jueves, 13 de febrero de 2020

13/02/1979: Declaración como Monumento Nacional del paseo de San Saturio.


La sociedad soriana del final de la década de 1970 estaba dividida entre los que consideraban que la carretera de circunvalación de la ciudad era tan necesaria que no valía la pena perder tiempo en discutir la conveniencia o no de que pasara por las inmediaciones de San Saturio, sino que se hiciera ya. Y entre los que argumentaban que el paseo de la ermita era intocable y la variante sur una barbaridad. Pero, salvo esos argumentos románticos y paisajísticos, pocas más razones podían emplear en defensa de sus posicionamientos.

            La situación dio un giro radical, el 13 de febrero de este año, cuando el BOE publicó la incoación como Monumento Nacional de la margen izquierda del río Duero a su paso por Soria: “La delimitación del entorno se inicia desde la margen derecha del río Golmayo, una perpendicular al eje del río Duero. Desde aquí continúa hasta el vértice geodésico de la Sierra Santa Ana a 1.268 m. y hasta el vértice geodésico situado a 1.245 m., incluidos los repetidores de TV. Desde aquí, hasta el vértice geodésico del Monte de las Ánimas a 1.122 m., continuando perpendicularmente a la línea de alta tensión que va hasta la subestación eléctrica. Continuaría por la misma línea eléctrica hasta la subestación y la carretera de Almajano. Sigue por el trazado de esta carretera hasta la entrada en la curva. Desde aquí, hasta el vértice exterior de la muralla de Soria en su intersección con el eje del río Duero, para seguir por el eje del cauce del río hasta el punto donde se ha iniciado la delimitación del entorno”.
            El proceso no fue definitivo hasta 2006 pero, en la práctica, constituyó una protección que convertía el lugar en intocable y supuso una importante contradicción política pues tanto la Comisión de Monumentos, encargada de la declaración, como el MOPU, encargado del proyecto de la circunvalación, eran organismos públicos dependientes del Gobierno que quería construir por ahí esa variante.
            Meses después el ministro de Cultura quiso rectificar y retirar la incoación que impediría construir la variante pero, para entonces, la movilización social ya era imparable y, aunque los miembros de la Dirección General de Patrimonio Artístico tuvieron que dimitir para no rectificar un asunto que tuvo repercusiones políticas nacionales, se pudo detener el proyecto. Así, hoy, el paseo del Duero entre San Polo y San Saturio sigue siendo la envidia de todos los que nos visitan.
Vista nocturna del paseo de San Prudencio desde la ermita de San Saturio.
Fotografía A. Arribas.


miércoles, 12 de febrero de 2020

12/02/1925: El final del proceso de las pinturas de San Baudelio.

Hace 95 años se puso un triste final a una de los menoscabos patrimoniales que más nos han dolido a los sorianos: la pérdida de los frescos de la capilla de San Baudelio de Casillas de Berlanga.

            Aunque una Real Orden de 1917 declaró Monumento Nacional a la ermita, entonces sin culto y en manos privadas, en 1922, un traficante de obras de arte compró a los dueños las pinturas murales que la decoraban por 50.000 pesetas (300 euros). Cuando los obreros especializados vinieron a arrancarlas, la Guardia Civil sospechó sobre la legalidad de la venta y dio aviso a la Comisión de Monumentos de Soria que intentó detener el proceso acudiendo a los tribunales. Sin embargo, y pese a disfrutar de la categoría de Monumento Nacional, la legislación sobre protección del patrimonio artístico y cultural que había entonces no pudo evitar que tal día como hoy, de 1925, el Tribunal Supremo declarase la venta conforme a derecho y diera la razón a los propietarios que inmediatamente las vendieron. Esta venta propició que, hoy, la mayor parte de ellas estén expuestas en museos de los Estados Unidos de América. Más tarde, unas pocas regresaron a España y se exponen en el Museo del Prado. Y, desde este museo, algunos fragmentos pudieron reintegrase a su emplazamiento original del que nunca debieron salir.

Aquel suceso hoy sería inconcebible y nos rasgaríamos las vestiduras pero, seamos sinceros, ¿qué habríamos hecho cualquiera de nosotros si, a cambio de algo que apenas valorábamos, nos ofrecieran mucho dinero que necesitáramos? Pero, no nos pongamos en una situación tan extrema. ¿Qué hacemos los sorianos para evitar que los frescos de San Saturio se deterioren cada vez más; para que La Monjía de Fuentetoba no se hunda; para impedir que desaparezca el castillo de Serón;…?

Fragmento del fresco del camello procedente de San Baudelio, expuesto en un museo de Nueva York.
Foto: Colección particular.


martes, 11 de febrero de 2020

11/02/1370: El Señorío de Andaluz.


Una de las consecuencias de la guerra civil castellana, entre el rey Pedro I de Castilla y su hermanastro Enrique II de Trastámara, fue que el vencedor tuvo que pagar los servicios prestados por traidores y mercenarios a los que tuvo que recurrir para derrotar a Pedro. Y, cuando los maravedíes se le terminaron, hubo que compensarles concediéndoles en señorío muchos territorios y poblados hasta entonces independientes o de realengo.

            Una de esas “mercedes” concedidas, y que fueron tantas que esa palabra dio apodo al rey, es la que vamos a tratar hoy. Estando el monarca en Medina del Campo, en esta fecha, concede a Juan Ramírez de Arellano (que ya era desde poco antes Señor de Aguilar) el Estado de Andaluz, una pequeña demarcación que más o menos correspondía con lo que antaño había sido la Comunidad de Villa y Tierra de Andaluz o de Fuentepinilla y que disponía de un Fuero propio concedido por Gonzalo Núñez de Lara en el siglo XI. La Comunidad y el Estado de Andaluz estaba compuesta por las siguientes poblaciones: Andaluz, Centenera de Andaluz, Fuentelárbol, Fuentepinilla, Osona, La Seca, Tajueco, Torreandaluz, Valderrodilla, Valderrueda y Ventosa de Fuentepinilla.
            Con los siglos, y como consecuencia de bodas nobles y transmisiones hereditarias, el Estado de Andaluz acabó siendo propiedad del Ducado de Abrantes hasta que fueron abolidos los señoríos por decisión de las Cortes de Cádiz en 1814.
Andaluz (Soria).
Imagen tomada de cajarural,com

lunes, 10 de febrero de 2020

10/02/1718: Numancia hoy y siempre, símbolo de resistencia y de valor.


Con motivo de una reestructuración de las fuerzas militares españolas, el rey Felipe V dispuso, mediante una Real Ordenanza de 10 de febrero de 1718, la conversión del antiguo Regimiento "OSUNA" en el Regimiento "NUMANCIA" número 1 de dragones (una fuerza de caballería, pero que también era capaz de comportarse como fuerza de infantería). Recibió ese nombre en recuerdo de la heroica resistencia que dicha ciudad celtíbera mantuvo contra los romanos.

            Su escudo de armas actual es un campo de azur en el que se muestra un ave Fénix de plata con las alas desplegadas, y renaciendo entre el fuego sobre un nido de ramas de canela de oro y gules. Está orlado por una rama de palma de plata a la diestra y una de roble también de plata a la izquierda, unidas por sus troncos y liadas en punta por lazo de plata. Todo rodeado de los estandartes y banderas tomadas al enemigo y el lema: "PRIUS FLAMMIS COMBUSTA QUAM ARMIS NUMANTIA VICTA". (Numancia antes quemada por el fuego que vencida por las armas).
            La composición orgánica quedó estructurada en doce Compañías (Secciones) con tres Oficiales y treinta y dos Dragones cada una, y al frente del regimiento se puso al Coronel D. José Vallejo, a quien entonces se le encomendó su primera misión en Sicilia, iniciándose así una historia militar con victorias, derrotas y mucha, demasiada, sangre derramada en muchos países europeos, en la Guerra de la Independencia, en las guerras carlistas, en la guerra de Cuba o en la Guerra Civil española. Tras varios y diferentes emplazamientos, hoy tiene sus acuartelamientos en Ronda y Valladolid.
Porta-estandarte del 7º de Dragones de Numancia en 1805.
Imagen tomada de defensa.com

domingo, 9 de febrero de 2020

09/02/1672: Fray José Campuzano de la Vega (1672-1731) maestro general de la Merced.


El 9 de febrero de 1672, según algún biógrafo local, -los biógrafos de la orden mercedaria dicen que fue diez días después-, nació en la capital José Campuzano de la Vega, un casi desconocido personaje en su tierra pero que fue una de las figuras más destacadas de la orden de la Merced en el siglo XVIII. Probablemente, ingresó como novicio en el convento soriano aunque tomó sus hábitos en el convento de Alcalá. Regresó algún tiempo a su ciudad natal como profesor de Artes y ejerciendo como comendador de la orden en Soria, pero, está mejor documentado su pasó por los conventos de Valladolid y Toledo, donde enseñó Teología, o ejerciendo como comendador en los de Guadalajara y Madrid.

            Ocupó también las responsabilidad de: Definidor General de la Orden; Teólogo de la Real Junta de la Inmaculada y en la Nunciatura; y examinador sinodal de Toledo. Fue propuesto para obispo de Mondoñedo. El 24 de abril de 1728 fue elegido provincial de Castilla, momento en el que publica su única obra conocida: “Slaluta quce in Segoviensi coenobio regalis ac militaris Ordinis B. M. V. de Merced” (Madrid, 1728). El 4 de junio de 1729 fue nombrado maestro general de la Orden, cargo que ejercía cuando falleció en Madrid, el 23 de septiembre de 1731.
Fachada principal de la antigua iglesia de la Merced en Soria. Fotografía A. Arribas.


sábado, 8 de febrero de 2020

08/02/1559: El obispo Acosta dona a la catedral el retablo de San Miguel en el trascoro.


La catedral de El Burgo de Osma es, sin duda, el principal tesoro artístico de la provincia tanto por su arquitectura como por la cantidad de obras que contiene de varios estilos y épocas. Una de sus joyas es el retablo de San Miguel Arcángel que el obispo Pedro Álvarez de Acosta (1539-1563) encargó nueve años antes y donó oficialmente tal día como hoy de 1559. Quizás una de las obras más destacadas del Renacimiento sacro de la provincia y que ha sido atribuida por algunos a Juan de Juni o a su taller, aunque hay especialistas que también lo relacionan con otros destacados escultores como: Juan Picardo, Miguel de Espinosa, Francisco Giralte, Francisco de Logroño, Isidro de Villoldo, o Manuel Álvarez.
            Arquitectónicamente consta de sotobanco de piedra, banco, único cuerpo con cinco calles divididas por columnas
 jónicas y ático. En el centro del banco aparece una escena de la Magdalena mirándose en el espejo que sostienen dos ángeles. A sus lados relieves con la rueda de Santa Catalina y cinco costillas, armas del obispo donante. En la calle central del cuerpo aparece un San Miguel de bulto y a sus lados las tallas de San Blas y San Nicolás de Bari, que están rodeadas por relieves que representan a San Cosme, San Damián, San Jorge y Santiago. Sobre ellos, unos tondos y relieves con los cuatro evangelistas. En la parte superior, ático en frontón que cobija al Padre Eterno.
Retablo de San Miguel o del trascoro en la catedral de El Burgo de Osma.
 Dibujo de Isidro Gil en “Soria” de Nicolás Rabal (1889).

viernes, 7 de febrero de 2020

07/02/1958: La figura de Antonio Machado empieza a ser reivindicada en Soria.


En estos momentos de la dictadura franquista, la figura de Antonio Machado seguía estando mal vista pues seguía siendo el “rojo y masón” denostado por el régimen y cualquier acto de demostración de afecto hacia el poeta era considerado comprometedor. Pero, poco a poco, las cosas estaban cambiando y la genialidad de su poesía vencía hasta las resistencias del régimen. Así, con motivo de la celebración del vigésimo aniversario de su fallecimiento en Coillure y que se celebraría al año siguiente, algunos profesores del claustro del Instituto de Segunda Enseñanza de Soria, en el que el poeta dio clases, decidieron reunirse para ir organizando los actos conmemorativos: una actitud valiente y arriesgada.

            Esta primera reunión se celebró en el Instituto el día 7 de febrero de 1958. Allí surgieron algunas ideas como: la de intentar repatriar sus restos a España; darle su nombre a una de las aulas del Instituto, en la que se colocaría una vitrina con documentos internos relacionados con el profesor Antonio Machado; y crear una cátedra, también con su nombre, que se inauguraría con la presencia de Gerardo Diego, otro antiguo profesor del centro, poeta y libre de las sospechas que marginaban al sevillano.
            Contra todo pronóstico y tras unas, suponemos, tensas negociaciones que se alargaron varios meses con las autoridades de la Dirección General de Enseñanza Media, el proyecto acabó siendo una realidad y cobró una dimensión impensable. Eso sí, la idea del traslado de los restos, más que pendiente, parece que quedó olvidada.
 Aula “Antonio Machado” en la que se dice que el poeta daba sus clases. Fotografía A. Arribas.