue el responsable de educar a personas como Cipriano, Antonio, Bonifacio y Pascual a los que supo inculcar un sorianismo del que muchos años después de su muerte seguimos beneficiándonos todos.

Retrato de Francisco Pérez Rioja hacia 1880.
Autor desconocido, tomada del libro de Tomás Pérez Frías “Fotógrafos y fotografías (Soria 1860-1936)”, Soria 2013, ediciones de la Excma. Diputación Provincia
l.


viernes, 3 de abril de 2020

03/04/1979: Primeras elecciones municipales en Democracia.


El 3 de abril de 1979, apenas un mes después de las generales, se celebraron las primeras elecciones municipales democráticas desde 1936, fruto de las cuales resultó elegido alcalde de Soria , un empresario soriano al que no se le conocían previamente antecedentes políticos y que en ese caso encabezaba la lista de la Unión de Centro Democrático (UCD) que obtuvo los nueve votos de su grupo.

Los otros números uno de sus respectivas listas y el número de concejales obtenidos fueron: Juan Cascante Cabrerizo, (PSOE, Partido Socialista Obrero Español) 8; Fidel Carazo Hernández (CD, Coalición Democrática, un movimiento conservador formado por Alianza Popular, Acción Ciudadana Liberal, Partido Democrático Progresista, Renovación Española y Partido Popular de Cataluña), 3; y Luis Castro Berrojo (PCE, Partido Comunista de España), 1. Las formaciones encabezadas por Ramón Sevillano (MC-OIC, Movimiento Comunista), Adrián Martínez Tierno (GIS, Grupo Independiente Soriano) y Victorino Gonzalo Muñoz (Agrupación Independiente), quedaron sin representación municipal. Quizá lo más destacado fue que la abstención llegó casi al 50 %, un dato sorprendente para el que no encontramos justificación.

        Aquella primera corporación democrática fue la que devolvió a algunas calles sus nombres originales que, aunque no los usaba nadie, se les había puesto en época franquista: General Mola volvió a ser Collado, la plaza del Generalísimo pasó de nuevo a ser plaza Mayor; y el paseo del General Yagüe, el Espolón; pero también fue la responsable de la peatonalización del centro de la ciudad, de la construcción del estadio de Los Pajaritos, de la fallida Variante Sur, de la estación de autobuses en los antiguos cocherones,… Fue aquella una época difícil en Soria en la que eran frecuentes las amenazas de bomba en los plenos municipales y en los centros docentes, del cierre de la línea Soria-Castejón, de los presos de ETA en la cárcel de Soria, de las protestas antinucleares y contra variante,… ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

Ayuntamiento de Soria hacia 1979.
Imagen de autor desconocido en el boletín informativo municipal Plaza Mayor nº 18 (1983).


jueves, 2 de abril de 2020

02/04/1971: El palacio de los Condes de Gómara pasa a ser sede de los juzgados.


El viejo caserón de la Audiencia, hoy centro cultural, fue construido inicialmente para ese uso judicial, además de sede del Ayuntamiento de Soria y cárcel, por lo que desde el principio se quedó pequeño, hasta que a finales del siglo XIX el Ayuntamiento se fue a la casa de al lado y, a mediados del siglo XX, la cárcel también se trasladó por lo que la Audiencia que quedó sola. Lo malo es que, entonces, ya era un viejo caserón en no muy buenas condiciones y, aunque tuvieran más espacio, los juzgados y sus asuntos cada vez demandaban más por lo que, sin prisa, comenzó a buscarse una solución.

En esas, año 1959, el Ayuntamiento adquirió el palacio de los Condes de Gómara a los herederos de Tomás Allende por cinco millones de pesetas (30.000 euros) pero sin tener claro el uso que se le quería dar. Se pensó trasladar allí la sede municipal o dedicarlo a la hostelería, pero durante algún tiempo siguió siendo un local polivalente donde había un cine, emisora de radio, bar, oficinas… Finalmente, siendo alcalde de Soria don Amador Almajano, se adoptó un acuerdo hoy difícil de entender, pero que en tiempos de la dictadura nadie tenía que justificar, y se decidió ceder el palacio al Ministerio de Justicia para destinarlo a sede de juzgados.

         El Gobierno de Franco se tomó su tiempo para estudiar la propuesta hasta que al fin, el Consejo de Ministros del 2 de abril de 1971 lo aceptó y, unos meses después, se formalizó la cesión de edificio mediante la firma del documento que establecía su cesión temporal durante 99 años.

         Las obras de rehabilitación del edificio comenzaron en 1975 y, prácticamente, no han acabado pues rara es la ocasión que no se ven andamios y albañiles. Una situación de la que se quejan continuamente sus trabajadores que afirman que, aunque el palacio sea un edificio excepcional, su distribución interna no es las más adecuada para unas instalaciones judiciales del siglo XXI, lo que causa no pocos inconvenientes y reformas continuas.

Palacio de los Condes de Gómara en 2016 desde la plaza del Rosel (Soria).
Fotografía de Irene Arribas Hernández.
¿No será ya el momento de reconocer que ese palacio debería devolverse a los sorianos para destinarse a otros usos y plantear construir unos nuevos juzgados modernos y funcionales?